Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Uno

«... sin alas, con la arruga de la tierra.»

Gonzalo Rojas

Siento una aldaba que tañe tras mi penumbra:
me veo cuña, reo entre mi oscuridad y esa luz.
No acude ninguna carne, de peregrina, hasta mi cruz:
me tambaleo en su ausencia.

Doy voces que ya no palpan.
Insatisfecho, malvivo con mi avidez
en los vestigios, noctámbulos obstinados
que el sol al alba diluye.
En vano envío latidos que ya no tientan,
gemidos de mi sudor en la tiniebla,
e inmóvil, pero tozuda, se escurre su piel.

Le lanzo versos hambrientos.
Inalcanzable es su cuerpo, como un cometa,
nocturno deslumbramiento
que el sol despoja fugaz.
Mi ensueño es ojo, lechuza firme,
alquimia de permanencia que no consigue
que su rayo llegue a droga, y la enloquezca.

Pulpa de colmar mi hueco, no logro asirte
y escaso es ya el aire libre de mis pulmones:
sigue insaciable la impotencia de mi sed.

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