Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Evocación

Viven túrbidas mis venas
y, desheredada de luz, mi piel malvive.
Mi cabeza anida aún en treinta y cinco
mi pecho asume los cuarenta y cinco
y ya mis piernas, de madrugada
crujen y gimen sus cincuenta y cinco.

Pero es la piel, antes que nada la piel
todo eso tuyo que a mí rodea
pero ahora, sin la lírica sabia de tus manos
es mapa de escamas y desconsuelos.
Y ya en huida, siendo aún ardiente aliento
mas sin la hoguera que fluye desde tus yemas
y sin el néctar que destila la redoma de tu regazo
sobrevive en riesgo de escualidez
y ante amenaza de congelación.

Y así, mi seso, mi pecho y piernas
aquellos cresos amigos, hoy ya mendigos
pero ante todo, la incógnita de mi vientre:

entraña fértil que fue, ante tu misma ansiedad
y hoy recelo sin alivio, ni siquiera uno fugaz.

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