Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Cadencia africana *

Es la hora de lo invisible. Me refugio en tus acordes.
Por lo fugaz de las ondas, Salif Keita, me transportas
a la sangre de tu tierra.

¡Claridad, quiero sentirte!

Para multitudes duermes.

¡Para mí velas!

Sueño en tus rayos de sol
tu faz hambrienta y tu lluvia.

¡Me quema la sed de ti!

Repaso el tacto de tu alma.

¡Solitaria ave, vuela hasta mí!

¡Irrumpe en mí!, espacio azul
que lanzas truenos azules.

¡Y así me cantas!

¡Repiquen mi voz tus cuerdas!
¡Táñeme, faro que invita a volar!

¡Tu ausencia quema!

No escondo más la cabeza, la libro
y hundo mis manos, en tu tradición.

¡Tú me acompañas!

Tus poemas, armonías
tus versos, notas.

¡Lumbres en mi corazón!

Tus silencios me conmueven.

¡Los párpados se me cierran!

La carne vibra, los sesos bailan.
Entra tu arpegio, hondo me araña.

¡Compartimos horizonte!

Tu misterio me cautiva, me eleva.
La locura es mi control.
No hay más linfa que tu vuelo.

¡Mi savia bulle!

Tu ritmo es crema de siglos
y ardua tu luz, ya nuestra.

¡Oh claridad, has acudido!

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(*) Este poema busca ser, además, mi cercanísimo homenaje al enorme Salif Keita (Malí, 1949).

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