Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Gracia [i*]

«En nuestras tinieblas no hay un sitio para la Belleza.
Todo el sitio es para la Belleza.»

René Char

Anda, sal en la busca de esa escurridiza
Señora
la que titilante agita tus indolencias
y el magisterio de tus amarguras
y sobre todo las mieles que te malcrían.

Anda, sube a la persecución
de Esa que inverna en tus grietas, o recóndita en tus púas
o en lo elevado de las horas de tus noches
o en tus desconchados o socavones
y en las estrujantes polaridades del fracaso inevitable.
Y, ¡qué candidez!, en las albas o ataúdes del amor.

¿Será sobre esos ahí donde renqueante florece
el dominio de tu fascinación?
¿O que el motor indomable de tu salaz ansiedad
mora en el orbe de la morbidez, la irresistible
en la graciosa hermosura de dos senos exquisitos?

O la versión anterior

Gracia [i**]

«Todas tus ansias resbalan
hacia Ella.»

Xoan Leiceaga

Anda, ven, acompáñame, a Ella vayamos
persigámosla, a esa tan resbaladiza Señora
la que aun así, te parpadea ante tus agonías
y en el éxito de tus urticarias
encima pero debajo de la epidermis
y en las colmenas, entre esas reinas que te malcrían.

Anda, ven, que te acompaño, vayamos
busquemos a esa enigmática Espina
la que inverna bajo el lecho de tus rendijas
y en tus alturas de nocturnidad
agazapada en su cielo, entre las nubes
y en sus estrujantes vacilaciones donde rocía su acaso.
Y, oh candidez, tras lujurias de su amor
o tu cadalso.

Anda, ven, vayamos ya
que la indomable tiniebla de Su tuétano indomable
sabia reside en sus vinos, entre las ingles
en ese cometa de morbideces
y ante la dulce deidad de sus pezones.

¿Será en ese ahí —preguntas— donde germina
la parpadeante luz de tan elegante fascinación?

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