Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección se me ocurrió para poder disponer de un espacio complementario a OBRA y CALA pero más flexible — abierto a los lectores, p.ej.—, aunque siempre orientado a «la poesía y lo poético», y, más en concreto, a aspectos como su sentido, la valoración de su calidad, las aproximaciones a poetas y poemas y a un amplio continuo de buenas ideas o prácticas, además de reflexiones stricto sensu (muestras de poetas singulares, homenajes, entrevistas, análisis y ensayos sobre otras manifestaciones artísticas, relaciones de frases o versos notables, etc.). Se debe entender que, naturalmente, los conceptos de poesía y poeta son para mí hermanos de magia o mago acerca del arte y el artista, y por ello tienen cómoda acogida en REFLEXIÓN.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Reflexión 1

Abecedario de escritores – Letra D

  1. Dalembert, Louis-Philippe (Poeta) (Puerto Príncipe, Haiti, 1962)
    1) ('Vagabundeo'): «... entre la sombra la soledad / aferrándose / a una risa demasiado clara / a un par de piernas / naufragando entre el olvido / lo efímero del ser / una mano sembrada de amistad / de llantos velados / de promesas nuevas».
    2) ('Misterios'): «... entonces las muchachas tenían ese olor a luna verde cuando sus piernas desnudas rozaban tu infancia / las muchachas llevaban en su caminar toda la otra parte que te esperaba al extremo del tiempo».
  2. Dalla, Lucio (Músico) (Bolonia, Italia, 1943)
    1) (Entrevista): «Cambiar, hacer cosas diferentes, es lo único que me divierte. Lo importante es explorar nuevos caminos. En mi opinión, la estabilidad es el fin para un artista. Por eso me gustan Benvenuto Cellini o los grandes artistas como Picasso o Klimt».
    2) (Id.): «Dejando de lado la edad, lo que a mí me hace sentirme vivo es cambiar continuamente. Si uno es joven pero no cambia nunca, termina siendo más viejo que los viejos. Leonardo da Vinci se fue haciendo con los años más extraño, más complejo, más interesante. El artista debe mantener una relación estrecha con la vida, una relación física y creativa».
  3. D'Almeida, Fernando (Poeta) (Douala, Camerún, 1955)
    1) (Poema): «Qué otra cosa hacer que decir aún / lo que ha sido dicho y redicho».
    2) (Poema): «Yo no hablo sino de eso que es poema / Atento ferviente de la palabra y de la cosa / Porque aquí yo no he tendido la mano / sino a este desconocido que tu nombras / Poesía».
  4. Daniel, Arnaut (Trovador) (Dordoña, Francia, ~1150->1200)
    1) ('Soy el único - I'): «Soy el único que sabe el gran tormento que me nace / en el corazón, sufriendo de amor por tanto amar, / pues mi querer es tan firme y entero / que nunca se desvío ni se apartó de aquella / a quien ansié al ver por primera vez y después; / que en su ausencia siempre le digo ardientes palabras, / mas cuando la veo no sé, tanto tengo, qué decir».
    2) (Poema): «Yo soy Arnaut que amontona el viento / y caza la liebre con el buey / y nada contra corriente».
  5. Darwin, Charles R. (Científico) (Shrewsbury, England, 1809-1882)
    1) ('Autobiografía'): «Poco a poco fui dándome cuenta de que el Antiguo Testamento, debido a su versión manifiestamente falsa de la historia del mundo (...) y al hecho de atribuir a Dios los sentimientos de un tirano vengativo, no era más de fiar que los libros sagrados de los hindúes o las creencias de cualquier bárbaro".
    2) (...) «La incredulidad se fue introduciendo subrepticiamente en mí a un ritmo muy lento, pero al final acabó siendo total».
  6. Darwix, Mahmud (Poeta) (Al-Birwa, Galilea-Israel, 1941)
    1) (Poema 'Palabras'): «Nos derrotamos a nosotros mismos con nuestras propias manos».
    2) (Id.): «Sé digno del olor del pan. / Sabe estar / con las flores de las cunetas, / pues el horno de tu madre aún arde».
    3) (Id.): «Cuando mis palabras eran trigo / Yo era tierra. / Cuando mis palabras eran ira / Yo era tormenta. / Cuando mis palabras eran roca / Yo era río. / Cuando mis palabras se volvían miel / Mis labios se cubrieron de moscas».
  7. Daudet, Alphonse (Escritor) (Nimes, Francia, 1840-1897)
    1) ('Cartas desde mi molino'): «Al preso la libertad le parece más hermosa de lo que es en realidad. El enfermo piensa que la salud es una fuente inefable de alegrías... Lo divino es todo cuanto no tenemos».
    2) (Id.): «La obra que se lleva dentro siempre parece más bella que la que se ha hecho. ¡Cuántas cosas se pierden en el breve viaje de la cabeza a la mano!».
  8. Dávila Andrade, César (Poeta) (Cuenca, Ecuador, 1919-1967)
    1) (Poema 'Tú, la furiosa y maternal amada'): « Esta tierra muerde a sus hijos mientras los dioses / consultan cartas estelares, cerraduras volcánicas, / o agrupan nuevas águilas en el ramaje / de los diluvios y las catedrales.... / Esta tierra nos siembra vivos».
    2) (Poema 'Espacio, me has vencido'): « Espacio, me has vencido. Muero en tu inmensa vida. / En ti muere mi canto, para que en todos cante. / Espacio, me has vencido...».
  9. Dawkins, Richard (Científico) (Nairobi, Kenya, 1941)
    1) ('El espejismo de Dios'): «Mala práctica de enseñar a los niños que la fe en sí misma es una virtud. La fe es un mal porque no requiere justificación y no tolera los argumentos. La fe puede ser muy peligrosa e implantarla deliberadamente en la vulnerable inocencia de un niño es un error de extrema gravedad».
  10. DeLillo, Don (Escritor) (Nueva York, EEUU, 1936)
    1) ('Body Art'): «Uno no sabe cómo amar a las personas que ama hasta que éstas desaparecen de pronto.».
    2) ('Obra de teatro') «... hela ahí [mi obra], al fondo, agazapada, pidiendo que alguien la entienda y logre trascenderla. Y nosotros, los seres humanos, nosotros, los escritores, somos tan ingenuos que creemos que lo podemos conseguir».

Reflexión 2

ABECÉ de MUJERES POETAS – Letra D

Emily Dickinson

EMILY DICKINSON - Vida y poemas

(Amherst, Massachusetts, EE.UU, 1830 - 1886)

Reflexión 2

Con la primera versión de la sección Reflexión-2, continente y contenido, he procurado ser prudente — limitadamente, en poesía no veo adecuado su exceso— para evitar desorientar a los improbables lectores con cambios seguidos o bruscos. Así, estuve una buena temporada trabajando sobre entrevistas que me llamaban la atención entre personajes de la poesía o del arte en general; después me surgió una especie de euforia —no repentina, por cierto— hacia el maestro poeta Gamoneda, al cual dediqué un gustoso esfuerzo al respecto de su sublime poema largo Descripción de la mentira. Y ahí sigue estando la doble colección completa bajo el botón pulsable de Ir a reflexiones anteriores.

Creo, ahora, que ya es el momento de hacer un nuevo derrotero, esta vez de más larga duración —si el cuerpo aguanta—, y siguiendo una vía semejante a la que viene indicando la sección Reflexión-1, la del abecedario. Por otro lado, mi corazoncito me viene reclamando hace tiempo una complementaria dedicación a la mujer —la mujer poeta— que ayude a suavizar los abundantes defectos históricos y, a la vez, me sirva para reconocerles su general valía y sus aportaciones en este campo de la creación. Y, naturalmente, sirva de agradecimiento especial a mis lectoras, que asombrosamente son más de una.

Esa es la razón de que el 1 de julio de 2012 haya iniciado, como Reflexión-2, el ABECÉ de Mujeres Poetas que espero completar de la A a la Z, siendo mía la selección de autoras y textos. Para cada letra iré buscando lo que entienda más oportuno y posible; después de Anna Ajmátova, Gioconda Belli y mi paisana Rosalía de Castro, espero que Emily Dickinson se vea como buena opción. En defensa de mi elección, confieso: a) que desde hace años es una de mis devociones poéticas; b) eso me ha hecho saltar sobre mis intenciones de reducirme a poetas en español; c) y por lo mismo me he atrevido a ofrecer mi propia versión del hatillo de 22 poemas seleccionados, cortos y de explosiva delicadeza.

Fuentes: Es copiosa la bibliografía sobrre ED, tradicional o virtual(p.ej. «en.wikipedia.org/wiki/Emily_Dickinson», «http://www.emilydickinsonmuseum.org/»)
Selección y comentarios: Xoán A. Leiceaga Baltar

Vida de Emily Dickinson

Emiliy Dickinson, importante poeta norteamericana dotada de una lírica extremadamente original y que aborda con una gran inteligencia y seriedad, pero a la vez con enorme sencillez, los eternos temas universales de la poesía: el amor, la muerte, la trascendencia, etc. Nació en Massachusetts en el seno de una familia puritana muy severa, con ocho generaciones de vida en Nueva Inglaterra. Estudió en la academia de su pueblo y en un seminario femenino del mismo estado. Dickinson, que había sido una joven activa, se retiró de la sociedad a los 30 años y durante el resto de su vida vivió como ermitaña, manteniéndose únicamente en contacto enigmático con amigos a través de sus cartas y epigramas; digamos, que rehuía el contacto humano. En la actualidad se cuestionan profundamente las razones que tradicionalmente se han dado sobre su aislamiento; por ejemplo,que le daban arrebatos románticos o epilépticos. Desde entonces y hasta su muerte, Dickinson escribió poesía.

El clérigo Thomas Higginson, su mentor literario, le aconsejó no publicar su obra por ir en contra de las convenciones de la época; mientras, su otra relación literaria, la novelista Helen Jackson, intentó infructuosamente convencerla para que publicara sus poemas. A pesar de que en vida sólo llegó a publicar siete, después de su muerte se encontraron entre sus papeles 2.000 poemas, algunos de ellos simples fragmentos. A partir de este material, Higginson y M. L. Todd, amiga de ella, editaron la primera selección de su obras, Poemas (1890), con buena recepción popular.

La mayoría de los poemas de Dickinson están escritos en unas pocas combinaciones de versos yámbicos de tres o cuatro pies, en breves estrofas, con empleo de rimas asonantes (un siglo de adelanto) y la ayuda del uso de guiones para marcar los ritmos. Su lenguaje es sencillo, pero su sintaxis es compleja y con una rica variedad de combinaciones sin salirse de palabras corrientes. Sus imágenes derivan en gran medida de la observación de la naturaleza y de su fecunda imaginación; por su pendiente mística se la compara con el inglés William Blake. La edición completa de su poesía, con la puntuación y estilo tipográfico originales, no se publicó hasta 1960, y en 1958 se publicó su correspondencia en tres volúmenes.

Obra poética de Emily Dickinson

Poemas de Emily Dickinson (Primera serie, Boston, 1890) / Poemas de Emily Dickinson (Segunda serie, Boston, 1891) / Poemas de Emily Dickinson (Tercera serie, Boston, 1896) / El sabueso solo: Poemas de toda una vida (Boston, 1914) / Otros poemas de Emily Dickinson (Boston, 1929) / Poemas inéditos de Emily Dickinson (Boston, 1935) / Los poemas de Emily Dickinson (Cambridge, 1998).

Veintidós poemas de Emily Dickinson

Verano

¡Verano para ti, premio puedo ser
cuando los días del verano hayan volado!

¡Incluso tu música, cuando el Cuclillo
y la Oropéndola - ya se han ido!

¡Para que tú florezcas, yo saltaré a la tumba
y plantaré una fila de mis capullos!
Te ruego que me recojas –
Anémona –
tu flor –¡ya para siempre!

Nadie sabe

peregrina podría ser
si del camino no la hubiera yo cogido
y elevado a ti.
Una Abeja solamente sentirá su pérdida –
una Mariposa sólo,
ansiosa después de un largo viaje –
para acostarse en su pecho –
solamente un Pájaro se asombrará –
solamente suspirará una Brisa –
¡Oh, mi Breve Rosa! – ¡qué fácil morir
para los que son como tú!

Corazón

¡Corazón! ¡Te olvidaremos!
¡Tú y yo – esta noche!
¡Tú puedes olvidar el calor que nos dio –
yo olvidaré la luz!

¡Cuando hayas acabado, dímelo, te lo ruego
que yo pueda recomenzar de inmediato!
¡Rápido, no vaya a ser que si te entretienes
yo lo recuerde!

Jamás perdí

Jamás perdí tanto como dos veces,
y estaba sobre la hierba.
¿Dos veces he permanecido mendigo
ante la puerta de Dios!

Ángeles – dos veces con su descenso
restauraron mi tesoro –
¡Ladrón! ¡Banquero – Padre!
¡Pobre soy una vez más!

Exultante

Exultante es hacerse a la mar
para las almas de tierra firme,
pasadas las casas – pasados los cabos –
arrojarse a la profunda Eternidad.

Criados igual que nosotros, entre montañas,
¿Comprender puede el marino
la divina intoxicación
de la primera legua lejos de tierra?

Su seno

Su seno se ajusta a perlas,
pero yo no soy «Buceador» –
Su frente se ajusta al trono
pero yo no tengo cresta.
Su corazón se ajusta al hogar –
Yo – un Gorrión – construyo ahí
dulce de ramas y redes
mi nido eterno.

Mi amigo

¡Mi amigo ha de ser Pájaro
porque vuela!
Humano, ha de ser mi amigo,
porque muere!
¡Con púas, como una Abeja!
¡Ah, que amigo tan curioso!
¿Me dejas desconcertada!

Una dignidad

Una dignidad se demora siempre –
Un Atardecer mitrado –
Nadie puede evitar esa púrpura –
¡Ninguno evadirse de esa Corona!

Coche, te asegura, y lacayos –
cámara, y estatus, y tropel –
Campanas, también, en el pueblo
cuando a lo largo paseamos.

¡Qué estirados Servidores!
¡Qué servicio en nuestras pausas!
¡Qué correctos al partir
se quitan el sombrero tantos!

¡Qué pompa sobrepasa al armiño
cuando Tú y Yo, sencillos,
presentamos nuestro blasón humilde,
reclamamos el derecho a morir.

Pies nuevos

Pies nuevos pisan mi jardín –
Dedos nuevos rascan el césped –
Un trovador subido a un Olmo
traiciona a la soledad.

Nuevos niños juegan sobre la hierba –
Nuevos sueños se fatigan debajo –
¡Y todavía retorna pensativa la Primavera
y todavía puntual la nieve!

Los cirujanos

¡Los cirujanos han de ser muy cuidadosos
cuando cogen la navaja!
Por debajo de sus minuciosas incisiones
se agita la Culpabilidad – ¡La Vida!

La Abeja

La Abeja no escapa de mí.
Entiendo a la Mariposa.
La hermosa gente del Bosque
me recibe cordialmente –

Los Arroyos se carcajean cuando yo llego –
Alocadas juegan las Brisas;
¿Por qué en mi ojo tus brumas de plata,
por qué, oh Día de Verano?

Como dicen

Como dicen «Buenas noches» los niños al Huésped
y se marchan con desgana –
mis flores elevan su lindos labios –
y se ponen sus pijamas.

Como brincan los niños cuando despiertan
felices de que ya es el Día –
mis flores desde su ciento de cunas
echarán una ojeada y bailarán de nuevo.

En una noche

En una noche así, en una noche tal,
a quién le importaría
si una insignificante figura así
se desliza sosegada en su silla –

Tan sosegada – Tan sosegada
que nadie repararía
sino que la figurilla
suavemente se mecía – ida y vuelta –

En una noche así, en una aurora tal,
alguien suspiraría
si una insignificante figura así
también yaciera en un sueño profundo

para ser despertada por el Gallo –
o la agitación de la casa de abajo –
o el pájaro mareado en el huerto –
o la temprana tarea por hacer.

Había una figurita rechoncha
en cada loma –
y agujas ocupadas, y carretes de hilo –
y perezosos pies que vuelven de la escuela –

Compañeros, y vacaciones, y nueces –
y vastas visiones, y más pequeñas –
Es extraño que unos pies con tan valiosa carga
alcancen un objetivo tan pequeñito.

Me quieres

Me quieres – estás segura –
No tendré miedo al error –
No despertaré engañada –
una burlona mañana –
para encontrar que el Albor se perdió –
y los huertos –huérfanos –
y que Dolly – se perdió.

No necesito empezar– estás segura –
Esa noche nunca será –
cuando asustada – hogar a ti le lanzo –
para encontrar las ventanas oscuras –
y nunca más Dolly – símbolo –
¿Del todo nadie?

Estás segura de que estás segura – lo sabes –
lo asumiré mejor ahora –
ya que así me lo pides –
como cuando – pequeño Bálsamo crecido –
por encima de mi pena –
¡me aguijoneas – de nuevo!

Si no estuviera

Si no estuviera con vida
cuando lleguen los Petirrojos,
da al de la corbata roja
una miga de Recuerdo.

Si no te diera las gracias,
por estar yo tan dormida,
¡observarás que lo intento
con mis labios de granito!

Pruebo un licor

Pruebo un licor jamás elaborado –
de jarras servido en perlas –
¡Ni todas las cubas del Rin
destilan un alcohol así!

Borracha de aire – soy–
y crápula de rocío –
me tambaleo – por los días infinitos del verano –
desde las fondas de Azul fundido –

Cuando el Patrón arroje a la ebria Abeja
afuera de la puerta de los pétalos –
Cuando las Mariposas – renuncien al trago –
¡adelante seguiré con los míos!

Hasta que los querubines columpien su sombrero nevado –
y los santos – acudan a las ventanas –
para observar a la pequeña beoda
apoyada en el – Sol –

Me encanta

Me encanta un aspecto de la Agonía,
porque sé bien que es verdad –
Los hombres no fingen las convulsiones,
ni disfrazan el Extertor –

Los ojos se vuelven vidrio una vez – eso es la Muerte –
imposible es la apariencia
de las gotas de la frente
ensartadas por la Angustia hogareña.

Noches salvajes

Noches salvajes – ¡Noches salvajes!
Si estuviera yo contigo
serían salvajes las noches
y nuestro lujo!

Inútiles – los – Vientos
para un corazón en puerto –
¡guiados por la brújula –
hechos con la carta!

Remando en el Paraíso –
¡ah, el Mar!
Podría yo echar mis amarras – Esta noche –
¡en Tí!

Pero

Al otro lado de la valla –
las fresas – maduran–
Al otro lado de la valla –
Podría saltar – lo sé, si lo intentara –
¡Son tas sabrosas las fresas!

Pero – si me mancho el delantal –
¡ciertamente me regañaría Dios!
Oh, querido, – lo imagino de Muchacho –
Él saltaría – ¡si fuera capaz!

Morir

Morir – ocupa muy poquito tiempo –
Dicen que no hace daño –
solamente es desmayarse – poco a poco –
y entonces – desapareces de vista –

Un lazo más oscuro – para un día –
un crespón sobre el sombrero –
y entonces viene el hermoso brillo del sol –
y nos ayuda a olvidar –

A la ausente – mística – criatura –
que si no fuera por nuestro amor –
habría ido a dormir – aquella llamativa vez –
sin el agotamiento –

Soy Nadie

¡Soy Nadie! ¿Y tú quién eres?
¿Eres tú – Nadie – también?
¿Ya somos entonces un par?
¡No lo digas! ¡Lo advertirían – ya sabes!

¡Qué monótono – ser – Alguien!
¡Como una Rana – como si gente –
diciendo tu nombre – todo el mes de junio –
a un lodazal admirador!

Acudí

Acudí a darle las gracias –
pero ella dormía –
Su cama – un embudo de piedra –
con ramos de flores en la cabeza y los pies
que los compañeros – habían lanzado –

Otros acudieron a darle las gracias –
pero ella dormía –
Fue muy rápido – cruzar el mar
para contemplarla querida – con vida –
Pero el regreso – fue lento –

FIN de los poemas de Emily Dickinson

Xoán A. Leiceaga Baltar, Octubre de 2012