Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

49

Se arrastraban aquellas alpargatas.
Calzaban a la triste figura, antes de abrirse tu aurora.

50

Los rayos de tu alborada abrieron mis párpados
limpiaron mis sombras, entró tu luz
se encendió mi luz.

51

Más hermosa que una estatua griega
alzada en tu pedestal:
¡sangrante!

52

Los vientos, la arena y el silencio, las armas del solitario.
La lira, la luz y la nieve, otras armas del poeta.
Tu oasis, el común escudo verde.

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