Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección se me ocurrió para poder disponer de un espacio complementario a OBRA y CALA pero más flexible — abierto a los lectores, p.ej.—, aunque siempre orientado a «la poesía y lo poético», y, más en concreto, a aspectos como su sentido, la valoración de su calidad, las aproximaciones a poetas y poemas y a un amplio continuo de buenas ideas o prácticas, además de reflexiones stricto sensu (muestras de poetas singulares, homenajes, entrevistas, análisis y ensayos sobre otras manifestaciones artísticas, relaciones de frases o versos notables, etc.). Se debe entender que, naturalmente, los conceptos de poesía y poeta son para mí hermanos de magia o mago acerca del arte y el artista, y por ello tienen cómoda acogida en REFLEXIÓN.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Reflexión 1

Abecedario de escritores – Letra H

  1. Heidegger, Martin (Filósofo y poeta) (Baden, Alemania, 1889-1976)
    1) ('La esencia de la poesía'): «La realidad de verdad del hombre es, en su fondo, la poesía.»
    2) ('Sendas perdidas') «Lo que más merece pensarse en nuestro tiempo problemático es el hecho de que no pensamo.»
    3) (Id.) «Pero el pensar es un decir poético, y no sólo poesía en el sentido del poema y del canto. El pensar del ser es el modo originario del decir poético. Es en él donde por vez primera el lenguaje accede al habla, esto es, accede a su esencia. El pensar dice el dictado de la verdad del ser. El pensar es el dictare originario. El pensar es el decir poético originario, que precede a toda poesía, pero también es el elemento poético del arte, en la medida en que este llega a ser obra dentro del ámbito del lenguaje. Todo lenguaje poético, tanto en este sentido amplio como en el más estricto de lo poético, es en el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser.»
  2. Helder, Herberto (Poeta) (Funchal, Madeira, 1930)
    1) ('O el poema continuo'): «... veo que la muerte es como romper una palabra y pasar / la muerte es pasar, como rompiendo una palabra, / a través de la puerta, / hacia una nueva palabra.»
    2) ('Los pasos en torno') «Estoy harta de los hombres, casi nunca encuentro placer en acostarme con ellos. Porque es tan degradante la insolencia de los jóvenes como la lascivia de los viejos. Me siento muy sola junto a ellos, los encuentro absurdos con su sufrimiento apenas oculto tras una simulada virilidad.»
    3) (Id.) «Y yo estaría pensando en las palabras de amor, en aquello que se puede decir cuando la extrema soledad nos da un talento inconcebible.»
  3. Hemingway, Ernest M. (Escritor) (Oak Park, Illinois, EEUU, 1899-1961)
    1) ('Opinión'): «Mi idea de carrera es nunca escribir una línea falsa, nunca fingir, nunca mentir, nunca dejarme arrastrar por los movimientos del momento, y darles en cada libro tanta literatura como cualquier hijo de puta haya podido meter en el mismo número de palabras.»
    2) (Id.) «Al escribir, lo que se deja fuera es más importante que lo que se incluye.»
  4. Hernández, Miguel (Poeta) (Orihuela, España, 1910-1942)
    1) ('Imagen de tu huella - II'): «Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, / que son dos hormigueros solitarios, / y son mis manos sin las tuyas varios / intratables espinos a manojos.»
    2) ('A su hijo, antes de morir') «No puedo olvidar / que no tengo alas, / que no tengo mar, / vereda ni nada / con que irte a besar.»
    3) (Id.) «Quise despedirme más / y sólo vi tu pañuelo / lejano irse.»
  5. Herzen, I. Alexander (Periodista) (Moscú, Rusia, 1812-1870)
    (En el exilio): «Desde los trece años sólo he servido a una misma idea: la guerra a toda autoridad impuesta, a toda clase de privación de libertad, en nombre de la absoluta independencia del individuo.»
  6. Hesse, Hermann (Escritor) (Calw, Suabia, Alemania, 1911-1968)
    (Sobre él): «He aquí sus lecciones de iniciación: librarse de cualquier vínculo con los afectos dolorosos, disolverse en la ilusión del nihilismo, ser el creador de la propia alma, sintetizar en ella todas las fuerzas opuestas, absorber la magia de la naturaleza más allá de todas las patrias, agarrarse a un asa de viento para alcanzar todo aquello que deseábamos ser cuando, al salir de la adolescencia, le leíamos en verano tumbados en una hamaca a la sombra de los álamos. ¿Quién no ha soñado alguna vez con ser como él un 'lobo estepario'?»
  7. Hierro, José (Poeta) (Madrid, España, 1922-2002)
    1) (Opinión): «Mi clasificación de poeta, como social o metafísico o plural, me da igual. Lo importante es la palabra que dice más de lo que dice. Pero el poeta sabe lo que quiso hacer, no lo que hizo.»
    2) (Id.): «Si algún poema mío es leído por casualidad dentro de cien años, no lo será por su valor poético sino por su valor documental... Mi lírica es seca y desnuda, pobre de imágenes... "Yo, José Hierro, un hombre / como hay muchos."»
    3) (Poema): «La poesía es como el viento, / o como el fuego, o como el mar / Hace vibrar árboles, ropas, / abrasa espigas, hojas secas, / acuna en su oleaje / los objetos que duermen en la playa...»
    4) (Poema): «Ya no me importan nada / mis versos ni mi vida. / Lo mismo exactamente que a vosotros.»
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  9. Highsmith, Patricia (Escritora) (Fort Worth, Tejas, EEUU, 1921-1995)
    1) (Brindis premonitorio con 26 años): «Brindo por todos los demonios, por las lujurias, pasiones, avaricias, envidias, amores, odios, extraños deseos, enemigos reales o ireales, por el ejército de recuerdos contra el que lucho: que nunca me den descanso.»
    2) (Hacia la soledad, decisión a los 40 años) «No volver a vivir con un ser humano, no esperar que algún día, en modo alguno tenga una vida sentimental apacible y, sobre todo, que esto no se convirtiera en una condición para escribir.»
  10. Hikmet, Nâzim (Poeta) (Salónica, Turkia, 1902-1963)
    1) (A Pirayé, su primer amor): «El más hermoso de los mares: / el que no hemos atravesado. / El más hermoso de los niños: / El que aún no ha crecido. / Los más hermosos de nuestros días: / Los que no hemos vivido aún. / Y la palabra más hermosa que te quiero decir: / La que aún no te he dicho.»
    2) (A Münever, su segundo amor) «Cien años han pasado sin ver tu cara / Enlazar tu cintura / Detenerme en tus ojos / Preguntar a tu clarividencia / Acercarme al calor de tu vientre. // Hace cien años que en una ciudad / Una mujer me espera. // Estábamos en la misma rama, en la misma rama. / Caímos de la misma rama, nos separamos. / Cien años nos separan / Cien años de camino. // Hace cien años que en la penumbra / Corro tras ella.»
    3) (A Vera, su tercer y último amor) «Me dijo si no vienes / Si no te quedas / Si no sonríes / Si no mueres // He venido / Me he quedado / He sonreído / He muerto.»
  11. Hill, Geoffrey (Poeta) (Bromsgrove, England, 1932)
    ('El muchachoo saltarín'): «1. He aquí el muchacho saltarín, el muchacho / que salta mientras hablo... // 2. Brinca porque siente una seria / alegría al brincar. / Los ojos de la chica / tienen vedado el paso, o bien ella / está a un paso, a cubierto, y nosotros, / sin saber cómo, debemos saberlo... // 3. Tal vez sea un caso de levitación. Yo / podría hacerlo. Dar a su nuevo cuerpo / mi remembranza. Tales incidentes ocurren. // 4. Sigue saltando, saltarín, el muchacho que fui / grita vamos.»

Reflexión 2

ABECÉ de MUJERES POETAS – Letra H

Claudia Hérodier

CLAUDIA HÉRODIER - Vida y poemas

(San Salvador, El Salvador, 1950)

Reflexión 2

Con la primera versión de la sección Reflexión-2, continente y contenido, he procurado ser prudente — limitadamente, la poesía no acuerda bien con la prudencia— para evitar desorientar a los improbables lectores con cambios seguidos o bruscos. Así, estuve una buena temporada trabajando sobre entrevistas que me llamaban la atención entre personajes de la poesía o del arte en general; después me surgió una especie de euforia —no repentina, por cierto— hacia el maestro poeta Gamoneda, al cual dediqué un gustoso esfuerzo al respecto de su sublime y largo poema Descripción de la mentira. Y ahí sigue estando la doble colección completa de ya más de tres años y de treinta reflexiones bajo el botón pulsable de Ir a reflexiones anteriores.

Creo, ahora, que ya es el momento de un nuevo camino, esta vez de más larga duración —si el cuerpo aguanta—, y siguiendo una vía semejante a la que viene indicando la sección Reflexión-1, la del abecedario. Por otro lado, mi corazoncito me viene reclamando hace tiempo una complementaria dedicación a la mujer —la mujer poeta— que ayude a suavizar los abundantes defectos históricos y, a la vez, me sirva para reconocerles su general valía y sus aportaciones en este campo de la creación. Y, naturalmente, que sirva de especial agradecimiento a mis lectoras, que asombrosamente son más de una.

Esa es la razón de que el 1 de julio de 2012 haya iniciado, como Reflexión-2, el ABECÉ de Mujeres Poetas que espero completar de la A a la Z, siendo mías la selección de autoras y de textos. A partir de la A , con de Anna Ajmátova, para cada letra iré buscando lo que entienda más oportuno dentro de lo posible; en Ir a reflexiones anteriores), se pueden ver todas las ya editadas en meses anteriores. Espero que la siguiente elección resulte buena (mi preferencia son las poetas en español, pero a veces me vence una devoción singular).

Fuentes: Páginas varias de internet, entre ellas «www.artepoetica.net/claudia.htm» y «www.poemas911.com/poemas-claudia-herodier-obras-poeticas».
Selección y comentarios: Xoán A. Leiceaga Baltar

Vida de Claudia Hérodier

Claudia Hérodier (San Salvador, El Salvador, 1950) hija de actriz y arquitecto y escritor; estudió filosofía en la Univ. Centroamericana José Simeón Cañas, UCA. Fue miembro fundadora de la Juventud Musical Salvadoreña y del conjunto folklórico Mahucutah, que fundara y dirigiera su hermano.

En 1972 ganó el segundo lugar de rama poesía, en el LVII Certamen Centroamericano de los juegos Florales de Quetzaltenango, Guatemala, con su libro Volcán de mimbre (Dirección General de Publicaciones del Ministerio de Educación de El Salvador, 1978). Fue incorporada en las siguientes antologías: Poesía Femenina Salvadoreña, Índice Antológico de la Poesía Salvadoreña, Quizá Tu Nombre Salve (antología bilingüe de la francesa María Pomier de los años 90) y en 2002 una publicada en Suiza. Por otra parte, fue incluida en el libro Cien Autores Salvadoreños de Roxana López.

En l982 marchó a Nicaragua y en l988 a Guatemala, en donde estudió unos años de Artes plásticas y en donde formó parte del grupo pictórico Arte Nueve. Retornó a El Salvador en septiembre de 1994. Actualmente, es miembro del grupo literario de mujeres Poesía y Más, fundado en 1996, que se caracteriza por haber instaurado en el país lo que se dio en denominar Espectáculos Poéticos y Conferencias-Recitales. Este grupo ha publicado por su cuenta una selección de los poemas que participan en el espectáculo Rezongos de Mujer y todos los poemas que participan en el espectáculo Poesía Bruja bajo el título de El libro de los Conjuros. David Escobar Galindo, en el prólogo a Volcán de mimbre dice de ella: “Claudia Herodier tiene un sitio de primera línea, por la riqueza de su mundo interior, por la vitalidad de su mundo existencial, por su completa independencia de ánimo y de criterio”.

Obra poética de Claudia Hérodier

Volcán de mimbre (Ed. Ministerio de Educación de El Salvador ,1972)
Traición a la palabra (Ed. UTEC, 2002)

Doce poemas de Claudia Hérodier

Ah … La Vida De Mi País

No. No es nacer.
Ni siquiera dormir.
Es soñar. Inquirir. Preguntar.
No llegar hacia la puerta.
Ni siquiera abrir una ventana.
No. No es nacer.
Es gemir. Llorar. apenas sonreír.
Y seguir y seguir y seguir…
Llorar. Gemir. Tragar. Callar.
Esputar la sangre.
Morir.

Alto Mañana

Yo, la hija del extranjero
que lleva una india tras la cara,
alzo mis manos en las cumbres
y pateo firme la tierra larga.
Yo, la mujer blanca
nacida, criada y amamantada
en estas tierras americanas,
con mi pedazo de canela
creciéndome en las enaguas,
con una raíz en la distancia,
doy mi follaje, gaviota,
barco, vela, espacio, tiempo,
rayo del sol, lucero del alba,
petate, jarra;
de mi resina se alimentan
todas las aguas.
Yo, la mujer que alza su rostro
sobre las pirámides de nácar,
y lleva por vestido un monte,
y por penacho, cinco nostalgias.
Yo, la desposeída del propio
futuro,
dueña majestuosa del más alto mañana,
llevo en los pies cascabeles
y rasco y horado un pasado de obsidiana.

Ciudad: San Salvador

Ésta es mi ciudad. Hay olor
de gente por todos lados.
Un olor atropellante
que galopa sobre las aceras
—y, aunque no haya aceras, galopa lo mismo—.
Olor que crece sin decrecer nunca
y va en su ascenso dejando rastro.
Olor que asume para sí mismo
un especial olfato.
Ésta es mi ciudad: un olor.
Olor que te absorbe y te ras
de mano en mano.
Como poder entonces decirnos
Como poder entonces decirnos

Entraste En Mí Por Un Beso

Entraste en mí por un beso.
Luego,
ya no fue sólo un
beso.

Fuiste tú.
Con tu vergüenza de hombre
con un traer recuerdos
a mi futuro:
con un depósito
de ventanas
y unos paisajes diarios.
Entraste. No sé si de visita.
Viniste. Eso es todo.
Otro año será
aquel en que me saques
tus manos de mi cuerpo,
húmedas de mí…

Ideología

Ventana hecha de cualquier cosa
y para cualquier hombre.
Tú me das al mundo en archipiélago de nombres,
y me quitas un ojo
y otro ojo me robas.
Me dejas ciega en mi pobreza de pobre.
Ventana de un mundo que se ordenó en desorden.
Caos de mi palabra en tu angustia torpe.
Ciérrate ante mí. Verte no quiero,
ventana del mundo. Deja que el mundo llegue
y tome: del mar, sus aguas,
del camino, la vereda, el monte…
de la piedra ¡el golpe!
Ventana del mundo: retírate.
Deja que el hombre sea hombre.
Ancla tu ancla en tu silencio oscuro
que oscuridad esconde.
No quieras ser sus ojos,
ni su voz ¡menos su nombre!

Llagas Erizadas

Triste vergüenza del hombre que camina,
que marcha puliendo su agonía,
retocando con alambres sus escaramuzas.
Vergüenza terrible de una estirpe
que momifica sus verdades
por la repugnancia que causa el conocerse
en lo que somos.
Quién tamiza sus silencios
hacia adentro
Y quién, quien vierte su podredumbre
sudorosa, su pus pestilente por los ojos
hacia lo otro? A ese otro pus igual
que el mío, gangrena elemental
nuestra historia?
Y el mundo nos exhibe sin detenerse.
Nos restriega esta mismidad tan compartida,
porosa, en su sombra proyectada.
Y nos quebramos todos, en distinto
tiempo,
sin que nuestros dedos acaricien, palpen,
ejerciten su pronóstico en los dedos del otro.
De ese otro pus, que es como el mío:
gangrena elemental de nuestra historia.

Raíces

Ahora que se habla de paz,
adónde quedó la guerra?
La guerra quedó,
en las profundas raíces de la paz.

Realidad Horizontal

El siglo está aquí,
abierto ante los ojos.
Trae consigo la voz alzada,
la voz nacida de la profunda América.
Esa voz que a veces es borbollón de sangre
manando por una grieta,
y a veces, tan sólo a veces,
es grito abierto en el aire y alarido de parturienta.
Mas quién va con ella… Quién… y por dónde?
Nadie.
El siglo, como esta tierra,
están anudados, solos, en el ombligo de la noche.
América…
día dormido aún en el horizonte.

Realidad Vertical- Tiempo: Hablo Contigo

Varón de seda fugitiva,
espejo de este azul tan transparente,
descalza tu lenguaje,
llévame en tu frente;
en tu trueno-música recoge mi tambora,
mi hormiga de colores
y esta magia-real que a ti te explora.
En tus brazos apriétame
la nostalgia de ti,
hasta hacerla callar.
Porque yo en ti deseo
ser, minuto, segundo. Hora.
Estancia y minucia de tus sueños,
necesidad, hambre permanente. Mar.
Idea, carne, flor del valle.
Montaña de peñasco antiguo.
Cordillera fértil de tu boca.
Y en tu pecho,
en tu latir de sangre-tierra-roja,
ser, ser contigo esta profunda lágrima que llora.

Vísceras Planetarias

Cuánto diera por saber lo que tarda el agua
en convertirse en agua viva.
Plena de musgo, de algas, de trasparencia oscura al ojo
no avezado en la meteria.
Y cuánto diera de mí en el sabroso desgaste
hacia lo humano.
Hartarme de gente y no llenarme nunca. Ser el nuevo
metabolismo de la civilización
occidental, torturada cultura de las llagas
y mil púas invisibles saliendo por todos lados…
Me conmueve el no saber el hacia adonde de lo nuestro.
De lo que hemos hecho nuestro
sin propiedad, tan sólo porque existe una sangre
y unas células heredadas del inmenso pasado.
Y en esta incertidumbre visceral, a la que no he podido
acostumbrarme todavía,
continúo mi escrutinio y el hallazgo, es siempre permanente.

Volcán De Mimbre (iv)

Mariposa
arrastrada por un viento.
Por este viento vacío
que se durmió hace
años.
Arena movediza
en un pantano
desierto,
donde las aves cantan
despertando sueños.

Y Vino Dios Un Día

Y vino Dios un día
a jugar conmigo.
Juntos fuimos al Hombre.
Recorrimos al hombre.
Gozamos en el hombre.
Mi ser ya no podía con su
infancia abierta,
ni Dios con su cansancio.
Nos miramos.
Nuestros pies
unieron las piedras
y así formamos
un cementerio
sin cruces.
Ya nadie podría
beber nuestras angustias
y nadie tendría
en sus distancias
flores de papel.
Nos llenamos de hormigas.
De soledades abiertas
y cerradas.
Dios habló.
Me fui yendo poco a poco
y dejé al hombre solo.
Mañana será otro día me dije.
Pero el día no vino.
Y Dios quedó encerrado.
Empecé a llorar.

FIN de los poemas de Claudia Hérodier

Xoán A. Leiceaga Baltar, Febrero de 2013