Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

65

Ya nos hemos desgajado de eso que llaman aún el paraíso.
Nos han arrojado a lo que no llaman desierto
pero ahí edificamos nuestro oasis.

66

El ansia de los ojos envidiosos no duerme nunca de noche.
¡Ojo!, que subrepticias no cuelen
ni sus cegueras ni sus baratijas con su codicia blanqueada.

67

En el principio surgió la fascinación.
Con todo tipo de ritos nos dejamos rodear de oscuridad
desde aquella nos hundimos, más y más en sus abismos.
Fascinación, ¿serás solitario inicio?

68

Siempre queda tu jadeo del despertar
te acurrucas contra mí, ante el ardor de los vientres felices
que celebran incansables la alborada.

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