Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección nace, más abiert y flexible, como complemento a OBRA, con el foco en «lo poético»: el sentido, la calidad y, sobre todo la aproximación a poetas (muestras de poetas —famosos o no, o apenas—, poemas, entrevistas y ensayos, etc.). Como la «poesía» es hija de «alquimia y arte», por ello tienen acogida en REFLEXIÓN.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Poetas iberoamericanos

Viaje por Colombia-2

1 - Poeta - Julio Flórez Roa (Chiquinquirá, Boyacá, 1867-1923)

A mis críticos

Si supiérais con qué piedad os miro
y cómo os compadezco en esta hora.
En medio de la paz de mi retiro
mi lira es más fecunda y más sonora.

Si con ello un pesar mayor os causo
y el dedo pongo en vuestra llaga viva,
sabed que nunca me importó el aplauso
ni nunca me ha importado la diatriba.

¿A qué dar tanto pábulo a la pena
que os produce una lírica victoria?
Ya la posteridad, grave y serena,

al separar el oro de la escoria
dirá cuando termine la faena,
quien mereció el olvido y quien la gloria.

En el salón

En tu melena, de la noche habita,
temblaba una opulenta margarita
como un astro fragante entre la sombra;
de pronto, con tristeza,
doblaste la cabeza
y rodó la alta flor sobre la alfombra.
Sin verla, diste un paso
y la flor destrozaste blandamente
con tu escarpín de refulgente raso.
Yo, que aquello miraba, de repente
con angustia infinita,
al ver que la tortura deliciosa
se alargaba de aquella flor hermosa,
con voz que estrangulaba mi garganta
dije a la flor ya exánime y marchita:
"¡Quién fuera tú... dichosa margarita,
para morir así... bajo su planta!"

Flores negras

Oye: bajo las ruinas de mis pasiones,
y en el fondo de esta alma que ya no alegras,
entre polvos de ensueños y de ilusiones
yacen entumecidas mis flores negras.

Ellas son el recuerdo de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías,
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos, auroras que no eran mías.

Ellas son mis dolores, capullos hechos;
los intensos dolores que en mis entrañas
sepultan sus raíces, cual los helechos
en las húmedas grietas de las montañas.

Ellas son tus desdenes y tus reproches
ocultos en esta alma que ya no alegras;
son, por eso, tan negras como las noches
de los gélidos polos, mis flores negras.

Guarda, pues, este triste, débil manojo,
que te ofrezco de aquellas flores sombrías;
guárdalo, nada temas, es un despojo
del jardín de mis hondas melancolías.

Tú no sabes amar

Tú no sabes amar; ¿acaso intentas
darme calor con tu mirada triste?
El amor nada vale sin tormentas,
¡sin tempestades... el amor no existe!

Y sin embargo, ¿dices que me amas?
No, no es el amor lo que hacia mí te mueve:
el Amor es un sol hecho de llamas,
y en los soles jamás cuaja la nieve.

¡El amor es volcán, es rayo, es lumbre,
y debe ser devorador, intenso,
debe ser huracán, debe ser cumbre...
debe alzarse hasta Dios como el incienso!

¿Pero tú piensas que el amor es frío?
¿Que ha de asomar en ojos siempre yertos?
¡Con tu anémico amor... anda, bien mío,
anda al osario a enamorar a los muertos!

2 - Poeta - Carlos Framb (Sonsón, Antioquia, 1964)

El beso

Y saber
que partiendo de la nada he debido
hacerme
grito de conciencia y carne
precipitarme
en este y no otro cuadrante de los tiempos
gravitar
este preciso tramo del espacio
abatir
todas las leyes de la probabilidad
para alcanzar
la húmeda orilla de tu boca
y ser
tu propio aliento en este beso!

Hermano del noble silencio

Bendita sea la simiente inmemorial que engendrara el primer árbol: dónde gravitaría el ave sin su selva rumorosa; dónde reposaría el caminante sin su umbrátil llamarada; dónde —sin su levitación acogedora— habría yo morado en las antiguas intemperies y en los fríos, en los días pavorosos de mi noche

Todo en mi fisonomía conmemora un ayer entre sus brazos: en sus flores aprendieron mis ojos de curioso lémur a advertir los relieves y matices; en la grata algarabía de sus aves maduraba la garganta de mi voz y de mi verbo; la textura de sus frutos decantó la garra en mano y caricia creadora; la osatura ascensional de su ramaje unos músculos que hoy propenden al abrazo. Es tantas cosas un árbol: sin la ofrenda y la premura de su savia no correría mi sangre; sin su alquimia de agua y luz en clorofila faltaría mi apremiante bocanada y mi alimento de ser vivo; sin su dócil y envolvente celulosa no sería la página en que hoy vengo a celebrarlo, noble hermano en cuya fronda alguna vez tuviera hogar y compañía de pájaros.

Gracia

Cada hombre que nos mira es Sócrates,
condenado a ver bajo el tejido de la piel
el rojo sangre de las almas.

Cada ser que amamos es Cármides,
nombre de ese joven forastero que al llegar
ya empieza a abandonarnos.2

Cada sitio que pisamos es Grecia,
porque la Grecia de Cármides y Sócrates
solo existe al oriente del corazón.

Oceánica

Cómo habré de celebrar la incalculable y maternal resplandecencia del océano: ese otro firmamento que se ahonda en precipicio y donde es líquido el azul, ese otro continente del cardumen armonioso, del matizado coral y el tremolar del plancton, de abisales radiolarios como flores cristalinas y versátiles delfines, alcatraces y fragatas.

Que soy del mar lo revelo y llevo escrito en cada célula.
No puedo ocultar que de su vientre vengo y que fue
entre su amnios primordial donde alcanzaba el ser: allí
empezó la vida a desplegarse y con flagelos elevarse
hacia la luz; allí asumió por vez primera la pupila
transparencia y se hizo susceptible a la caricia del color;
allí perduran las burbujas antiguas de mi aliento, el
eco de mis arcaicos balbuceos, las atlántidas de mi
acuática memoria.

Algo aún –vaivén de mareas en mi sangre, vertimiento
de sales en mi piel, humedades de lágrima en la orilla
de mis ojos– atestigua mi ascendencia marina y
pisciforme.

3 - Poeta - Raúl Gómez Jattin (Cartagena, Colombia, 1945-1997)

Canción del amor sincero

Prometo no amarte eternamente,
ni serte fiel hasta la muerte,
ni caminar tomados de la mano,
ni colmarte de rosas,
ni besarte apasionadamente siempre.
Juro que habrá tristezas,
habrá problemas y discusiones
y miraré a otras mujeres
vos mirarás a otros hombres
juro que no eres mi todo
ni mi cielo, ni mi única razón de vivir,
aunque te extraño a veces.
Prometo no desearte siempre
a veces me cansaré de tu sexo
vos te cansarás del mío
y tu cabello en algunas ocasiones
se hará fastidioso en mi cara
Juro que habrá momentos
en que sentiremos un odio mutuo,
desearemos terminar todo y
quizás lo terminaremos,
mas te digo que nos amaremos
construiremos, compartiremos.
¿Ahora sí podrás creerme que te amo?

Conjuro

Los habitantes de mi aldea
dicen que soy un hombre
despreciable y peligroso
Y no andan muy equivocados
Despreciable y peligroso
Eso han hecho de mí la poesía y el amor
Señores habitantes
Tranquilos
que solo a mí
suelo hacer daño.

Me defiendo

Antes de devorarle su entraña pensativa
antes de ofenderlo de gesto y palabra
antes de derribarlo
valorad al loco
Su indiscutible propensión a la poesía
su árbol que le crece por la boca
con raíces enredadas en el cielo

Él nos representa ante el mundo
con su sensibilidad dolorosa como un parto.

Siento escalofríos de ti

Siento escalofríos de ti,
hermana muerte,
de verme en esta sala
mirando un cuadro de David
y súbitamente entrar en la vejez
sin ningún diente
y todas las arrugas
y los vientos negros
esparciendo mis cabellos.
Yo te conozco, hermana
sé que eres una nube
de ojos yertos
que busca otra de luz
hasta convertirse en una.
Te conozco y sin embargo
encontrarte en la sala del David
frente a frente
fue un gran susto
hermana mía.

4 - Poeta - Raúl Henao (Cali, 1944)

Alborada

¿Es una fuente o una muchacha
desnuda
la que ese viejo alcornoquero
persigue en el descampado
del parque?

Un tribunal de helechos
parece agolparse
en la galería al aire libre
mientras alrededor
del ruinoso estanque
algún visitante ocasional
cae en los hermosos brazos
de la bruja albina
siempre a horcajadas
de la ventisca mañanera.

Yo soy arrobado comedor de opio,
la sal en la taza de té.

Contrarios

Sucede que alguien nos devuelve la vida
revolviéndonos en el vientre un afilado cuchillo.

A veces se precisa caminar en cuatro patas
para agradecer que caminamos sólo en dos.

Los periódicos se venden por el número
de muertos habidos todo el año.

Los pobres son toda la riqueza del rico
los enfermos toda la salud de la sociedad.

Que elocuentes los sordomudos hablando
por señas en la esquina de la calle.

Las más bellas palabras fueron dichas
por tartamudos: Carroll o Artaud
(y Carroll había plagiado a Artaud
antes de que este naciera).

Los cojos viven en una incansable pista de baile
los ciegos ven hasta por los codos.

Que Esopo era jorobado no es una fábula.

Damas de luto

La noche del sábado arrimaban a mi mesa
una botella de brandy y dos mujeres de luto.
Era muy negra, muy negra ese día mi estrella.
fuimos a un teatro de pacotilla
donde había la escalera a la luna de un pintor
que sacudió un tarro de pintura
en mi solapa.
El villano que paseaba en escena
las narices puestas en el escote
de las damas de luto,
me miraba a la salida
desde el espejo empañado de la taquilla.
Se hicieron gárgaras mis palabras de amor
y tomé el primer taxi a la vuelta del teatro,
mientras la luna escupía huesos de fruta a mi paso
y el viento en las esquinas, pasaba lista a la aurora.

Retorno de Nieztsche

Ni la quemadura de la llama
aplaca mi sed.
Ni la quemadura del sol.

¡Jugar con fuego! Mi corazón
es un galpón de gasolina
un polvorín de fuegos artificiales.

La llama es mi director
de orquesta.
El relámpago me persigue
a campo traviesa.

Zarza ardiente es todo
cuanto amo,
carbones encendidos,
camino sobre brasas,
baile en la fumarola
de un volcán en erupción.

Ay, mi pensamiento se consume
en la hoguera de la hermosura
del mundo.

Poetas del mes

1 - Poeta León de Greiff

León de Greiff.jpg

(Medellín, Colombia, 1895 -1976)

Vida y Poemas

Notas de vida y obra

León de Greiff (Francisco de Asís León Bogislao de Greiff Haeusler), se distinguió por su lirismo simbólico, sarcástico, imaginativo y musical. Más popular entre los poetas que por el lector común, vivió casi siempre en Bogotá, donde frecuentó sucesivas generaciones de bohemia y de vanguardias. Estudió derecho en la Universidad Libre de Santafé de Bogotá, a la vez que adquiría amplios conocimientos de matemáticas y música; desde muy joven mostró una considerable inquietud literaria, desarrollando un estilo vanguardista e innovador.

Su obra poética es de difícil comprensión, debido a la utilización de un simbolismo oscuro, producto de un imaginario personal muy rico, alimentado, quizá, por su doble ascendencia española y escandinava, que le empujó a servirse de temas desconcertantes para los lectores de su país, ya fueran recreaciones de tradiciones y paisajes lejanos o referencias a autores marginales. Este cruce ancestral sugiere ya la síntesis de diversos lenguajes que caracterizará su obra, esa máquina neobarroca de producir vocabularios, juegos verbales, músicas, en un sistema sinfónico personal poco común en la lengua castellana.

DIEZ poemas

Arieta

Yo me enveneno con un recuerdo.

En el violado camarín, la seda
y el sutil vello y de odorante nardo
discreto olor y la hora soñada...

Yo me enveneno con un recuerdo.

En el violado camarín, el mudo
férvido amor que en las pupilas arde
y el tibio zumo de la boca henchida...

Yo me enveneno con un recuerdo.

En el violado camarín, desnuda
la grácil forma sobre el raso verde
y a mí enlazada la delicia toda...

Yo me enveneno con un recuerdo.

Canción ligera

Me quedas tú, y me donas la alegría
con el dolor, y tu miel deleitable
con el acerbo alóe.
Me quedas tú, y la luz que tu alma cría
dentro la tenebrura inenarrable
de mi yo solitario:

Siempre loe
tu don ilusionario.

Me quedas tú, y el claro sortilegio
de tus ojos rientes: con su hechizo
mi soledad se puebla.

Me quedas tú, y tu risa, cuyo arpegio
me embriaga, y tu tesoro de oro obrizo
solaz del alma sola:

La gris niebla
tu regalo aureola.

Me quedas tú, y el filtro que tu ardida
boca frutal, sombreada, en mis febriles
resecos labios vierte.

Me quedas tú, la ingenua enardecida,
me quedas tú, la experta, de sutiles
tácticas retrecheras:
Vida. Muerte.
Lo que quieras.

Canción nocturna

En tu pelo está el perfume de la noche
y en tus ojos su tormentosa luz.
El sabor de la noche vibra en tu boca palpitante.
Mi corazón, clavado sobre la noche de avenuz.

La noche está en tu frente morena, erguida y frágil
y en tus brazos que un vello sutil aterciopela.
La noche está en recónditos parajes de tu cuerpo:
–la noche perfumada de nardo y de vainilla y de canela...

La noche está en tus ojos brunos, iridiscente:
constelaciones bullen en su vivaz burbuja.
La noche está en tus ojos brunos, cuando los cierras:
noche definitiva, noche agorera, noche bruja.

En tus oídos, toda la música de la noche
se refugia, y te arrulla con su vago susurro.
En tus oídos, toda la música de la noche,
y en tu voz, y en tu risa, y en tu tácito llanto...

En tu frente, su angustia latente insomne yerra,
y en tu pecho amoroso su tormentosa luz.
En la noche sortílega, sortílego discurro...
El sabor de la noche vibra en tu boca palpitante.
Tus manos son dos pálidas lunas sobre mi frente.

Clavos en ti me clavan , oh Noche deleitosa!
noche...! tibio madero de mi cruz!

La luna blanca... y el frío...

La luna blanca... y el frío...
y el dulce corazón mío
tan lejano... tan lejano...

¡tanto distante su mano...!

La luna blanca, y el frío
y el dulce corazón mío
tan lejano...

Y vagas notas del piano...
Del bosque un aroma arcano...
Y el remurmurar del río...

Y el dulce corazón mío
tan lejano...!

No te besé - Soneto

No te besé la boca sino cuando
me decías que el viento te besaba...
Si te gocé, ello fue si te gozaba
también Eros....: con él te iba gozando.

Yo sólo se decir como es "amando"
ni supe ni sabré como es "amaba"....
Más libre soy si tengo el alma esclava:
y esclavo soy, joyoso, duro y blando.

No te besé la boca, alta Fonoe
reticente, si no porque venusta
quemada del deseo, la ofrecías:

si te gocé, Belinda (o Nice, o Cloe
o Altacira) fue cuando combusta
pira de Eros, lujuriante, ardías...

Poeta soy - Soneto

Poeta soy, si es ello ser poeta.
Lontano, absconto, sibilino. Dura
lasca de corindón, vislumbre obscura,
gota abisal de música secreta.

Amor apercibida la saeta.
Dolor en ristre lanza de amargura.
El espíritu absorto, en su clausura.
Inmóvil, quieto, el corazón veleta.

Poeta soy si ser poeta es ello.
Angustia lancinante. Pavor sordo.
Velada melodía en contrapunto.

Callado enigma tras intacto sello.
Mi ensueño en fuga. Hastiado y cejijunto.
Y en mi nao fantasma único a bordo.

Rimas

Tímida, la palabra
de tus labios caía,
y en mi pálida frente
dolorosa y macabra,
toda melancolía
se regó, evanescente,
blanda, como un arrullo...

Oh tu voz adorable...
¡Voz única entre tantas!
(Bajo el influjo suyo
fue placer inefable
mi dolor...) –Hoy no encantas
este fúnebre yermo...

(No sé dónde se riega
–toda melancolía–
tu voz...) –Y estoy enfermo
porque tu voz no llega
a bañar de alegría
mi sufrir... en mi vida
dolorosa y macabra,
tal vez hubieran sido
para curar la herida,
tu voz y tu palabra
que yo jamás olvido...!

Señora Dama

Señora, Dama, dueña de mis votos!
¿cuándo veré tus ojos encantados,
tus manos inasibles, tus dedos abusados,
y tus cabellos –piélagos ignotos–.

Cuándo veré tus ojos encantados,
y oiré tu voz de ritmos sosegados...!
Pero serán todos mis sueños rotos
por el furor de inevitables notos...
y tus manos pequeñas –los dedos ahusados–
no curarán mis rudos alborotos,
ni darán paz a mis martirizados
labios, que ardieron odios y sedes y pecados...!

Señora, Dama, dueña de mis votos!
nunca veré tus ojos encantados,
ni tus cabellos –piélagos ignotos–
ni oiré tu voz de ritmos sosegados...,
ni besarán tus labios ambiciados,
sobre mi frente, mis ensueños rotos...!

Señora muerte

Por los amigos muertos

Señora Muerte que se va llevando todo lo bueno que en nosotros topa!... Solos —en un rincón— vamos quedando

los demás... ¡gente mísera de tropa! Los egoístas fatuos y perversos de alma de trapo y corazón de estopa...;

manufactores de fugaces versos; poetas de cuadrícula y balanza, a toda pena, a todo amor adversos..:

los que gimen patética romanza; lacrimosos que exhiben su película; versistas de salón y contradanza–;

cantores de "la tórrida canícula"; "del polo frío", "del canoso invierno"... líricos de alma exánime y ridícula!

Bardos que prostituyen el eterno jardín, y que florecen madrigales de un olor soporífero y externo...

Vates ultra-sensibles y banales que ningún vaho de verdad anima. Gramáticos solemnes y letales...

Malabaristas de estudiada esgrima! ¡Oh tristeza perenne de las cosas que no tienen sabor, –hechas a lima!

...En un rincón quedamos las tediosas gentes sin emoción, huecas y vanas... ¡Lléguense las nocturnas mariposas

fúnebres, y que lloren las campanas...! Este fastidio que me está matando... ¿dónde las almas íntimas, hermanas.

¡Señora Muerte se las va llevando!

Villa de la candelaria

A Joya, Tiza y Leo

Vano el motivo
desta prosa:
nada...
Cosas de todo día.
Sucesos
banales.
Gente necia,
local y chata y roma.
Gran tráfico
en el marco de la plaza.
Chismes.
Catolicismo.
Y una total inopia en los cerebros...
Cual
si todo
se fincara en la riqueza,
en menjurjes bursátiles
y en un mayor volumen de la panza.

FIN de los poemas de León de Greiff

Poetas del mes

2 - Poeta Ómar Ortiz Forero

Ómar Ortiz Forero.jpg

(Santa Fe de Bogotá, 1950)

Vida y Poemas

Notas de vida y obra

Ómar Ortiz Forero, bogotano de nacimiento, vallecaucano por adopción. Ensayista, poeta, abogado y promotor cultural. Actualmente es Docente en la Universidad Central del Valle con sede en Tuluá Valle ciudad en la que está radicado y donde dirige la revista Luna Nueva. Ganador del XII Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia en 1995.

Su obra se encuentra publicada en una decena de libros: La Tierra y el éter (1979), Que Junda el Junde (1982), Las muchachas del circo (1986), Diez regiones (1987), Los espejos del olvido (1991), Un jardín para Milena (1993), El libro de las cosas (1995), La luna en el espejo (1999), Diario de los seres anónimos (2002) y Cequia grande (2011).

DIEZ poemas

Agapito Porras

Las perversas habladurías,
afirman que por cada doce hijos que engendro
me regalo un viaje por el mundo.
Es cierto.
Así, en Venecia,
huyendo de una madame asesina,
di con mis huesos en el Canal,
donde me rescató un gondolero
que silbaba blues y boleros.
En Roma,
me negué a besar la túnica papal
siendo vapuleado por los guardas suizos.
Y, en París,
me uní a una tropa de cazadores de nubes,
que más tarde haría celebre un escritor argentino.

Arte poética

La poesía es una golondrina. Golondrina que viste falda de colores, tiene sexo, ama, odia, se levanta con ojeras, vive en la acera de enfrente pero irrumpe en mi casa como un torbellino y casi nunca tiene lo suficiente para saciar sus apetitos. Pero vuela, vuela, porque de lo contrario se torna estática, de bronce. Y este pesado elemento sólo existe para que lo caguen las palomas. Por eso cuando me envuelvo en el traje con el que burlo a mis implacables acreedores, mi ojo descubre esa imperceptible manchita que disparada al cielo hace que el mundo sobreviva, y te escriba.

Cequia grande

A Carolina Urbano

Cuando la ceiba muda sus hojas,
las piedras repican una risa escondida.
Es verano,
la mañana se abre con la jocunda luz
de las veraneras.
En la tarde,
las muchachas depositan sus espejos
en el río.
Pretenden atrapar los secretos de la luna,
más sólo logran multiplicar las escamas
del salmón que avanza.

Homenaje a Leonard Cohen

Mas que la nieve circula el polvo blanco
en este invierno de Times Square.
Los enganchados,
muestran carteles sucios de malos sueños.
Si armas un porro o bebes de la botella
pueden darte un golpe en los testículos
o condenarte a cadena perpetua.
Si usas una jeringa nadie parece notarlo
hasta que convulsionas como Janis Joplin.
Pasa un viento helado por Times Square,
deben ser las tripas de los mejicanos muertos
camino a Texas las que refrigeran los cánticos
de San Patricio.
Pero nadie quiere a los mejicanos,
pongamos mejor una ofrenda floral por los caídos en Irak.
De los talibanes y las burka de sus mujeres debe provenir
ese aliento gélido.
Hay un olor de alcantarilla en Times Square,
pero los chinos
que se hacinan bajo tierra hacen comestible
el icopor que los jóvenes ejecutivos consumen
a las 12 m en las escaleras que conducen al éxito en Times Square.
Aunque caminemos hasta el final de Harlem,
de visita en la milenaria abadía,
nadie te nombra Susana
y no subiremos a una limosina,
ni menos haremos el amor en un hotel de Chelsea.
Aun espero la primavera en Times Square.

Inventario

Poseo
nidos de pájaros entre los anaqueles de mi biblioteca
y un rico tiempo que los nutre.
Una brizna de hierba que me regaló una muchacha de ojos claros.
Con ella y con los penachos de la última cosecha de maíz
mis aves construyen sus refugios.
Tengo también un papel que sueña ser un barco
y en él una mano desconocida escribió: te espero.
Algunos versos acompañan mis pertenencias,
pero es mejor no citarlos pues serán otros mañana.
Hay un río, como uno de los bienes por fuera del comercio,
nacido en la lustrosa cabellera de la más joven de las hechiceras.
Además, en el marco de la ventana florece el jazmín
recordando el olor de una vieja fotografía.
Para ser preciso, mi casa del barrio de los salesianos sólo existe,
con su mobiliario y sus espejos, desde el sueño
donde la arena dibuja tu cuerpo.

La casa

Allí, en el anaquel, entre el libro de cocina
y "Los cien mejores poemas de amor", guardas la foto
del que no retornó.
El mago que se hizo a la mar en una colcha de retazos,
aferrado a su oración contra todo conjuro.
Sobre el polvo de los muebles está la huella de su mano.
El indicio de su partida y el vacío
que no pudieron llenar tus fiestas de libélulas
y alcaravanes.

En el silencio de la casa,
tus pasos de suprema dictadora de la ternura
anuncian la llegada de un nuevo verano.
Fuego fatuo. —Brillo de luz entre dos oscuridades—,
me digo, y la madera acepta en su canto
la absoluta levedad
de tu mirada, que en el último instante
sabe que los niños que juegan en el patio
son el árbol y el viento que lo cubre, las flores
de la abuela y los nietos que despides con el beso
anterior al naufragio. Es áspero el salitre y los adioses
que nunca fueron del agrado del pañuelo.

Oaxaca

Mientras Araceli lee a Sabines,
María prepara los revoltijos que usará en la limpia.
De la cocina llega un fuerte aroma a chocolate
que pone a salivar al poeta Herrera
quien prepara un mole negro.
La zapoteca me saca la camisa,
me palpa suavemente las costillas y con un puñado
de albahaca esparce sobre mi piel agua de clavelina mezclada con manzanillo,
–Para que los mayores te saquen el chingadazo de Tlacolula- dice.
En el Zócalo, los zapatistas leen a Flores Magón y preparan el sendero de los caracoles.
La mano de María pasa sobre mi cabeza untada de mezcal,
–Para que el señor de los estambres te permita el regreso-agrega.
Por el camino del peyote la otra María, la Sabina, encarna en el nanactl, el hongo sagrado.
De la piedra verde, brotó el árbol y el mundo se posó en su copa,
Santa María El Tule, te invocamos.
El sol anidó en Cerro Santo y la milpa se esparció sobre la tierra.
–No es nada, no es nada. Ya pasará la molestia, hermanito–
me susurra María como cantando.
Del patio, llega la voz de Araceli:

"Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando,
la hermosa vida”.

Plegaria

Señor, si tu misericordia es más grande
que los ojos de mi amada,
perdóname
por amarla a ella más que a ti.
Pero si tu sabiduría
conoce el corazón de los hombres
entonces permite que me embriague con sus besos.

Una muchacha de San Petersburgo

Anna Ajmátova, casó con un poeta,
Nikolai Gumiliov, fusilado por orden de Yezhov,
Jefe de policía y mal sujeto.
Su hijo, Lev Gumiliov, murió en la cárcel
a los veinte años.
De ella habló mal Maiakovski
antes de suicidarse, pero le perdonamos.
Anna Ajmátova, sufrió el terror.
Compuso Requiem para que no olvidáramos.
Pero nuestras mujeres que ven morir a sus hijos, sus novios, sus esposos, asesinados,
no pueden leer más que la lista diaria de los muertos.
Lloran de rabia, de impotencia,
mientras cierran la tapa de los féretros,
y de su alma.
Por eso hoy les hablo de Anna Ajmátova
para que sepan que no están solas en su congoja.

Vieja providencia

Siguen tus pasos por los rincones de la casa.
La lluvia que cae viene con el aroma de tu pelo.
Tu pelo mojado sobre el negro de la tela.
Me traicionan las palabras porque la belleza hiere
y el único bálsamo me fue negado.
Pero mi boca pronunció el conjuro, el susurro
que señala el sendero de tu secreto: la pequeña
luna que guardas mediada de ternura, sin que tus
muslos reconozcan la creciente que avanza.
El frasco que almacena tu inquieta risa es también
el calidoscopio de tu colorido mar,
de tus corales y arrecifes. Aguardo, como el pescador
que saluda el amanecer abrazado a la esperanza.

FIN de los poemas de Ómar Ortiz Forero

Fuentes utilizadas

Páginas varias de internet, entre ellas::
«www.ciudadseva.com/textos/poesia/ha/florez/julio_florez.html/»
«www.centaurocabalgante.blogspot.com.es/2013/05/poemas-de-carlos-framb.html/»
«www.poeticous.com/raul-gomez-jattin/los-poetas-amor-mio?locale=es/»
«www.aladecuervo-vocablos.blogspot.com.es/2009/06/poemas-de-raul-henao.html/»
«www.www.todacolombia.com/folclor-colombia/poesia/leon-de-greiff.html/»
«www.laotrarevista.com/2011/05/omar-ortiz-forero/»

Xoán A. Leiceaga Baltar, Agosto de 2015

BIBLIOTECA de REFLEXIONES —> Apunte

Inicio: Desde febrero 2010 Reflexión ofrece, con comentarios, entrevistas a poetas (G. Rojas, por ejemplo) y otros artistas; después, desde octubre 2011 se extiende hacia el poema-libro Descripción de la mentira del maestro A. Gamoneda. Surge pronto la decisión de conservar el carácter mensual y así nace la creciente biblioteca de consulta, que supera ya el mes de meses y se conserva en Biblioteca de reflexiones, al final de Reflexión.

Segunda parte: En julio 2012 se abre una vía de especial dedicación a la mujer poeta, porque sí y por resarcirlas de olvidos inexcusables; además, me sirve de gracias a mis lectoras, que asombrosamente existen. Y ahí comienza el ABeCé de Mujeres Poetas, que la Z completa en diciembre de 2014 y que va de la rusa Anna Ajmátova a la alemana Unica Zürn.

Tercera parte: 2015 aborda con nueva savia, un recorrido por poetas en español, desde la A de Argentina a la V de Venezuela. Luego, para ascender a lo iberoamericano, está previsto añadir poetas en portugués e, incluso, a los de las otras tres lenguas existentes en Iberia, una de ellas la mía.

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