Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Regocijo carnal

El agasajo de los fogonazos de la alborada
como a la flor
y a la yerba
despierta al cuerpo de su profunda pereza.

Entrañable la terapia de ilustres mañas
las manos libres
su obstinación
la codicia de atezar la palidez de la rutina.

Aullidos de beatitud que reverdecen
a su tronco
y a su raíz
esa música vibrante de fugaces horas lentas.

Y se adormece la carne con la honda entrega
a su sueño
como un bebé
invitado a las olas maternales de la bonanza.

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