Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

221

Quizá por eso las palabras «queja»
como las palabras «mande»
potencian el lastre con su clamor.
¡Liviandad son las «sonrisa»!

222

Tal vez por eso, las palabras «queja» o «mande» se autodefinen.
Tal vez por eso te empujan al pozo definitivo.
Son semillas de veneno
definitivas.

223

Tan seductor, me encrespa la intimidad
me desequilibra aquel evasivo concepto de «origen».
El no saber si se trató de un farol para todo, o si fue un pozo de nada
es lo ajeno de ignorar los porqués, o el hacia dónde.
Ceros oscuros alumbran Unos, oscuros.

224

Instalándoseme ya me agredía, aquel sutil nacimiento.
No hablo de sensualidades solventes, sino de las insolvencias apresuradas.
No hablo de causas arcaicas ni de embarazos sin llama, sino de urgencias.
¿Acaso había un latir previo a la causa, preñez acaso?

224-bis

Por eso mismo me excita, y preocupa, mi creación.
¿Cuál fue la causa, de la causa del inicio?
¿A qué se debió tamaño pulso?
¿Y antes de causas?

225

El dictamen religioso es cetrino, y soleado es el toque de plumas y de cinceles.
En nos resuenan la réplicas naturales, tipo de Einstein o de Nietzsche
y desangustiados nos refugiamos tras sus sémenes fecundos.
Vos, el extranjero de mí, y yo, el lejanísimo a vos
bailando en el mismo abismo, inmóvil.
Sin renuncia y aun cediendo
al final vive la cruz.

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