Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección se me ocurrió para poder disponer de un espacio complementario a OBRA y CALA pero más flexible — abierto a los lectores, p.ej.—, aunque siempre orientado a «la poesía y lo poético», y, más en concreto, a aspectos como su sentido, la valoración de su calidad, la aproximación a otros poetas y poemas y a un amplio continuo de ideas o buenas prácticas, además de reflexiones stricto sensu (muestras de poetas desconocidos u olvidados, homenajes, entrevistas, análisis y ensayos sobre otras manifestaciones artísticas, relaciones de frases o versos notables, etc.). Se debe entender que, naturalmente, los conceptos de poesía y poeta son para mí hermanos de magia o mago acerca del arte y el artista, y por ello tienen cómoda acogida en REFLEXIÓN.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Reflexión 1

Abecedario de escritores – Letra J

  1. Jabès, Edmond (Poeta) (El Cairo, Egipto, 1912-1991)
    1) (Sobre Dante): «El condenado es simplemente uno que llora, pues en esa lágrima está para siempre un poco de luz en el fondo de la sombra y un poco de sombra en medio de la luz más cegadora, así como el blanco no es jamás únicamente blanco y el negro invariablemente negro. De esa manera una lágrima insignificante, por entre gritos y llantos eternos, atraviesa, de parte a parte, el inmenso canto de amor que es La Divina Comedia".»
    2) (Id.) «¿Habrá que definir el Infierno como la imposibilidad de amar? o, será por el contrario «el del amor dirigido contra sí mismo», por haber comprendido, en un rapto de lucidez, frente a la desgracia universal, que ya no hay en ninguna parte lugar para el amor. La desesperación de un amor en cenizas por entre las cenizas del paraíso".»
    3) (Id.) «Decía que desconfiaba de aquellos que no sabían reír y que eso, para él, era una prueba»
  2. Jahanbegloo, Ramin (Filósofo) (Teherán, Irán, 1956)
    1) ('Elogio de la diversidad'): «Un país no tiene que ser considerado apto para la democracia, tiene que volverse apto mediante la democracia.»
    2) (Id.) «La cultura de la democracia es inseparable del diálogo intercultural. Si la guerra es demasiado importante para dejarla en manos de los generales, el diálogo entre culturas es demasiado importante para ser dominio exclusivo de políticos y diplomáticos. Un diálogo cultural ininterrumpido puede cambiar el planeta entero: el paso de un mundo cerrado de certidumbres a un mundo infinito de interrogantes.»
    3) (Id.) «Una creencia es un modo de vida, no un pretexto para imponer ese modo de vida a todos los demás.»
  3. James, Henry (Escritor) (Nueva York, EEUU, 1843-1916)
    1) (Novela) «Él: "Entregarse al arte parece inustancial en comparación con la gente de acción, con aquellos cuya obra es vida". Ella: "¿Y qué es el arte, cuando es verdadero, sino la más intensa forma de vida?".»
  4. Janés Nadal, Clara (Poeta, traductora) (Barcelona, 1940)
    1) ('Poema'): «... una niñez, donde no existen todavía ausencia ni recuerdo.»
    2) (Poema 'Isla del suicidio') «No, / no se puede salir, dice Holan, / por puertas / que en las paredes / están / sólo / pintadas..»
    3) (Poema 'Red 1') «Una red / sobre un hombre. / Y del alma solamente el recuerdo.»
  5. Jesús, Teresa de (T. de Cepeda y Ahumada) (Poeta) (Ávila, Esp., 1515-1582)
    1) (Poema 'Coloquio amoroso'): «Si el amor que me tenéis, / Dios mío, es como el que os tengo, / Decidme: ¿en qué me detengo? / O Vos, ¿en qué os detenéis?»
    2) (Poema 'Alma, buscarte has en Mí') «Fuiste por amor criada / hermosa, bella, y así / en mis entrañas pintada, / si te perdieres, mi amada, / Alma, buscarte has en Mí.»
    3) (Poema 'A una orofesa') «¡Oh!, dichosa tal zagala / que hoy se ha dado a un tal Zagal / que reina y ha de reinar. // Venturosa fue su suerte / pues mereció tal Esposo: / ya yo, Gil, estoy medroso, / no la osaré más mirar, / pues ha tomado marido / que reina y ha de reinar.»
  6. Jerzy Lec, Stanislaw (Escritor) (Leopoli, Polonia,1909-1966)
    1) (Reflexión): «Siempre habrá esquimales que confeccionen para los habitantes del Congo reglas de comportamiento en las épocas de grandes calores.»
    2) (Id.) «Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla.»
    3) Id.) «Muchos que se adelantaron a su tiempo tuvieron que esperarlo en sitios poco confortables.»
    4) (Id.) «Yo quería darle al mundo una palabra. Como no pude, me hice escritor.»
  7. Jiménez Faro, Luzmaría (Poeta y editora) (Madrid, Esp., 1937)
    1) (Libro 'Sé que vivo': Amante): «Amante, no pretendas mi cuerpo dibujado, / mira como en la arena se deshacen las formas, / coge sólo los besos que estallan en las olas, / Ahorca en mi garganta las palabras que flotan. // Amante, no me busques dormida entre las conchas..»
    2) (Libro 'Sé que vivo': Echa a volar) «Echa a volar, gaviota de mi puerto, / por las rotas arterias de mis olas, / y en las blancas estelas de mis pechos / dibújame tu sombra en la distancia. / Allí, donde parece que se estrellan / mi inquieta espuma y tu batir de alas, / allí será el encuentro todo fuego, / allí, / bajo la sombra de la luna helada.»
    3) (Poema Inédito 'Cita con mis poetas') «Oblicuamente noche llegas / a sacudir la fiebre que recorre / el azulado horóscopo que anudo. / Abro las manos torpe / y cuento mis diez dedos / que como diez cuchillos afilados / apuñalan lo oscuro. / Y yo, / y tú, / nosotros y vosotros, / los que amamos la voz y la palabra / al margen del insomnio, / descifraremos el ajedrez de espejos / para después, a plena luz, reconocernos.»
  8. Jiménez Mantecón, Juan Ramón (Poeta) (Moguer, Huelva, 1881-1958)
    1) (Poemas inéditos de juventud: s/ una novicia 'Arte menor'): «Hermana Pilar, ¿tienes aún tan negros tus ojos? ¿Y tu boca tan fresca y tan roja? Y tus pechos... ¿cómo tienes los pechos? Ay, ¿te acuerdas cuando entrabas en las altas horas en mi cuarto, cuando me llamabas como una madre, cuando me reñías como a un niño?»
    2) (Id.) «¡Hermana! Deshojábamos nuestros cuerpos ardientes / en una profusión sin fin y sin sentido /.../ era otoño y el sol –¿te acuerdas?– / endulzaba tristemente la estancia de un fulgor blanquecino.»
    3) (Id.) «Cuando huía, en un vuelo de tocas trastornadas, / de la impetuosa voluntad de mi deseo, / se refugiaba en un rincón, como una gata /... / pero sus uñas eran más dulces que mis besos.»
  9. Jodorowsky Prullansky, Raquel (Poeta) (Iquique, Chile, 1933)
    1) ('Poesia feminista del mundo hispánico'): «El hombre es un animal que ríe / o es un animal que llora / pero ¿cuándo es / un hombre que piensa?/ Pues así como vamos harán de este mundo / la arquitectura del fin. / Los partidos políticos / que levantan pedestales / de un movimiento sí y de otro no. / ¡Poetas tuertos! / Lo importante es abarcar el mundo / de esta parte y de la otra / de la ira y del amor / y tragarse la verdad de sus mentiras / y las mentiras de su verdad. / No la vida dividida / a la derecha y a la izquierda / sino la totalidad del sudor / la unidad del esfuerzo / reunido. / Déjennos al menos un tiempo / hombrecitos rabiosos / jefes de las banderas / sentar sobre sus cerebros marchitos / nuestros sexos bellos / déjennos romper las riendas de los pueblos / para que se desboquen / como caballos felices por la tierra..»
  10. Jong, Erica (Poeta, profesora) (Nueva York, EE.UU, 1942)
    1) (Del poema 'Envidia de pene): «Si yo fuera hombre, / condenado a esa infinita vaciedad, / y no teniendo alternativa, / encontraría, como los otros, sin duda, / una mujer / para bautizarla Vientre de Luna, / Madona, Diosa del Cabello de Oro / y hacerla tienda de mi deseo, / paracaídas de seda de mi lujuria, / icono ojiazul de mi sagrada comezón sexual, / madre de mi hambre.»
    2) ('Libro/Poema...') «Toma tu vida en tus propias manos y ¿qué es lo que pasa? Algo terrible: nadie a quien culpar.»
    3) (Del poema 'Mejores amigos') «Te oigo ladrar, / yo escucho tu aullido luctuoso / oh, que todos los perros que yo he amado / lleven mi ataúd, / aúllen al cielo sin luna, / y se acuesten conmigo durmiendo / cuando me haya muerto.»

Reflexión 2

ABECÉ de MUJERES POETAS – Letra J

Patricia Jabbeh-Wesley

JABBEH-WESLEY, PATRICIA - Vida y poemas

(Tugbakeh, Liberia, 1955)

Reflexión 2

Con la primera versión de la sección Reflexión-2, continente y contenido, he procurado ser prudente y limitado —en poesía no veo adecuado el exceso— para evitar desorientar a los improbables lectores con cambios seguidos o bruscos. Así, estuve una buena temporada trabajando sobre entrevistas que llamabanmi atención entre personajes de la poesía o del arte en general; después fue surgiendo una euforia tranquila hacia el maestro poeta Gamoneda, al cual dediqué un gustoso esfuerzo al respecto de su sublime y largo poema Descripción de la mentira. Y ahí sigue estando, como todo lo demás, bajo la doble colección de ya más de treinta meses bajo el botón pulsable de Ir a reflexiones anteriores.

Mediado 2012, creí que era el momento de un nuevo derrotero, esta vez de más larga duración —si el cuerpo aguanta—, y siguiendo una vía semejante a la que viene indicando la sección Reflexión-1, la del abecedario. Por otro lado, mi corazoncito me viene reclamando hace tiempo una complementaria dedicación a la mujer —la mujer poeta— que ayude a suavizar ej abundante defecto histórico y, a la vez, me sirva para reconocerles su general valía y sus aportaciones en este campo de la creación. Y, naturalmente, sirva de agradecimiento especial a mis lectoras, que asombrosamente son más de una.

Esa es la razón de que el 1 de julio de 2012 haya iniciado, como Reflexión-2 el ABECÉ de Mujeres Poetas, que espero completar de la A a la Z, siendo mía la selección de autoras y textos. Para cada letra iré buscando lo que entienda más oportuno y posible; desde Anna Ajmátova y las sucesivas (ver Ir a reflexiones anteriores), espero que la siguiente elección resulte óptima (mi preferencia es elegir poetas en español, pero a veces me vence una devoción o sorpresa).

Fuentes: Páginas varias de internet, entre ellas:
«http://patriciadamiano.blogspot.com.es/2011/09/patricia-jabbeh-wesley-dos-poemas»
«http://alpialdelapalabra.blogspot.com.es/2011/09/patricia-jabbeh-wesley-africa»
«http://http://festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Revista/ultimas_ediciones»
«http://festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Revista/ultimas_ediciones».
Selección y comentarios: Xoán A. Leiceaga Baltar

Vida de Patricia Jabbeh-Wesley

Patricia Jabbeh-Wesley (Tugbakeh, Liberia, África, 1955). Poeta, ensayista, editora, profesora universitaria y activista política con su atención puesta sobre la situación de los refugiados de guerra en su país. En 1990, ante la guerra civil, tuvo que abandonar su hogar junto a su esposo e hijos y trasladarse a territorio controlado por el comandante del FNP de Liberia, Charles Taylor. En esos meses pudo testimoniar la muerte y la destrucción producida por la guerra, en general en el país y en su familia: «Después de Taylor —en Liberia, todo quedó destruido, hay millones de niños sin padres…»—. Ahora la poeta reconoce que ha habido cambios en su país, actualmente gobernado por Ellen Johnson Sirleaf, la primera mujer que alcanza la presidencia en una nación africana, aunque mantiene su preocupación por la fragilidad de la paz. Decidió emigrar a Norteamérica, donde reside actualmente, y allí se dedica a difundir lo que sucede en su país y a trabajar por la paz.

Su poesía, que utiliza el lenguaje cotidiano, narra su historia y la de aquellos que no pueden hacerlo: «Mi poesía ha sido forjada por las propias experiencias de vida: las dificultades usuales de todo niño en el África y posteriormente el horror de la guerra civil. Mi intención es dejarle al mundo mi testimonio del sufrimiento del pueblo liberiano, particularmente el de las mujeres y niños que fueron brutalizados en el transcurso de la guerra. Intercalados entre estos poemas están aquellos en los que narro mi infancia, la etapa feliz de mi vida, previa a la guerra, y los textos de mi experiencia como madre y esposa y la crianza de mis hijos en el exilio. Indago así en mi propia circunstancia de los últimos quince años y de lo que significa vivir alejada de mi cultura y país y del temor de su pérdida… Las imágenes que utilizo provienen de mi cultura oral africana. Y, como poeta, busco el detalle vívido para que todos aquellos que me lean o escuchen puedan conectarse con lo que intento decir. Creo que un poeta es testigo de lo que sucede en nuestro mundo y deber dejar testimonio de ello».

En una entrevista en el marco del XVII Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia) dijo de su obra: «Es un registro para alertar a las personas y que sean conscientes de lo que ocurre y reaccionen contra la violencia y busquen la paz… La palabra escrita es más poderosa que la bala». En ocasiones también aborda situaciones de la vida real, incluso cómicas, aunque la mayor parte de sus versos contienen mucha rabia. Añadió: «La escritura es mi mayor terapia; la poesía supone sanación. En los talleres que dicto enseño a través de la escritura a sacar de dentro la rabia, a sacar el dolor... ».

Obra poética de Patricia Jabbeh-Wesley

Antes de que las palmeras pudiesen brotar: Poemas de Africa (The New Issues Press Poetry Series, 1998)
Transformándome en ébano (Southern Illinois University Press, 2003)
The river is rising (Autumn House Press, 2007)
Where the Road Turns (Autumn House Press, 2010)

DIEZ poemas de Patricia Jabbeh-Wesley

África

La vasija
ahora hecha añicos

su contenido
derramado
como vino de palma

a través de las regiones
del mundo.

Buscando a mi familia

Buen amigo, ayúdame por favor.
¿Cuando vivías en Kataka
no habrás visto a dos niños?
Uno de ellos de piel oscura, regordete.
El otro de tez más clara y ojos negros.
Mi buen amigo,
¿no los habrás visto cuando vivías en Ganta?
Uno tendría alrededor de diez años,
el otro aproximadamente esta altura.
Mi hijo mayor, Nyema, el menor, Doeteh.
Mi buen amigo, ¿podrías decirme
si se dirigieron a Tapeta?
¿Les entregaron fusiles, habrán matado?
Mi buen amigo, ¿podrías decirme
si caminaron hacia Bassa?
¿Habrán muerto de hambre?
Mi buen amigo, ¿podrías informarme
si a su lado caminaba una madre?
¿Estaba ella en buena salud, recibió buen trato?
Ah, entonces, mi buen amigo, ¿fue allí
donde los obligaron a salirse de la columna?
Buen amigo, ¿tenían hambre
cuando se enfrentaron a su fin?
Ahora, mi buen amigo, podré seguir sus pasos
y envolver sus huesos.
Gracias, mi buen amigo.
¿Pero cómo haré para reconocer sus huesos?

Canción de amor antes que la guerra termine

Esta es la guerra, Musu, amada mía; esta no es la noche,
y las chirridos que escuchas entre los matorrales
no son de grillos. Y las palabras que pronuncian los hombres
no son palabras. Ven adentro, novia mía,
y hagamos bebés para el mañana.

Para que cuando termine la guerra, podamos ponerlos
en los lugares que se han vuelto estériles.
Para que podamos emplear los bebés para vendar las heridas
que esta guerra nos impone.
Pongamos vendas sobre estas heridas aún abiertas.

Hagamos bebés de pelo largo; bebés
con pies que no se alejen mucho de casa.
No escuchemos al viento por más tiempo,
y dejemos ya de ser la gallina
que escarba interminablemente hasta que un día
descubre los huesos de su madre.

Hay humo y hay fuego
afuera de la casa, pero de algún modo, los pinceles
hablan de un nuevo verdor que llegará. Cuando miras
el fuego, Musu, es tiempo de escuchar,
amor mío, porque es únicamente con los oídos
que la mente percibe la vida tal como es.

Ven adentro y te sientas. No habrá más
fiestas Musu, y las palabras que nos separaban
se están separando ellas mismas;
así que hagamos bebés para el mañana.
Ven adentro, amada mía, hagamos bebés
para que podamos seguir viviendo mucho después de nosotros.

En el comienzo de todo

En el comienzo de todo, había mujeres, y todas las cosas,
reptantes y no reptantes, eran buenas.

Eso fue antes de que el tiempo pudiera reconocer la luz del día y la de la noche.
Cuando los hombres podían hablar las lenguas de las mujeres; antes

de que el cielo se hiciera azul y decidiera rolar, espumante, como
un gran vaso de fresco vino de palma. Antes de que los océanos aprendieran

a elevarse y caer, antes de que los ríos fueran llamados ríos.
Antes de que nombraran al río Cavalla por la caballa,

por los peces o a los peces por el pueblo, o el pueblo fuera bautizado
en honor del río. Antes de que Cabo Palmas, de donde vengo,

se transformara en Cabo Palmas, antes incluso de que existiera un cabo
o palmeras. Antes de que el Cabo Palmas comenzara a procrear

palmeras que brotaron con ancas gruesas y comenzaron
a elevarse, y el cocotero hembra aprendió a ser la hermana

de la palmera que da nueces, y ésta del bambú y la palmera
de bambú fue hermana de la palmera de grandes hojas; o cuando su abuelo

les creó parentescos de sangre, o parentescos de paja o parentescos
de bambú, o parentescos de repollo, o parentescos de largas

hojas delgadas, o lo que sea que hace que las confundan con dos
hermanas gemelas. Pero, la caña de bambú sabe cómo pincharme

el dedo cuando la toco con un corazón furioso; la palmera
pinchará suavemente, mientras el cocotero permanece en sus alturas.

Pechos de coco colgando de su torso, o cabeza, o de lo que fuera.
Sí y el modo en que el bosquecillo de bambú nos pinchaba

los dedos de los pies, cuando Mudi y yo vagábamos en su pantanoso
territorio. Eso ocurrió antes del tiempo en que las mujeres decidieran

nacer niños, a pesar de que los hombres sabían cómo, o antes
de que los hombres comenzaran a presumir sobre la cantidad de hijos

que tenían y de la cantidad de varones, contándolos con los dedos.
Iyeeh dice que los hombres en ese tiempo realmente procreaban niños

y las mujeres presumían de ser los padres de los bebés
y los niños corrían a refugiarse junto a sus padres como

en la actualidad lo hacen con sus madres cuando su padre los llama
para castigarlos con un látigo. Eso fue mucho antes de que el camino

de los automóviles destruyera el nogal gigante, el roble, partiendo
los pueblos y los bosques, transformándolos en rutas, y los árboles

de caucho surgieron allí donde estaban los bosques, y el café
se transformó en un árbol, convirtiéndose en primo hermano del cacao,

y las nueces de palma viajaron a la ciudad para ser convertidas en monedas.
Sorpresivamente, a las niñas nos crecieron alas como al pájaro de la pimienta.

No, no, como al águila, o como a los aviones jet, y podíamos volar o saltar
a la caja de un camión que se dirigía a la ciudad donde el alumbrado público

no puede distinguir al aldeano del habitante de la ciudad, donde un hombre
no puede distinguir a su esposa de su amante; a los hijos de su hogar de sus

hijos fuera del hogar; donde todos han entregado su corazón a los bares
y a las luces bamboleantes, y las personas pelean en las esquinas;

y luego de todo eso, las otras niñas y yo aprendimos del mundo
a correr salvajes, igual que flores silvestres, no, no, salvajes como hombres.

Todas las mujeres del mundo transformándose simplemente en hombres.

Han cesado todos los cantos fúnebres

Todos los cantos fúnebres habrán de cesar
cuando las campanas del reloj den las siete,
momento en que, sigilosa, la noche
se arrastrará cargada de muertes.
Ya no habrá cantos fúnebres para aquellos
que fueron arrancados de sus hogares,
o sacrificados o apiñados en campos de detención
alrededor del mundo —ésta es nuestra guerra—,
hasta tanto nos desvanezcamos
como los restos calcinados de la vegetación,
después de que el incendio se consuma a sí mismo.
Y todas las criaturas vivientes, a las que alguna vez
les perteneció el bosque, allí yazcan en la ceniza seca.

La cáscara de un caracol, a medio quemar,
una víbora de cascabel enroscada, sus carnes
devoradas por las llamas.
Un escorpión y toda su prole resecos como
si hubieran sido aplastados con fuerza contra el suelo.
Y los animales que una vez corrieron libres
en la jungla, en la selva, están todos muertos.
Sí, ¿ quién se atreverá a llorar la muerte de los animales
cuando los humanos todavía están pereciendo, quemados,
enterrados vivos, puestos frente al paredón para el verdugo,
que es nuestro señor de la guerra?

¿ Dónde están todos mientras la kwashiorkor* se lleva
uno por uno a nuestros niños de la guerra?
Nuestro señor de la guerra nos dice que no podemos
lamentarnos, o llorar, o elevar un canto fúnebre,
o vestir nuestras lappas** negras o enterrar a los muertos
o enviar una carta al extranjero para contarles
a aquellos que no saben nada acerca de nuestros muertos.

Hoy, cuando el sol entre en la cocina
a través de la puerta o la ventana, debemos
atrapar su sombra, sus rayos, debemos encerrar al sol
en una caja, una caja de acero y ponerle un candado.
Así, mañana ya no habrá luz de sol para el mundo. Mañana.
Ya no habrá luz de sol. Mañana.

* Kawashiorkor: enfermedad producida por falta de proteínas en la dieta.
**Lappas: Vestidos del folklore tradicional.

La tormenta

«A las víctimas de la guerra civil en Liberia»

Dedicatoria

Me encorvé,
agachándome.
Di un paso al costado.
Gateé
como un cangrejo.
Caracoleando
me introduje en una concha.
Me oculté, una sanguijuela
debajo de una hoja verde.
Dejé de hablar
dejé de respirar
dejé de reír.
Esperé
Que pasara la tormenta.

Monrovia 2008

Sobre las aceras, parches de gente
se quedan atrás.

De día, son como granos de arroz
a lo largo de las carreteras,

y de noche,
empapelan cuerpos lisiados
en la bosquejada oscuridad
de la ciudad rota.

Multitudes de repatriados de la guerra,
aguardando por nada,
día tras día,

esperando por nada,
después que su campo de refugiados,
después que sus ciudades de refugio

los vomitaron como porquería,
después de vagar por el globo.
Al paso de la muerte,
ellos han vuelto

semejantes a repatriados
de la muerte.
La ciudad está hambrienta, hierve,
arde como el acero.

Era usual que aquí el aire nos perteneciera
dijo una mujer,
era usual que hubiera un camino
que nos trajera de vuelta a casa.

Hoy en día, el camino de vuelta a casa se perdió
La carretera a Cabo de Palmas, rebosa
de huesos secos.

Mas por la calle,
se aproxima una marcha.
Alguien está vivo.
Alguien vive encima de esos huesos.

Tiempos idos

Diecisiete años, y estoy exiliada
de casa.
Mi corazón siente añoranza
del aroma de los mangos,
bananos y guanábanas,
maduradas em el hervor
del sol de marzo.
Un pájaro sobre una rama de guayabo,
canta
acerca de tiempos que no volverán.

Todas las cosas tiernas de la tierra

Todas las cosas tiernas de la tierra suspiraron cuando mi madre murió,
en ese instante cesaron todos los sonidos del silencio de este mundo.

Incluso se acalló la música de las hojas, mojadas, marchitas, después
de que el otoño las arrastrara. Incluso el petirrojo posado en una rama

del árbol detrás de mi casa no supo qué decir cuando mi madre murió.
Tampoco supieron hacerlo las mojadas lágrimas que exige la muerte.

No todas las manos tiemblan ante la perplejidad, mis manos descansan
abatidas y frías sobre mi espalda. Cuando un viento pasó soplando, suspiró

hondamente, como si aspirara grandes bocanadas de aire, como si un parto,
como si el universo hubiera parado. Como si en ese momento hubiera muerto yo.

Un día

Un día, despertaréis de vuestro calabozo
y los corazones serán recompuestos,
y no volverán a ser quemados por dentro.
El búho, ululando en la puesta del sol
y la ruta del ciervo, todo borrado.
Y ya no será imprescindible el amor
ni amantes ni temores de perder los amantes,
y ya no habrá madera seca
con que encender otros fuegos,
y ya no habrá maridos o personas
que toman el papel de maridos, y ya no habrá más
lágrimas ni razones para el llanto.
Estaréis tan restaruradas como el puente
que la tropa trabajadora justo ha reabierto.
El aire espeso será derrotado por la marea
y el río, que estaba corrompido por la mentira,
será adecentado y libre.
Y el gallo cantará al sol poniente
y el sol señalará el camino a casa,
ocultándose tras el único árbol que no os fue derribado.

Esta versión en español de One Day es traducción mía del inglés.

FIN de los poemas de Patricia Jabbeh-Wesley

Xoán A. Leiceaga Baltar, Abril de 2013