Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

La sección REFLEXIÓN es un complemento a OBRA, que considero muy oportuno porque, sin salir del mismo cosmos, está pensado para abordar poéticas ajenas. Está prevista para aproximaciones a otros poetas, actuales o no, (recordatorios, homenajes, poemas o versos notables…), y abierta a aspectos como el sentido del arte, la valoración de calidad y a otras ideas, reflexiones y prácticas, entrevistas y ensayos sobre esta u otra manifestación artística. Entiéndase que, naturalmente, los conceptos de «poesía y poeta» son gemelos de «magia, arte » y de «mago, artista», lo cual amplía el mapa.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Reflexión 1

Abecedario de escritoras – Letra W2+Y

  1. Wine, Maria (Poeta) (Copenhague, Dinamarca, 1912-2002)
    1) ('Abandonada por su pie'): «Abandonada por su pie / queda la huella sola / con su vacío interrogante. / Tú puedes verla en todas partes: / En el bosque / en los caminos rurales / en los senderos nevados / o congelada en el hielo. / En todas partes llama tu atención / Se te presenta con su leve profundidad / de oscuridad y vacío. / Me da pena de la huella / que añora su pie / porque ningún pie añora / volver a su huella.»
    2) ('Desolación'): «Ella siguió viviendo su vida / en la habitación donde él había muerto / para seguir respirando siempre / sus últimos suspiros / reflexionar sobre las últimas / ideas que él pensó– / Se metía en sus ropas / se sentaba en su sillón / y leía una y otra vez / el último libro que él había leído / pero nunca pasaba de la página / a la que él había llegado– // Llevaba en la muñeca / el reloj de pulsera de él / que había hecho tic-tac a la velocidad de su pulso vivo / y ahora lo hacía débilmente al compás / del pulso renuente y triste de ella / Comía con los cubiertos de él / bebía de su taza favorita / Se peinaba con el peine de él / delante de su espejo / Se quedaba largo ratos mirando / al espejo buscando inquisitiva / como si esperase que la profundidad / le fuera a devolver por compasión / el rostro de él.»
  2. Wolf, Uljana (Poeta, filóloga) (Berlín, Alemania, 1979)
    1) ('El corrimiento de la boca'): «hacia las cuatro de la mañana / contemplo / el corrimiento de la boca / se cierra la casa / tras el último / bostezante golpe de viento / delgados labios como párpados / por contra abre su garganta / el cielo: un azul celeste / cerca del paladar / sobre oscuros y tensos / arcos de lengua de los bosques / desde la boca húmeda / se origina la lluvia un largo / constante aliento: como sobre / los cilios del durmiente / hablando para sí.»
    2) (De 'Fronteras del lenguaje'): «así compone diálogos / el extranjero / con las cálidas sienes / lo reconozco / con los ojos cerrados / en una cama doble / aun sin un modelo / sin respuesta correcta / sólo el habituarse a / montaña y valle / igual que lo / dispuesto en dos mitades / sobre un / colchón traducible.»
  3. Woolf, Virginia (Escritora, ensayista / suicida) (Londres, UK, 1882-1941)
    1) (Frase): «El amor es una ilusión, una historia que una construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión.»
    2) (Frase): «La poesía es el único género literario que existe.»
    3) (Frase): «Nos produce náusea la vista de personalidades triviales que se descomponen en la eternidad de lo impreso.»
    4) (Frase): «Quería escribir sobre todo, sobre la vida que tenemos y las vidas que hubiéramos podido tener. Quería escribir sobre todas las formas posibles de morir.»
    5) (Frase): «Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre, el doble de su tamaño natural.»
    6) (Frase'): «Acuérdate de mi esta noche–, su voz sonó frágil y delgada y muy lejana.»
  4. Wright, Judith (Poeta, crítica) (Armidale, Australia, 1915-2000)
    1) ('El hombre perdido'): «Para llegar a la charca debes atravesar el bosque / por el asombroso verano de tinieblas / iluminado con arcaicos helechos, / tejido con veneno y espina. / Debes tomar el camino que él siguió –el camino de manos / y pies ensangrentados, la sangre en las piedras como flores, / bajo las flores encapuchadas / que caen sobre las piedras como sangre. / Para llegar a la charca debes ir por el valle negro / entre las prolíficas columnas hechas de silencio, / bajo las nubes colgantes / de hojas y pájaros sin voz. / Para ir por el camino que él tomó hacia la voz del agua,/ donde el sacerdote árbol punzante espera con sus látigos y fiebres, / bajo las sombras encapuchadas / que caen de los árboles como sangre, / has de olvidar la canción de la danza del pájaro de oro / sobre luz arrojada; debes tan sólo recordar / el jirón de tinieblas / que abate tu flaqueza. / Para ir por el camino que él tomó debes encontrar bajo tus pies / la última charca sin rostro, y caer. Y al caer / encontrar, entre respiración y muerte, / el sol por el que vives.»
    2) (De 'Fuegos de otoño'): «Brotes de flores caducas se convierten en tallos en otoño, / llenan el jardín, requieren / la disciplina de las podadoras. / Atragantado exceso, caos de malas hierbas, / frío amargor que estrangula telas de raíces...»
  5. Wu, Tsao (Poeta, sacerdotisa) (China, Siglo XIX)
    1) ('Llueve hacia el amanecer'): «Llueve amargamente en mi jardín / en este declinante otoño. / Yo solo tengo vagos sentimientos poéticos / que no logro reunir, / se disipan por entre las oscuras nubes / y las hojas rojas / después del amarillento ocaso. / La fría luna se despierta / entre la niebla melancólica, / no descolgaré las persianas de bamboo / de su gancho de plata. / Esta noche mis sueños seguirán al viento / Soportando el frío, / hacia la torre de jade de tu hermoso cuerpo.»
    2) ('Para la cortesana Chi´ng Lin'): «Sobre tu esbelto cuerpo / repiquetean los adornos de jade y de coral de tu cinturón / como una compañía celestial que viene / del verde Paraíso Celestial de Jade. / Una sonrisa tuya cuando nos encontramos / y yo me vuelvo muda y olvido las palabras / tantas horas has recogido flores y / te has inclinado sobre los bambúes / tus verdes envolturas / crecían verdes en el abandonado valle / puedo imaginarte una joven sola / abrigando secretos pensamientos. / Tu brillas intensamente como una lámpara perfumada / entre las sombras circundantes. / Jugamos juegos del vino / y una a la otra nos recitamos poemas / entonces cantaste “El Que Recuerda el Sur del Río” / con esos versos que rompen el corazón. /Luego una a la otra nos pintamos hermosas cejas. / Quiero poseerte por completo / tu cuerpo de jade / y tu corazón prometido. / Es primavera / vastas brumas cubren los Cinco Lagos / mi querida, déjame comprar un bote rojo / y llevarte lejos.»
  6. Yaber, Inaya (Poeta, periodista) (Líbano, 1958)
    1) ( 'Sueño'): «"Probé todos los tipos de noche / Pero el mismo sueño / Me vuelve sin cesar / Caigo siempre desde lo alto / Rodeada de rostros / Que conozco // Solo el rostro / Que se parece a mí / Me da miedo / Es que soy hija única / No tengo hermanas.»
    2) ('Así debería ser la vida'): «Cuando estamos juntos / Es curioso / Cómo no escribo / Ni una palabra / Ni un poema / Es curioso / Cómo la poesía / No quiere ya decir nada / Dicho sea entre nosotros / Así / Debería ser la vida.»
  7. Yasán, Laura (Poeta) (Buenos Aires, Argentina, 1960)
    1) (De 'Traición a sangre / Apuntes de fe'): «Creo en lo que se mueve detrás de la aspereza / en la instancia agotada de una promesa rota / creo en la inmediatez / creo en las despedidas / en los cuerpo vencidos por el peso de la parte que falta / creo en la vanidad / creo en lo efímero / en la trinchera que construye la noche con las piedras del día / creo en los pactos del azar / en la brutalidad de los sentidos / en esa dentellada que sufren los cimientos cada nueva estación // yo pego inútilmente la espalda a la pared / vivo en esa cornisa / tarde o temprano me romperé los dientes sin el menor estilo / sé predecir esa obviedad / creo en la conveniencia de recapitular / en la esforzada dignidad que me asiste / en los favores del instinto / más que en ninguna cosa.»
  8. 2) (De 'Traición a sangre / 'Trapecio'): «al encuentro de qué me precipito / cuando salgo a buscarte / ¿acaso intentaría deshabitar la historia / cambiar su decorado de pensión / donde una nena juega con su bebé de carne / a ser mamá de una muñeca? / ¿acaso forzaría la visión de ese invierno / cuando aprendí a colgarme del trapecio / y la única red que me esperaba / era el hielo delgado de tu reprobación? / qué habré de reparar cuando te busco / ¿no fui estrella en tu circo miserable / no lucí en su tarima mi vestido vulgar / ceñida por tus brazos en un corsé de plomo? / ¿no traza el corazón siempre la misma ruta / bajo el sol calcinante del recuerdo? / ¿no llego siempre al mismo sitio / ese abismo sin fin donde los hombres vacían sus maletas? / ¿no es la propina que se gana en la arena / lo único que brilla en ese pozo / cuando salgo a buscarte?»
  9. Yashin, Neshe (Poeta, periodista) (Nicosia, Chipre, 1959)
    ('Perdiéndose en el espacio'): «Una flor / en mi mesa / una estrella insomne cae / sobre la sábana / y cuelga su voz en mi pecho / dando golpes, // tocando puertas // el tic-tac del reloj / sostiene mi mano / y tu respirar sin sueño / está en el mío // (el arco iris flotó mudo / como el disparo de la flecha / de la separación) // mientras resurjo del espejo, / viéndome con los ojos arrugados / de una anciana, / desprendo el amor de mi espalda / en absoluta desnudez, / desprovista, muda, // en el abrazo, callada, creo que / ningún poeta sobre esta Tierra / podría encontrar / los versos que te perdonen.»
  10. Yi Park, Ishle (Poeta) (Corea del Sur —>EEUU, Años, ~1970)
    ('Carta abiertra a las chicas de los soldados'): «Hola, tú. Las mujeres se vuelven / encantadoras con la añoranza. // quiero hablar contigo íntimamente – / sobre la sombra de la guerra que se acerca a nuestro jardín, / las horas pasadas cautivos frente a la TV, / el contorno de tus brazos y su brazo entrelazados / como cintas amarillas en el sueño. // por la noche duermes con el muchacho / que durante el día juega a ser soldado. / te despeinó los cabellos, / quizás lloró en el hueco de tu clavícula, / conoces sus torpes dedos, / su torso de buey, / y sabes / que desesperadamente / él quiere ser un héroe. // la noche sin luna en ambos países, / saqueada de sus estrellas. Sólo tus ojos, duros, sin pestañar. / allí, bombas que llueven como truenos y balas, como una dura, / dura lluvia. // no te pediré que llores / por otras mujeres, que dan vueltas en la cama, / ansiando la esencia de almendras / de sus propios hombres, / arrojándole plegarias a un silencioso dios extranjero, // tu tristeza tiene su propia pequeña órbita – / un hombre, marchando como una hormiga / con su pequeño casco / hacia un inhóspito horizonte de polvo naranja, / en una tierra donde su lengua es polvo, / donde los planes y los motivos / de su país natal / vuelan a millas de su cabeza. Él está ahí / para cumplir órdenes, para ser un héroe, para tratar de ser un / buen hombre. // ¿qué podemos hacer? / te lo pregunto con las manos vacías. / te hablo como una mujer / que también ama a un niño soldado, un niño hombre...»
  11. Yoshiko, Hiramatsu (Poeta) (Ciudad, País, Fechas)
    ( 'Haiku'): «Cortando la paja / Bajo estrellas marchitas / Mi guadaña golpea una tumba.»
  12. Yourcenar, Marguerite (Escritora) (Bruselas, Bélgica, 1903-1987)
    1) (Frase): «La tarea del escritor es un arte, o mejor una artesanía; a la tercera o a la cuarta revisión, armada con un lápiz, releo mi texto, ya más o menos limpio, y suprimo todo aquello que me parece inútil. Y ahí es donde triunfo.»
    2) (De 'El amante' / Frase): «Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: La conozco desde siempre....»
    3) (De 'El amante' / Frase): «La historia de mi vida no existe. Eso no existe. Nunca hay centro. Ni camino, ni línea donde se insinúa que alguien hubo, no es cierto, no hubo nadie… Para mí todo empezó así, por ese rostro evidente, extenuado, esas ojeras que se anticipaban al tiempo, a los hechos…»

Reflexión 2

ABECÉ de MUJERES POETAS – Letra Y

Akiko Yosano.jpg

AKIKO YOSANO - Vida y poemas

(Sakai, Osaka, Japón, 1878-1942)

Reflexión 2

Con la primera versión de Reflexión-2, procuré ser tímido —ineficaz el exceso— para no desorientar al improbable lector con lo inestable o brusco. Así, una buena temporada trabajé sobre entrevistas que llamaban mi atención, como la de Rojas y enseguida otros artistas; después me surge una euforia tranquila hacia el sublime poema-libro Descripción de la mentira del maestro Gamoneda. Decido pronto conservar lo mensual y así nace la creciente biblioteca que hoy supera el mes de meses y brota desde el botón Ir a reflexiones anteriores, situado al final de Reflexión.

Mediado 2012, creí que era el momento de otro camino, esta vez largo pues sigue la vía del abecedario, tal como apuntaba ya la Reflexión-1. Además, el corazoncito me venía reclamando una mayor dedicación a la mujer, la de melena poeta, para torcer el excesivo defecto secular y, a la vez, reconocer su valía en este campo de la creación. Y, naturalmente, servir de agradecimiento a mis lectoras, que asombrosamente insisten.

En julio de 2012 he iniciado pues, como Reflexión-2, este ABECÉ de Mujeres Poetas, que de la A a la Z se completa mes a mes, desde la selección posible de autoras y textos. En cada letra rastreo recojo lo accesible y elijo lo oportuno (mi preferencia es elegir poetas en español, pero algunas letras se resisten y, además, más de una vez me vence la devoción). La primera, Anna Ajmátova, y las sucesivas, ya extensa serie, pueden verse en Ir a reflexiones anteriores). Intento que cada elección actual resulte óptima.

Fuentes: Páginas varias de internet, entre ellas:
«http://en.wikipedia.org/wiki/Akiko_Yosano/»
«http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=166&Itemid=31&limit=1&limitstart=2/»
«http://cajadetormentas.blogspot.com.es/2009/05/poeta-de-la-pasion-akiko-yosano.html/»
«http://www.lavanagloria.8k.com/vanagloria6/yosano_akiko.htm/»
Selección y comentarios: Xoán A. Leiceaga Baltar

Vida de Akiko Yosano

Shô Hô (Sakai, Japón, 1878-1942), nombre familiar de quien sería conocida como Akiko Yosano, fue la tercera hija de un rico comerciante de la ciudad de Sakai, cerca de Osaka. Después de terminar la Escuela Femenina de Sakai, inició sus estudios de literatura clásica del Japón, mientras ayudaba a sus padres en el negocio. A los veinte años de edad empezó a escribir siguiendo la forma tradicional japonesa, los tanka, poemas de 5 versos que contienen en total 31 sílabas, es de imaginar que breves brotes de lo que ella sentía. Pronto se hizo miembro del grupo Tanka Shinsei, Nueva Estrella, y publicó sus tanka en la revista del grupo, cuyo jefe era el famoso Tekkan Yosano, pronto su gran amor. La pasión entre Akiko y Tekkan, casado con otra poeta, fue febril y los amantes se unieron y pronto casaron en 1901, abandonando a sus familias.

Akiko Yosano, que siempre mantuvo un profundo interés en problemas femeninos y sociales, publicó más de 15 libros de tankas, además de crítica, ensayos y versiones modernas de textos clásicos japoneses. En 1921 se hizo directora de la Escuela Feminista Bunka Gakuin, y abrió nuevos horizontes en el campo pedagógico. El poema No debes morir, ya de métrica moderna, es uno de los poemas antibélicos más famosos en Japón; dedicado a su hermano menor, enviado al frente en la guerra ruso-japonesa de 1904, la valiente denuncia contra la guerra y la irónica referencia al Emperador, asombraron al público. Otro de sus poemas más impresionantes, es Primeros dolores de parto, donde expresa el terror y la soledad de la parturienta que aguarda a que se desgarren sus entrañas: “Debo traer un niño al mundo, dar a luz./ Deben abrirse mis entrañas/ y no tengo derecho a decir sí o no”.

En los comienzos del siglo XX, la poesía japonesa sufrió una cierta revolución formal, debida al influjo de la poesía de Occidente, que consistió en cierto abandono de la métrica tradicional, aunque a AY la renovación le llegó también de ella misma, pues ella misma fue avanzadilla de los cambios, el formal pero también el social, en una sociedad que todavía las marginaba. Dulce cabello revueltoMidaregami, 1901—, con 399 tankas y a sus 23 años, es ya libro de tono rompedor que alude a la mujer después del acto sexual, donde goza y disfruta con su amante, y alaba el placer y la entrega libre del cuerpo en plena juventud: “la primavera es corta, / ¿quieres sentir la eternidad?, le dije, / y, tomando sus manos, / las hundí entre mis pechos/ rebosantes de vida…”. Y, naturalmente, en 1901era llamativa la exhibición del erotismo femenino. Es de destacar su interés por la refinada cultura del periodo Heian, y en especial, por la poesía y la prosa de otra mujer, Murasaki Shikibu, autora de la gran Novela de Genji del siglo XI. Akiko puso en japonés moderno el Genji monogatari, porque esa vuelta a la tradición, era su alimento para la modernidad. Algunos tanka aludirán, a lo largo de su obra, al orgullo feminista de sentirse con Murasaki: “nadie mejor que una mujer / que ama la belleza/ para crear Genji; / no hecho por un hombre / no escrito por un monje”.

Obra en español

Poeta de la pasión (Antología, Ed. Hiperión, Madrid, 2007)

QUINCE poemas, tanka o no, de Akiko Yosano

Aquí y ahora

Aquí y ahora
cuando me paro a recordar
mi pasión, me parece
que yo era como un ciego
que no teme la oscuridad.

De los innumerables escalones

De los innumerables escalones
que conducen a mi corazón
él subió tan sólo
quizás dos o tres.

El día que las montañas se mueven

El día que las montañas se mueven ha llegado.
Aunque lo diga, nadie me cree.
Las montañas, que en otro tiempo fueron activas
entre llamas, sólo duermen un rato.
Mas, aunque lo hayáis olvidado,
creedme, amigos, que todas las mujeres que dormían
ya se despiertan y se mueven.

En Kamakura

En Kamakura
aunque sea un Buda
Shakyamuni
es guapo.
Una arboleda de verano.

Hacia Kiyomizu

Hacia Kiyomizu —
la noche de luna y de cerezo
atravesaba Guion. —
Toda la gente bajo la luna
¡Se veía tan hermosa!

Hay un mar en mi pecho

Hay un mar en mi pecho
que incluso para mí es desconocido;
en una de sus rocas
se vienen a estrellar todos los barcos
y son vanas mis lágrimas.

La joven veinteañera

La joven veinteañera.
Fluye entre los dientes del peine
su cabellera negra.
La ostentosa juventud,
¡oh, maravilla!

Medio vestida

Medio vestida
con una leve seda
de color rojo pálido...
no penséis mal: decidles
que está gozando de la luna...

Mis canciones

Porque mis canciones son breves
la gente cree que atesoré palabras.
Nada he ahorrado en mis canciones.
No hay nada que pueda agregar.
Distinta de un pez, mi alma se desliza sin agallas.
Yo canto sobre un suspiro.

Murmullos amorosos

Murmullos amorosos
tras la cortina de la noche
constelada de estrellas;
lejos del mundo y de la gente,
me arreglo el pelo desordenado.

No te mueras

Ay, hermano, lloro por ti,
no te mueras.
Tú que naciste el menor de la familia,
el cariño de tus padres superaba todo,
mas ¿acaso ellos te han educado para matar a la gente
haciéndote empuñar una espada?
¿Te han criado hasta los veinticuatro años
para que mueras después de matar a la gente?

Eres el dueño de una tienda tradicional
de un comerciante de la ciudad de Sakai.
Eres el heredero del nombre de tu padre.
No te mueras.
¿Qué te importa si el Castillo de Puerto Arturo
cae o no cae?
Sólo conoces las costumbres de una familia de mercaderes.

No te mueras.
El Emperador nunca aparecerá en el campo de batalla.
“Que mueran como bestias,
que derramen mutuamente sangre humana,
que es el honor del hombre el morir”.
¿Pensará así el Emperador?
No creo, pues tiene una benevolencia profunda.

Ay, hermano,
no te mueras en el campo de batalla.

Puedo entregarme a ella

Puedo entregarme a ella
en sus sueños
murmurándole sus propios poemas
al oído
mientras duerme a mi lado
¿será porque siempre anhelas, corazón,
que siempre enciendo una lámpara
en el naranja del ocaso?
dulce y triste
como un amor sobrecogido
por largos suspiros
de lo profundo de un sauce
poco a poco
va saliendo la luna
la tierra parece
una magnífica
flor de loto
cuando el sol se alza
sobre el paisaje nevado.

Sin conocer

Sin conocer
la sangre ardiente
de un cuerpo tierno,
¿no te sentirás solo,
tú que predicas el camino?

Una noche

En cada cuarto,
en cada jarrón,
enciende una brillante luz;
arregla amapolas y rosas.
Esto no es consolar
sino castigar;
porque aquí, una mujer
—olvidada de alabar
y de responder—,
de pronto deseó llorar
por una nimiedad.

Viniste al fin

Viniste al fin, y por eso
dejé ir a las libélulas
que conservaba cautivas
entre mis cinco dedos
este atardecer de otoño.

FIN de los poemas de Akiko Yosano

Xoán A. Leiceaga Baltar, Noviembre de 1914