Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección se me ocurrió para poder disponer de un espacio complementario a OBRA y CALA pero más flexible — abierto a los lectores, p.ej.—, aunque siempre orientado a «la Poesía y lo poético», y, más en concreto, a aspectos como su sentido, la valoración de su calidad, las aproximaciones a poetas y poemas y a un amplio continuo de buenas ideas (entrevistas, ensayos sobre las diferentes manifestaciones artísticas, etc.). Se debe entender que, naturalmente, los conceptos de poesía y poeta son para mí hermanos de la magia del arte y el artista y por ello tienen cómoda acogida en REFLEXIÓN.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Reflexión 1

Abecedario de escritores – Letra Z

  1. Zagajewski, Adam (Lwów —> Lviv, Polonia —> Ucrania, 1945)
    (Poeta): 1) «La tensión entre la vida interior y el mundo es el punto de arranque de la poesía. Hay una contradicción entre uno y otro... La poesía debe hacernos abrir los ojos a la vida, que nos aporta renovación, que es gozosa y, sí, a veces dolorosa. La poesía es esa chispa entre lo interior y lo exterior». 2) «Sí, la poesía es un regalo, pero muy democrático, se recibe o no en todas las clases sociales. La experiencia me dice que es un don que a veces está como dormido y hay que despertarlo, pero no es un regalo escaso. Mucha gente lo tiene sin saberlo. Los lectores de poesía lo tienen». 3) ('Bárbaros') «Era a nosotros que nos temía Ovidio en Tomos, / éramos nosotros los que veneraban a dioses / cuyos nombres no sabíais pronunciar. Pero también nosotros conocimos la soledad / y el temor, y deseamos la poesía.».
  2. Zaid, Gabriel (Monterrey, México, 1934)
    (Poeta y ensayista): 1) «Desearse a sí mismo como objeto es abdicar como sujeto. Ser famoso consiste en ser tratado como objeto». 2) ('Claridad furiosa) «No aceptamos lo dado, de ahí la fantasía. /Sol de mis ojos: eternidad aparte, pero mía».
  3. Zambrano, María (Vélez, Málaga, 1904-1991)
    (Filósofa y poeta): 1) «El exilio que me ha tocado vivir es esencial. Yo no concibo mi vida sin el exilio que he vivido. El exilio ha sido como mi patria, o como una dimensión de una patria desconocida pero que, una vez que se conoce, es irrenunciable». 2) «... el no temer, el deshacerme, el derretirme como gota de cera, el borrarme, el no amarme en mi existencia.». 3) «No hay infierno que no sea la entraña de algún cielo».
  4. Zamiatin, Yevgueni (Lebedyán, Rusia, 1884-1937)
    (Escritor): 1) «Todo artista, más o menos importante, es siempre un hereje». 2) «Ppp ppp».
  5. Ziegler, Jean (Thun, Suiza, 1934)
    (Escritor y sociólogo ): 1) ('Los nuevos amos del mundo') «Cada siete segundos, en la Tierra, muere de hambre un niño de menos de diez años... El hambre persistente y la desnutrición crónica son obra del ser humano. Son el resultado del orden asesino del mundo. Quien muere de hambre es víctima de un asesinato». 2) (Entrevista 2010) «Pocas veces los occidentales han dado tales muestras de ceguera, indiferencia y cinismo como ahora. Su ignorancia de las realidades es impresionante. Y así es como se alimenta el odio».
  6. Zizek, Slavoj (Liubliana. Eslovenia, 1949)
    (Filósofo atravesado): 1) «Mi lema es: ninguna libertad para los enemigos de la libertad. ¿Conoce usted algún diálogo filosófico que haya funcionado? Ni siquiera los de Platón». 2) «En Eslovenia, después de la guerra, tuvimos un juicio atroz, el llamado «caso Dachau»: Los supervivientes del campo de Dachau fueron detenidos y acusados de cooperar con los nazis, porque si hubieran sido buenos comunistas habrían muerto. Se les acusó de sobrevivir».
  7. Zola, Émile (Paris, Francia, 1840-1902)
    (Escritor) y crítico): 1) «Estamos aquí para vivir en voz alta». 2) «El destino de los animales es de mucha mayor importancia para mí que el miedo a verme ridículo».
  8. Zsolt, Bela (Komárom, Hungría, 1895-1949)
    (Escritor / 'Nueve maletas'): 1) «Nada visualiza mejor la complicidad de Occidente con la barbarie que ese mercado parisiense, cerca de la iglesia de la Trinité, donde, todavía en 1925, se vendían objetos de cuero hechos con piel negra de congoleños: libros con la cubierta de la piel arrancada a los senos de las negras; monederos con la piel del sexo de las muchachas del Congo... La indiferencia de intelectuales, artistas, políticos o iglesias cuando llega el crimen nazi fue posible porque encontró una civilización sin defensas.».
  9. Zúñiga, Juan Eduardo (Madrid, España, 1929)
    (Escritor / 'Entrevista 2010'): «No reneguemos del olvido. Esta cualidad nos deja libres para ir a nuevos caminos o pisar los andados sin reconocerlos. No reneguemos de olvidar algo cada minuto y que los rasgos de lo que supimos se alejen a nuestras espaldas. Alegrémonos de olvidar».
  10. Zurita, Raúl (Santiago, Chile, 1950)
    (Poeta / 'Purgatorio'): 1) «Y una misma soledad / disipa cada conquista / y un mismo fuego / enciende el mismo verso: / Un ángel muerto / reposa en cada lejanía». 2) «Pues los colores no son / sino la podredumbre de la luz / huesos de sol / errando sin sepulcro». 3) «Siempre hace dos segundos que el hombre ha sido expulsado del paraíso».

Reflexión 2

DESCRIPCIÓN de la MENTIRA

Antonio Gamoneda

«El ÓXIDO se posó en mi lengua como el sabor
de una desaparición.
»

Antonio Gamoneda (Oviedo, España, 1931)

Reflexión sobre el libro
"Descripción de la mentira"
(1975-76 y 2003)

Xoán A. Leiceaga Baltar

Para esta reflexión, sólo en parte mía, parto de varias peanas, dos de ellas primordiales, pues me apoyo en primer lugar en el libro reunido ESTA LUZ de A. Gamoneda, publicado por Galaxia Gutenberg (Círculo de Lectores, Barcelona 2004) y, por otro, en enorme medida, en el magnífico Epílogo escrito por el académico y especialista Miguel Casado para toda la obra ya publicada entonces del autor y que recoge precisamente en Esta luz. La tercera, menos importante, deriva de mis propias lecturas de la recopilación desde que en 2006 tuve la fortuna de adquirirlo. Naturalmente, el resultado de las lecturas (así, en plural y reposadas) fue la inevitable lista de notas que me suelen acompañar cuando un texto subleva los cabellos que ya no tengo y cuyo producto es, en la parte que me toca, la propia reflexión acompañada por el agradecimiento a tanta belleza disfrutada. Hago votos porque la admiración que suscita en mí el nombre del autor no afecte exageradamente a lo que yo pueda paso a paso expresar. Mi intención, que es doble, está en las antípodas de lo comercial y va más allá de rellenar mi sitio web con poesía del más alto nivel (¿lo hay más alto?), pues me contentaría simplemente con ayudar a extender el conocimiento de este poeta excepcional a un planeta mayor que el de aquellos que habitualmente ya lo releemos, tanto geográfica como socialmente. Y con todo ello viaja, naturalmente, mi admiración y el modesto homenaje.

En cualquier caso, debo aclarar que esta propuesta, aunque deba dividirla en ocho partes es menos ambiciosa que la de M. Casado, pues no pretende abarcar toda la obra de AG, sino que se limita al libro Descripción de la mentira y —¿quién sabe?— tal vez después a su continuación natural, que es como veo yo a su siguiente poemario Lápidas.

(Cronología de títulos de Antonio Gamoneda)

La tierra y los labios (Primeros poemas, 1947-1953) / Sublevación inmóvil (1953-1959) / Exentos I (1959-1960 y 2003) / Blues castellano (1961-1966 y 2004) / Exentos II (Pasión de la mirada, 1963-1970) / Descripción de la mentira (1975-1976) / Lápidas (1977-1986) / Libro del frío (1986-1992) / Arden las pérdidas (1993) / Exentos III (1990) / Mudanzas (1961) / Nazim Hikmet (1961) / Negro espiritual (1961) / Edad (1987) / Plinio, Dioscórides y otros (1992) / Mallarmé, Herodías (1996) / Trakl (2003) / Esta luz (Poesía reunida 2004) / Extravío en la luz (2009).

Partes I a VIII - Consideraciones generales DM-1, 2, 3, Lectura DM-1, 2, 3
y Apuntes más bien técnicos-1, 2

(Se accede a ellas desde «Ir a Reflexiones anteriores», abajo en esta página)

Parte IX - Apuntes más bien técnicos-3

[XL-8: Del nivel] Me pongo a leer una vez más, atacando el comienzo de su Descripción y encuentro enseguida lo que me parecen ejemplos de frases que precisan de la calma del paladeo, que hay que leer y releer y recurrir a lo anterior y, si acaso, siempre lento, a lo que sigue; aunque no es fácil pero nos vale la pena, o a mí me sirve o esa es mi severa impresión. Ejemplo 1, en la primera página: «No creo en las invocaciones pero las invocaciones creen en mí: / han venido otra vez como líquenes inevitables». Tal vez tengamos que repasar que la idea de líquen está ligada a la de parásito y, desde luego, los versos anteriores, pero entonces lo que semejaba hermético se vuelve diáfano y deslumbrante; y esto otro es lo anterior: «Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el mar, / escuché la rendición de mis huesos depositándose en el descanso; / escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al ingresar en lo que quedaba de mí; /escuché hasta que la verdad dejó de existir en el espacio y en mi espíritu, / y no pude resistir la perfección del silencio». Ejemplo 2, apenas un poco más adelante: «... hasta sumergir mi cuerpo en aguas que no palpitan, / hasta cubrir mi rostro con las pomadas de la majestad»; y éstos de ahora son dos versos anteriores, no inmediatos pero que aclaran lo que llegará: «En este país, en este tiempo cuya pesadumbre se dibuja en lápidas de mercurio, / voy a extender mi brazos y penetrar la hierba,...» Y ejemplo 3, apenas una página después: «¿Qué verdad existe en el vientre de las palomas? / ¿La verdad está en la lengua o en el espacio de los espejos?»; si necesitamos y pedimos ayuda, tal vez nos sirvan el verso anterior a ése: «No recurriré a la verdad porque la verdad ha dicho no y ha puesto ácidos en mi cuerpo», y el siguiente: «¿La verdad es lo que responde a las preguntas de los príncipes?». Etc., pero no sigamos si pensamos que el deslumbramiento gozoso que deriva de tanta atenta lentitud, no consigue interesarnos; así es este poeta que ha logrado ascender a la más elevada cumbre, como muy pocos. Y, como ejemplo 4, un fragmento más completo:

Siéntate en medio de las ruinas, siéntate con dulzura en el medio o al borde
de las ruinas.

Son nuestra única propiedad y yo comienzo a distinguir algunas semillas
y láudano y ciertos coágulos obedientes al ejercicio de la luz.

De esta pasión, de los proverbios posteriores a tu vértigo, del animal que
llora y su piedad está sobre nosotros,

tú deducirías lacre y lo pondrías en mis ojos, o quizá limaduras de níquel
y otras materias aborrecibles.

Sin embargo tú amabas la suntuosidad de las banderas en el azul, encima
de las bodegas. ¿Sabes qué es el olvido? ¿Qué has encontrado tú
en la reserva del olvido?

Todas las enseñanzas se extinguieron como carburo en el fondo de
galerías inacabadas;

todas las enseñanzas menos la palpitación del bosque y algunas huellas
tuyas en mis manos.

El río desciende aún y yo no siento ahora sino el olor del agua.

Tus hijos y mis hijas se sumergen en el río y los que no olvidaron no se
acercan nunca porque serían recibidos y quizá entrasen
en nuestros cuerpos y morirían.

¿Has pensado en la paciencia, has pensado en la paciencia semejante
a ónice, en la paciencia excavando tumbas en el sonido,
abandonando telas a los vientos que un día llegarán, que
llegarán después de tus expulsiones?

[XL-9: De los saltos como insistencia] Apenas un par de apuntes más, pero breves. El primero sobre los cambios bruscos o movimientos repentinos entre versos consecutivos, sea de imagen o sentido; propongo también tres ejemplos de la parte inicial de DM: 1) «... y las sentencias suben hacia las cánulas de mis oídos. / He salido de la habitación obstinada. / Puedo hallar leche en frutos abandonados y escuchar llanto en un hospital vacío.»; 2) «Durante quinientas semanas he estado ausente de mis designios, depositado en nódulos y silencioso hasta la maldición. / Mientras tanto la tortura ha pactado con las palabras. / Ahora un rostro sonríe y su sonrisa se deposita sobre mis labios...»; y 3) «Nuestra dicha es difícil recluida en la belladona y en recipientes que no deben ser abiertos. / Sucio, sucio es el mundo; pero respira. Y tú entras en la habitación como un animal resplandeciente.». En todos los casos, vemos como hay un salto entre un verso y el siguiente, a modo de discontinuidad; la solución se encuentra leyendo un poco más allá, antes o después, como en el caso de lo hermético. La segunda insistencia la veo en la tensión: son numerosos los versos en los que se refleja una tensión o tirantez como la que hay en una cuerda o entre las cuerdas de un violín. Y, como ejemplo 4, la misma idea de un fragmento más completo, justamente los versículos que en el poemario siguen al anterior:

La ciudad no está limpia; en los tejados hay irritación y el cornezuelo y el cente-
no cohabitan y crece un alimento que será comida de nuestros hijos.

Yo no tengo esperanza sino una pasión cuyo nombre tú no vas a decirme.

Yo no tengo esperanza sino una pasión cuyo nombre no va a tocar tus labios.

He cruzado mi infancia y países de morfina y largos bosques en los que
descansé y grandes alas pasaron sobre mis ojos.

En los lugares a los que yo acudo al atardecer hay frutos muy espesos de
los que hago recolección y mis dedos son abrasados por las
luciérnagas pero yo hago recolección y me demoro en acudir a
otros lugares, a las alcobas donde mi madre envejece más allá
de la vejez.

Y las palabras, fiebre bajo las tégulas, grumos retrocediendo, hieles que
enloquecían bajo el disfraz del sueño,

¿qué son, qué hacen en mí cuando se ha extinguido la verdad?

De la verdad no ha quedado más que una fetidez de notarios,

una liendre lasciva, lágrimas, orinales

y la liturgia de la traición.

Las hortensias extendidas en otro tiempo decoran la estancia más arriba
de mi cuerpo.

¿Qué lugar es éste, qué lugar es éste? ¿Cómo estás aún en mi corazón?

[XL-10: De la tensión como insistencia] La segunda insistencia la veo en la tensión: son numerosos los versos en los que se refleja una tensión o tirantez como la que hay en una cuerda o entre las cuerdas de un violín. Quizá sea la tensión la insistencia más característica e indisimulable de la poesía de Gamoneda, sobre todo a partir de DM, en donde, al mío y a otros pareceres de mayor enjundia, comienza la madurez poética. La tensión seguramente es la parte líquida de la materia más honda de AG y de ahí rezuma natural hacia la superficie; está en los párrafos y en sus frases, en las palabras y en sus antítesis, más cuanto más sorprendentes o encendidos, y está asimismo entre los versículos. Tres ejemplos, de los que ya no haré comentarios inútiles, de nuevo tomados del inicio de este grandísimo poema: 1) «Vienen rostros sin proyectar sombra ni hacer crujir la sencillez del aire; / sin osamenta ni tránsito, como si consistieran únicamente en el contenido de mis ojos, en la unidad de mis palabras, en el espesor de mis oídos. / Son obedientes y yo siento su reunión como una salud que se refugia en la oscuridad.»; 2) «He salido de la habitación obstinada. / Puedo hallar leche en frutos abandonados y escuchar llanto en un hospital vacío. / La prosperidad de mi lengua se revela en cuanto fue olvidado durante mucho tiempo y sin embargo visitado por las aguas.»; y 3) «Después del conocimiento y el olvido ¿qué pasión me concierne? / No he de responder sino reunirme con cuanto está ofrecido en los atrios y en la distribución de los residuos, / con cuanto tiembla y es amarillo debajo de la noche.».Me pregunto si, con la palabra como única herramienta, es posible ir más allá de esta incurable tensión, que nos llega de sus viejas angustias, de su actual penitencia y de su supremo dominio del lenguaje. Y otra vez un ejemplo 4 de DM:

Hubo denuncia y extensión de sábanas. Y ciertos pasos en el exterior.

Alguien ha gemido mientras la noche cae sobre la ciudad.

¿Quién ha gemido tras el cinturón de álamos, en las praderas excavadas,
, donde los hielos ciñen el pedernal?

La ciudad ha sido rodeada por un gemido.

¡Puertas clavadas ante mí, puertas de ocultación! Siento la inmovilidad
espesa como una sustancia.

Un olor a mercados crece bajo el crepúsculo: grasa y laurel en las maderas,V
trazas pesadas de alimento, telas usadas en la carne,
hierros muy fríos. Todas las cosas comunican miedo y los
caballos agonizan en campamentos muy lejanos.

Un olor a mercados es el olor de mi alma.

Vi grandes mujeres en los patios (y aquellas lenguas que resplandecían).

Eran grandes y blancas. Más tarde, en las habitaciones, lavan sus cuerpos
y sus cabellos descienden.

Algunas madres demasiados viejas llegan hasta los postigos pero son alcan-
zadas por hijas vertiginosas que las devuelven a sus alcobas.

Así es el interior: sábanas extendidas y las ancianas en la ictericia. Algunas
lloran sobre palanganas o en el resplandor de los braseros.

Y la defección de los hombres: los que cruzaron terraplenes y los que poseen
la ciudad, éstos cuya quietud es mortífera;

éstos —bajo los cueros aceitados— cuya mirada tiene la agilidad del mercurio
y andan protegidos por la belleza de las acacias

(los que silban en un cuchillo y los que alumbran en los almacenes,

los que describen rostros con ademanes muy exactos).

[XL-11: Luz y oscuridad, libertad y lucidez, memoria y olvido, pasión e indiferencia, pérdida y límite, amarillo y púrpura, bestia y muerte, arder y atravesar, madre y suciedad, cuchillo y paloma, invisible y quieto, noche y acero, párpado y abismo, dulzura y sombra... (Aporten ustedes más, por favor.) Y el último ejemplo, para terminar un fragmento hacia el final de DM:

Los funcionarios y las viudas enmascaradas con la piel de sus hijos escribie-
ron páginas incandescentes y tú dormías en sus brazos; tú des-
cansabas en sus brazos y la escritura penetró en tu vientre.

Tú no soñabas con la libertad.

Hoy es el día de la reflexión luminosa y los vencejos contemplan la expiación
en las terrazas donde la claridad es perfecta,

donde me obligas a la lucidez sin causa.

Más la dulzura azul —aquella sombra en el mercurio— y las alondras que
acudían a las ubres atormentadas se han deslizado dentro de
tus ojos.

Tú eres el día del desprecio.

FIN de la Parte IX y final

Xoán A. Leiceaga Baltar, junio de 2012