Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Canto a mi soledad [xi]

«¡Oh soledad, jardinera de mi vergel!»

Xoán A. Leiceaga

«... la goma que une al cuerpo con el alma.»

Darío Jaramillo

Mirra que me eclipsa el humo, cincel sutil,
tijera de refinar, aguja que teje mi evolución.

Eres silencio que cuida nuestro oasis de pensar;
y en los dátiles que queman
ahí te encarnas, te haces mi voz, colmas mi playa.
Ahí música te vuelves, ahí vibras, ambos vibramos;
y en el torrente de tu epifanía
descorchas el vino de las alucinaciones.

Y manos, te transformas en las manos
que remontan por el torso de mis anhelos;
manos rebeldes de agreste seda nutriente
o palmas de odalisca maternal
o muelles tactos de sor que donan su eucaristía;
o garras, delicadezas que me fortalecen,
o alas también, bríos para mi sensibilidad.

Aun me guías al venero
en el que mi sed se vuelve abundancia,
en el que mi sangre late imponente.
Y te conviertes en pechos, enhiestos irresistibles,
más que asteroides son astros de mí;
y en sol de jaculatorias impías,
luz de lunas del placer.
Y, azuzándome, en mí te enroscas
honda y dulce y solitaria,
palmar de donde jamás nos iremos.

¿Qué otrosí soy? Solo el cuerpo de tu ensueño.

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