Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección se me ocurrió para poder disponer de un espacio complementario a OBRA y CALA pero más flexible — abierto a los lectores, p.ej.—, aunque siempre orientado a «la poesía y lo poético», y, más en concreto, a aspectos como su sentido, la valoración de su calidad, la aproximación a otros poetas y poemas y a un amplio continuo de ideas o buenas prácticas, además de reflexiones stricto sensu (muestras de poetas nada o poco conocidos u olvidados, homenajes, entrevistas, análisis y ensayos sobre otras manifestaciones artísticas, relaciones de frases o versos notables, etc.). Se debe entender que, naturalmente, los conceptos de poesía y poeta son para mí hermanos de magia o mago acerca del arte y el artista, y por ello tienen cómoda acogida en REFLEXIÓN.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Reflexión 1

Abecedario de escritores – Letra P

  1. Panchovska, Rada (Poeta) (Oborishte, Bulgaria, 1949)
    1) ('A veces'): «A veces uno se siente tan amargado / que envidia su propio éxito. // Recuerdo días de exaltación. Coincidencias / felices, fuegos artificiales del azar. // Llueve por fin algo verdadero.»
    2) (De 'Arte poética'): «No aprecio la forma solo, ni el contenido. / En el arte es el sentimiento principal lo que / me conmueve, es decir, el modo de estar fundidos.»
  2. Pantin, Yolanda (Poeta, periodista) (Caracas, Venezuela, 1954)
    1) ('Conversación en el baño'): «Por costumbre / se acuesta en la cama / a esperar a su marido / que llega siempre tarde / da las buenas noches / bosteza // Ella se va al baño / aplaca la furia / con su mano maestra / recostada en la toalla / cuando él entra y pregunta: / « ¿Qué haces aqui?» / «Nada», responde»
    2) ('Las ciudades invisibles'): «Escribir sobre el amor / los ojos calmos de Verona / —poesia eres tú— / Imaginar una ciudad invisible / como ella / reflexionar sobre la muerte / y Ia fotografía. / Ser fiel y atento / a todo lo que en ella se niega / suspicazmente / tácita y oblicua / recordar / —sobre todo— / que aquello que se ama / no existe.»
  3. Parker, Dorothy (Escritora) (New Jersey, EEUU, 1893-1967)
    1) ('Libro/Poema...'): «Para cuando la mujer dice al hombre que es suya y este jura pasión eterna: "Señora, tomad nota de esto: / uno de los dos está mintiendo."»
    2) ('Libro/Poema...'): «A un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido.»
    3) ('Libro/Poema...'): «Si alguien quiere saber lo que piensa Dios del dinero, sólo tiene que ver a qué gente se lo dio.»
  4. Pawlikowska-Jasnorzewska, Maria (Poeta, cantautora) (Cracovia, Polonia, 1891-1945)
    1) ('Las rosas oxidadas de otoño'): «Las rosas oxidadas de otoño / miran el espacio blanco de lluvias / la lluvia hilvana el cielo con la tierra / con miles de puntadas y escalofrios. // Y todo se malogra, se distorsiona, / chorrea, sangra podredumbre / pero no para siempre - de desesperación / sino por un instante - de placer.»
    2) ('Nube'): «En un charco turquesa / entre las nubes / soy hermosa / exactamente una ninfa / aunque tan variable / como el mismísimo cielo / hija del creativo viento / y esculpida de la nada... // Monstruosa / grávido crece mi pecho / y aquellas curvas grandiosas / se parten y se confunden. / Me disipo / dolorosamente añoro / una nube gris / que mi forma anhela.»
  5. Peralta, Bertalicia (Poeta, narradora) (Panamá, Panamá, 1940)
    ('Reminiscencias'): «Durante toda una mañana / contemplo niños jugando en el parque /en mi infancia yo fui como ellos / también disfruté del aire y lancé mis / manos como mariposas hacia la copa de los árboles // ahora en cambio ellos siguen corriendo / mientras yo permanezco / y no recuerdo en qué preciso momento / mis manos ya no fueron más mariposas.»
  6. Pérez Aguirre, Ruth (Poeta, escritora) (Mérida, México,1954)
    (De 'Dama de noche'): «Luna / prostituta de cada noche / que iluminas / la esquina de la calle / mujer fácil que te entregas / a los paseantes que / cobijados con tu luz / salen en busca de placeres y amantes. //...//Dama ebria de la noche / llévame contigo / por esas calles perdidas y oscuras / donde recrear tu embeleso / llévame contigo puttana que quiero perderme / en tus noches de placer / y de irresistible lujuria.»
  7. Peri Rossi, Cristina (Poeta) (Montevideo, Uruguay, 1941)
    1) ('Playstation', 09'): «Cuando habían pasado cinco horas yo todavía no había escrito / una sola línea / así que me puse a escribir este poema / y les dije creo que para lo único que sirve / la lectura / es para escribir poemas / no puedo decirles más que eso.»
    2) ('Id.'): «Me llaman de una editorial / y me piden que escriba / cinco folios sobre la necesidad de la lectura. // No pagan muy bien / ¿Quién podría pagar por un tema así? / Migajas de las migajas, la escritura queda como un residuo, / un excremento de la vida.»
  8. Plath, Sylvia (Poeta, suicida) (Boston, EE.UU,1932-1963)
    ('Amapolas en julio'): «Pequeñas amapolas, llamitas infernales, / ¿es que daño no hacéis? /// Se apagan y reviven. No puedo tocarlas. / En su fuego pongo las manos. Nada se incendia. // Contemplarlas me consume / Llameando así, su rojo ajado y brillante como piel / de alguna boca. // ¡Una boca recién ensangrentada / pequeñas faldas sangrientas! // Hay efluvios que no puedo asir. / ¿Dónde están tus opios, tus asquerosas cápsulas? // ¡Si pudiera desangrarme y dormir! — / ¡Si pudiera mi boca unir a una herida así! // Oh, vuestros líquidos rezuman en mí, cápsula de vidrio / Apagándose y aquietándose. // Mas, sin color, sin color. Descoloridamente.»
  9. Popescu, Elena Liliana (Poeta) (Turnu Magurele, Rumanía, 1948)
    1) (¿Qué puede significar?'): «¿Qué puede significar aquel desierto / que riegan incesantemente solo las lágrimas, / volviéndolo cada vez más árido? // ¿Qué puede significar aquella profundidad / que te obstinas en tocar, / cuando todas las esperanzas han muerto? // ¿Qué puede significar aquella tristeza / que llevas contigo en la noche / que piensas que jamás acabará? // ¿Qué puede significar esa tranquilidad / que estás experimentando de improviso / sin nombre, sin forma, sin ti?.»
    2) ('Si se pudiera'): «Si se pudiera alguna vez / medir lo inconmensurable, / abarcar lo ilimitado / y, atravesando la nada, / no ser lo uno ni lo otro... // Si se pudiera alguna vez / ser amor sin amar, / ser esperanza sin esperar, / ser palabra sin hablar, / ser pensamiento sin pensar... // Si se pudiera alguna vez / oír lo inaudible, / ver lo invisible / y aprender lo ignorado, / ¿habría un nuevo comienzo?.»
  10. Poswiatowska, Halina (Poeta, enferma cardíaca) (Czestochowa, Polonia, 1937-1967)
    1) ('Estate cerca de mi'): «Estate cerca de mi'): "Estate cerca de mi / porque sólo entonces / no tengo frío // el espacio es gélido // cuando pienso / en su extensión / y en la mía // entonces necesito / tus dos brazos cerrados / dos rayos del cosmos.»
    2) (De 'Cuando muera cariño'): «... a menudo pienso en ti / a menudo escribo para ti / cartas tontas – en ellas el amor y la sonrisa // después las guardo en el horno / las llamas saltan sobre las palabras / antes de dormitar serenamente entre las cenizas // observando las llamas cariño / pienso – qué es lo que pasará / con mi corazón sediento de amor...»
  11. Pozzi, Antonia (Poeta, suicida a los 26) (Milán, Italia, 1912-1938)
    1) ('Soledad'): «Aunque el olor de las hojas nuevas te despierte a un deseo de humano sol / y el ocaso aún no transfigurado en noche / te empuje por caminos de tierra, / lejanos los umbrales apagados del cielo, / inútilmente buscas a quien pueda en esta hora / llegar a través de tu deseo junto a tu corazón. / Verdad es que nadie llega a tu corazón inaccesible. / El está hecho solo. / Réprobo a los gritos de sus golondrinas.»
    2) ('Pudor'): «Si alguna de mis palabras / te deleita / y tú me lo dices / aunque sea sólo con tus ojos / Yo me abro / en una sonrisa santa / mas tiemblo / como una madre pequeña, joven / que empieza a sonrojarse / si un paseante le dice / que su hijo es bello.»
    3) ('Frase'): «La poesía es una catarsis del dolor, como la inmensidad de la muerte es una catarsis de la vida.»
  12. Pozzi, Catherine (Poeta) (Paris, Francia, 1892-1934)
    1) ('Escopolamina'): «El vino que fluye por mis venas / ahogó mi corazón y se lo lleva / Y yo navegaré por el cielo / en un corazón sin capitán / donde el olvido es fondo como de miel. // Mi corazón es un astro aparecido / que nada en el divino sinigual. / ¡Deriva, extraño acontecer! / Oh viaje, viaje hacia el sol — / Un sonido nuevo e ininterrumpido / es la trama de tu sueño. // Mi corazón ha dejado mi historia / adiós Forma que ya no siento / estoy a salvo estoy perdida / me busco en lo desconocido / Un nombre libre de la memoria.»
    2) (De 'Maya'): «Desciendo los peldaños de siglos y de arena / Que el instante angustiado conducen hacia ti / Tierra de templos de oro, en tu fábula entro / Atlántico adorado. // De un cuerpo ya no mío que la llama rehuye / Caro nombre es el Alma, que detesta el destino — / Que se detenga el tiempo, que se hunda la trama, / Sobre mis pasos vuelvo al abismo infantil.»

Reflexión 2

ABECÉ de MUJERES POETAS – Letra P

Alejandra Pizarnik

ALEJANDRA PIZARNIK - Vida y poemas

(Buenos Aires, Argentina, 1936-1972)

Reflexión 2

Con la primera versión de la sección Reflexión-2, continente y contenido, he procurado ser tímido —¿a qué excesos en poesía?— para evitar desorientar a los improbables lectores con cambios continuados o bruscos. Así, estuve una buena temporada trabajando sobre entrevistas que llamaban mi atención entre personajes de la poesía o del arte en general; después fue surgiendo una euforia tranquila hacia el maestro poeta Gamoneda, al cual dediqué un gustoso esfuerzo al respecto de su sublime y largo poema Descripción de la mentira. Y ahí sigue estando, como todo lo demás, bajo la doble colección de ya más de un mes de meses bajo el botón pulsable de Ir a reflexiones anteriores.

Mediado 2012, creí que era el momento de un nuevo derrotero, esta vez de más larga duración —si el cuerpo aguanta— y siguiendo una vía semejante a la que viene indicando la sección Reflexión-1, la del abecedario. Por otro lado, mi corazoncito me viene reclamando hace tiempo una complementaria dedicación a la mujer —la mujer poeta— que ayude a suavizar el abundante defecto histórico y, a la vez, me sirva para reconocerles su general valía y sus aportaciones en este campo de la creación. Y, naturalmente, sirva de agradecimiento especial a mis lectoras, que asombrosamente son más de una.

Esa es la razón de que el 1 de julio de 2012 haya iniciado, como Reflexión-2 el ABECÉ de Mujeres Poetas, que espero completar de la A a la Z, desde una selección posible de autoras y textos. Para cada letra iré buscando lo que entienda más oportuno y accesible, desde la primera, Anna Ajmátova, y las sucesivas (ver Ir a reflexiones anteriores). Espero que la siguiente elección resulte óptima (mi preferencia es elegir poetas en español, pero algunas letras se resisten o me vence alguna devoción).

Fuentes: Páginas varias de internet, entre ellas:
«http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandra_Pizarnik»
«http://alejandrapizarnik.blogspot.com/»
«www.amediavoz.com/pizarnik.htm»
«http://www.poemas-del-alma.com/alejandra-pizarnik.htm»
«http://www.los-poetas.com/e/pizarnik1.htm»
Selección y comentarios: Xoán A. Leiceaga Baltar

Vida de Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972) nació en una familia de inmigrantes de Europa oriental. Su infancia fue muy complicada; hablaba el español con marcado acento europeo y tartamudeaba, tenía graves problemas de acné y una marcada tendencia a subir de peso. Estas eventualidades minaban seriamente su autoestima y además la continua comparación con su hermana la complicaron de manera obsesiva. Es posible que comenzara por esta razón a ingerir anfetaminas, pero por esa u otra pronto desarrolló una fuerte adicción que le provocaba prolongados períodos con trastornos del sueño, depresión e insomnio; hoy se sabe o dice que padecía lo que se conoce como trastorno límite de la personalidad. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica siquiátrica donde estaba internada, Pizarnik se suicidó con una sobredosis de seconal.

Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, más tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé e Yves Bonnefoy, además de estudiar historia de la religión y de literatura francesa en la Sorbona. En 1969 recibió una beca Guggenheim y en 1971 una Fullbright.

Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes —"Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical"—, así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". Desde su apolíticidad e influenciada en su lirismo por Antonio Porchia y los simbolistas franceses, en especial Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé, y por los surrealistas, Pizarnik escribió libros poéticos de notoria sensibilidad e inquietud formal marcada por una insinuante imaginería. Como es de esperar a partir de su existencia, sus temas giraban en torno a la soledad, la infancia, el dolor y especialmente la muerte. Su obra es una de las propuestas más rupturistas y de mayor influencia en la poesía contemporánea, de manera muy especial en la escrita en lengua española por mujeres. Su obra, e incluso su vida, podría ser definida como una extrema tentación de traspasar los límites, siempre rozando el milagro de sus límites y siempre con el riesgo, cumplido, de asomarse a la locura.

Obra poética de Alejandra Pizarnik

La tierra más ajena (Ed. Botella al Mar, Buenos Aires, 1955)
La última inocencia (Ed. Poesía Buenos Aires, Buenos Aires, 1956)
Las aventuras perdidas (Ed. Altamar, Buenos Aires, 1958)
Árbol de diana (Ed. Sur, Buenos Aires, 1962)
Los trabajos y las noches (Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1965)
Extracción de la piedra de locura (Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1968)
El infierno musical (Ed. Siglo xxi Argentina, Buenos Aires, 1971)
Textos de sombra y últimos poemas (Póstuma, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1982)

Alejandra Pizarnik: DIEZ Poemas

A la espera de la oscuridad

Ese instante que no se olvida,
Tan vacío devuelto por las sombras,
Tan vacío rechazado por los relojes,
Ese pobre instante adoptado por mi ternura,
Desnudo desnudo de sangre de alas,
Sin ojos para recordar angustias de antaño,
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma,
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego;
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies,
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro.
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada,
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca,
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.

Caminos del espejo

I — Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

II — Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.

III — Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

IV — Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

V — Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.

VI — Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

VII — La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

VIII — Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

IX — Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

X — Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

XI — Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

XII — Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.

XIII — Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? / Deseaba un silencio perfecto. / Por eso hablo.

XIV — La noche tiene la forma de un grito de lobo.

XV — Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI — Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.

XVII — Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

XVIII — Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

XIX — Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.

Exilio

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Hijas del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

La danza inmóvil

Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos.
Se buscó debajo del aullido de la luz.
Se quiso detener el avance de las manos enguantadas
que estrangulaban a la inocencia.

Y si se escondieron en la casa de mi sangre,
¿cómo no me arrastro hasta el amado
que muere detrás de mi ternura?
¿Por qué no huyo
y me persigo con cuchillos
y me deliro?

De muerte se ha tejido cada instante.
Yo devoro la furia como un ángel idiota
invadido de malezas
que le impiden recordar el color del cielo.

Pero ellos y yo sabemos
que el cielo tiene el color de la infancia muerta.

La enamorada

ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

La jaula

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Peregrinaje

Llamé, llamé como la náufraga dichosa
a las olas verdugas
que conocen el verdadero nombre
de la muerte.

He llamado al viento,
le confié mi deseo de ser.

Pero un pájaro muerto
vuela hacia la desesperanza
en medio de la música
cuando brujas y flores
cortan la mano de la bruma.
Un pájaro muerto llamado azul.

No es la soledad con alas,
es el silencio de la prisionera,
es la mudez de pájaros y viento,
es el mundo enojado con mi risa
o los guardianes del infierno
rompiendo mis cartas.

He llamado, he llamado.
He llamado hacia nunca.

Poema para el padre

Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.

Bajo la noche

Los ausentes soplan grismente y la noche es densa.
La noche tiene el color de los párpados del muerto.

Huyo toda la noche, encauzo la persecución y la fuga, canto un
canto para mis males, pájaros negros sobre mortajas negras.

Grito mentalmente, me confino, me alejo de la mano crispada,
no quiero saber otra cosa que este clamor, este resolar en la noche,
esta errancia, este no hallarse.

Toda la noche hago la noche.

Toda la noche me abandonas lentamente como el agua cae
lentamente. Toda la noche escribo para buscar a quien me busca.

Palabra por palabra yo escribo la noche.

Alejandra Pizarnik: y DIEZ Poemas breves

Los trabajos y las noches

Para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente

Madrugada

Desnudo soñado una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.

Mendiga voz

Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.

Moradas

En la mano crispada de un muerto,
en la memoria de un loco,
en la tristeza de un niño,
en la mano que busca el vaso,
en el vaso inalcanzable,
en la sed de siempre.

Poema 3

Solo la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra

Signos

Todo hace el amor con el silencio.
Me habían prometido un silencio como un fuego, una casa de silencio.
De pronto el templo es un circo y la luz un tambor.

Sombras de los días a venir

Mañana
me vestirán con cenizas al alba,
me llenarán la boca de flores.
Aprenderé a dormir
en la memoria de un muro,
en la respiración de un animal que sueña.

Sueño

Estallará la isla del recuerdo.
La vida será sólo un acto de candor.
Prisión
para los días sin retorno.
Mañana
los monstruos del buque destruirán la playa
sobre el viento del misterio.
Mañana
la carta desconocida encontrará las manos del alma.

Tiempo

Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.

Tu voz

Emboscado en mi escritura
cantas en mi poema.
Rehén de tu dulce voz
petrificada en mi memoria.
Pájaro asido a su fuga.
Aire tatuado por un ausente.
Reloj que late conmigo
para que nunca despierte.

FIN de los poemas de Alejandra Pizarnik

Xoán A. Leiceaga Baltar, Noviembre de 2013