Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

66

Extranjero es solo aquel que jamás ha desertado
de su palacio, de su cobertizo o choza
y que aún no se ha escabullido
de su porción idólatra
o tieso silencio.

67

Atolondrada criatura
extranjera de sí misma como un bonsai
raquítico resultado de un minucioso podar las expectantes raíces.
Proyecto de quercus sobreamputado.

68

El apátrida es un libro de hojas blancas
el que a sí mismo se va escribiendo con tinta de sangre
el embestido, arrinconado, errante y extraño, endurecido hacia dentro.

69

La letra escrita, el resultado de una autocontienda
entre el carboncillo y los borradores.
Amiga goma triunfante.

70

Tu curso, si adulterado es fugaz
tu límite, si acérrimo se mantendrá lozano.
¿Por eso estudias, apátrida, mi contrato con las flores?
Mi jardín se ahita con caléndulas, jamás con sus colores disecados.

70-bis

La muerte es joven por terca.
La vida es pronto adulta, por ser efímera.
Extranjera, ¿por qué tanta tu insistencia en contrastar
dos flores, una que está todavía en su rama, con otra ya disecada?

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