Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

51

La sangre de tu palabra, la de nuestro amor salvaje
—y la de sus educados odios, igual—.
La savia malva de sus moribundos, su indiferencia
—la feraz del furor por no cambiar—.

51-bis

Tu amor da la sangre a mi palabra
ante el odio visceral.
La indiferencia, es su sanguijuela.

52

Las cadenas de palabras carroña
son alimento de hienas rayadas.
La palabra sahumada es siembra
de rosas con espinas protectoras.

52-bis

Con cadenas de palabras punzantes
roturamos nuestras huellas.
Con palabras sahumerio esculpimos
collares de flor, sin espinas.

53

Nos derraman maremotos con sus palabras mugrientas
embaucadoras como las adormideras.
Criamos palabras traslúcidas con estos copos de nieve
oro sencillo como el de las margaritas.

53-bis

Marejada de palabras con sal mugrienta
desechos que nos humillan.
Oleaje de palabras con bioluminiscencia
simbiosis que nos ensalzan.

54

En tu regazo me adorno con el sol de tus silencios
recatada margarita.
Y después, miles de pétalos de oro se atropellarán
para nacer ante mí.

54-bis

Mi silencio te sorbió, flor.
Después, miles de pétalos se atropellaron
para brotar de mi pluma.

55

La soledad nos reclama
alzadísimos subir al pánico del incansable universo.
Y de su mano nos guía
en ese ascenso devoto por sus ramas hiperbólicas.

55-bis

El silencio nos absorbe
hacia el asombro de la evolución.
Su fortaleza es la guía
que multiplica nuestra pequeñez.

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