Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Dieciocho

«La estrella, cuanto más recóndita más embruja.»

Xoán A. Leiceaga

De pueblo en pueblo viajé, de ruina en ruina,
del firmamento tras mi firmamento,
sorprendido por lo blanco, absorbido por lo negro,
siempre abierto a la belleza, al mestizaje.

No siempre pequé en la oportunidad
y el corazón gime rojo su pena:
de norte a sur, desde occidente a mi oriente,
de arriba abajo, de izquierda a izquierda,
del hielo seco a humedades ardientes:
ni siquiera inoportuno pequé lo que debiera
y mi candor se arreboza, avergonzado.
De avión en avión, de balsa en balsa,
de globo en globo, de carro en carro,
en bicicleta y a gatas también
y aún parado.
Tristes y solos, los pecados sin usar allá quedaron
y, bajo mis golpes de pecho, borbotea la congoja.

Sudé entre pobres y ricos, saboreé la hiel devota,
sorbí del conocimiento, regurgité la abyección,
mastiqué la insumisión y escupí en la repugnancia:
y logré al fin estrellarme, aéreo, a favor de luz oscura
del mismo pueblo, de similar firmamento,
en paralelo extravío, bajo el amparo de los nubarrones
y al calor de los vaivén: ¡Oh victoriosa cordura!

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