Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Salmo a la morriña, oh tierra

Viajo veloz en el tren y así atravieso
la tierra que lentamente me atraviesa
y desde mis pies salados a mi húmedo cerebro
siento el latir, arrítmico, del desconsuelo /
íntima sombra aturdida es mi país
mi lacónico en venta país /
de su albor primaveral a sus ensueños de invierno
de ser mi calda reliquia a esta gélida ceniza.

Leve tumba autoexiliada, palpan mis ojos /
si deseas conocer a esta piedra torturada
alcanza con que la aprietes desde su tren
si deseas conocer a esta tierra autosumisa
atento espía a estos truenos, su silencio secular.

Y apoya tu mimo sobre sus mitos
llena tus iris de su aire y muérdelo
mastica su alegre verdor, ya gris oscuro
y haz caducar la nostalgia de las promesas de viento.
Verás los restos de antaño, tendrás su arcano
verás sus hambres, pudriendo, en la dócil agonía:
todo migajas, de aquella gracia natural...
¡y el sol, eternamente detrás de su horizonte!

Un silencioso eco de tu ser triste
será ponzoña encerrada en tu pecho
dardo que atravesará tu corazón
hueco sombrío sin Rosalía
amargo como tus siglos de hiel /
tu paz, es amar a fondo la potencia de tus lluvias
tu languidez, bella y tozuda como tu granito...
¡Oh hibernación infinita, oh dulzor de duelo gris!

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