Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Diecisiete

«... perdernos / perder
el aire, la vida, las máscaras, el fuego...»

Gonzalo Rojas

¿Santidad o perversión
el seguimiento incesante de tu llama inalcanzable?
¿No será mejor locura cundir el tiempo
en sacrosanta labranza de cenizas consagradas?

Esas chatarras, tan practicables, pueden ser tantas
como tangentes cometas ascienden a los infiernos.
A la vez pueden ser varias, igual que las burocracias
o las medallas que pudren los pechos,
los desprecios que combinan las caricias con la tele
o el escarbado de encías en medio de la coyunda;
y añado fornicación con la peste de colillas
o más aún, raposamente, revolcarse tres o cuatro
atendiendo al celular o satisfaciendo al vientre.
Y, entre bostezos, dando portazo al futuro:
cualquiera es un asa fértil para asir escoria así.

El incendio que husmeamos, contrariamente,
es ermitaño y animal, absorbentemente anarco,
es explosivo, dulce dramáticamente, y amargo al tiempo,
distorsionado pero concienzudo, inacabado ad eternum.
Y uno pasa las añadas tras de su arpón,
rebuscando en sus estratos,
persiguiéndolo, nunca acosando,
persiguiéndolo
sin conseguir atraparlo, a bene placito.

¡Ay nostálgico universo: perfección escurridiza!

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