Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección nació para disponer de un complemento a OBRA, más abierto y flexible, aunque apuntando siempre a «la poesía y lo poético», y concretando, a aspectos como su sentido, la valoración de calidad, la aproximación a otros poetas y a un amplio continuo de ideas, reflexiones y prácticas (recordatorios, homenajes, muestras de poetas —bastante, apenas o nada conocidos u olvidados—, poemas, frases o versos notables, entrevistas y ensayos sobre esta u otras manifestaciones artísticas, etc.). Se debe entender que, naturalmente, los conceptos de «poesía y poeta» son hermanos de «magia, arte» y de «mago, artista», y por ello tienen fraternal acogida en REFLEXIÓN.

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Reflexión 1

Abecedario de escritoras – Letra W

  1. Wakoski, Diane (Poeta) (Whittier, California, EEUU, 1937)
    1) ('Discrepancia'): «Mastico pulpa de cerezas, / chupo piedras y luego / las pongo en mis manos. / Mis huesos están secos— / La respuesta a este acertijo / es mi autobiografía.»
    2) ('El mecánico'): «La mayoría de los hombres usan / los ojos / como metrónomo / para marcar el compás / del caminar de una mujer / cómo sus caderas se ciñen / contra la tela, igual que los higos / en el árbol / justo antes de reventar / sus moradas pieles, / para medir qué tanto / de su andar emplea en la cama / de noche, / la jarra del cielo / llenándose de vía láctea / centellea cada vez / que ella mueve los labios. // pero, claro, / los secretos / no son los golpes obvios / en la canción / que cualquier baterista puede dar // oyendo la velocidad del motor / —hecho también de golpes— / tan rápidos, / sutiles, supongo, / que llegan como un sonido continuo / o el corazón que, por supuesto, / golpea sin ventilador / que lo mantenga / fresco; / es una prueba, / un ritmo, / que no podrían ver / aquellos ojos medidores / aunque tal vez haya algunos / con dedos y oídos / tan cerca de los motores / con aceite limpio circulando por los oídos / que depure la sesera, / quizás algunos... // puedan deciren qué consiste / el secreto sangrar de una mujer // Como mujer / con estrellas untuosas / en todos los puntos / de mi piel / nunca podría / fiarme de un hombre / que no fuera mecánico; / un hombre que usa sus / ojos, / sus manos, / escucha / al / corazón.»
  2. Waldman, Anne (Poeta beat) (Milville, Nueva Jersey, EEUU, 1945)
    1) ( 'Yo resguardo el bosque'): «(Cita): «A la manera de un motete anónimo francés del siglo XIII » // Yo resguardo el bosque para que nadie entre / si ella no quiere amar / Yo resguardo el bosque para que nadie robe / Una flor o una rama verde el placer de aquí, / si ella no quiere amar / Amo tan intensamente que no siento el viento del mal ni calor / ni frío ni humedad ni la muerte ni el apocalipsis / ningún obstáculo ni elhambre ni la tempestad ni la inundación / Yo resguardo las flores & las ramas a lo largo de las estaciones // No podrás usar una guirnalda de flores / si no estás enamorado.»
    2) ('En el día de tu cumpleaños viejo Walt Whitman'): «Oh estratégico mapa del desastre, hambrienta América / blanco del canto, del poema que anda a los tumbos / de toda la protesta / Una larga e imperfecta historia ensombrece tu rostro / América: deja que el sufrimiento, la fatiga, el sexo / y las distracciones sublimes caigan en el olvido / se desvanezcan de los expedientes / Dale tu permiso a este mundo para que pueda seguir / respirando. // Es simple: una mujer abandona el lecho, se despereza / El Mundo es su espejo, la puerta hacia el dolor / (Ardua tarea matinal, whitmaniana: despertar al país a / su propio ser).»
  3. Walker , Alice (Poeta, activista negra) (Georgia, EEUU, 1944)
    1) ('He aprendido a no preocuparme del amor'): «He aprendido a no preocuparme del amor / sino a honrar su llegada con todo mi corazón. / A examinar los misterios oscuros / de la sangre / con una atención desatenta / y torbellino, / a conocer la prisa de los sentimientos / rauda y fluyente / como agua. / La fuente parece ser / alguna inagotable / fuente / dentro de nuestros gemelos y triples / yoes; / la cara nueva / que torno / hacia ti / nadie más en la tierra / alguna vez la ha / visto.»
    2) ('¿Recuerdas?'): «¿Recuerdas? / ¿Me recuerdas? / Soy la chica / de la piel oscura / y los zapatos gastados. / Soy la chica / con dientes cariados. / Soy la chica / negra de los dientes podridos / con el ojo herido / y la oreja destrozada. / Soy la chica / que sostiene a sus hijos, / cocina sus comidas, / barre sus patios, / lava sus ropas. / Oscura y pudriéndome / y herida, herida. / Yo daría / a la raza humana / tan sólo esperanza. / soy la mujer / con la piel oscura bendecida. / Soy la mujer / con los dientes arreglados. / Soy la mujer / con el ojo sanado, / con la oreja que oye. / Soy la mujer: Oscura, / arreglada, curada, / que te escucha. / Yo daría / a la raza humana / tan sólo esperanza. / Soy la mujer / que ofrece dos flores / con raíces gemelas. / Justicia y Esperanza. / Comencemos.»
  4. Walsh, María Elena (Poeta, música) (Buenos Aires, Argentina, 1930-2011)
    1) ( 'Ahora'): «Ahora como un ángel apareces / y me rodeas sin decirme nada. / Ángel que yo cuidara tantas veces / sin saberlo, callada. // En todo lo que miro permaneces / como el aire feliz de la mirada. / Me parezco a tu ausencia y te pareces / a mí resucitada. // Porque viniste cuando me moría / a devolverme a vivas caridades; /porque mi noche muda se hizo día // por gracia de tu voz iluminada, / en esta eternidad con que me invades / yo que no era, soy tu enamorada.»
    2) ('La pena de muerte'): «Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos. // Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado. // Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco. // Fui descuartizada por rebelarme contra la autoridad colonial. / Fui condenada a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia. // Fui quemada viva por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante. // Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre. // Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios. // Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales. // Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente. // Fui enviada a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno. // Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos. // Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común. // A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.»
  5. Ward Howe, Julia (Poeta, activista) (Nueva York, EEUU, 1819-1910)
    ('Proclama del día de las madres'): « ¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: 'No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. // No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia'. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. // Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice '¡Desarma! ¡Desarma!' La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión. // Así como los hombres a menudo han dejado arado y yunque por el llamamiento a la guerra, que las mujeres ya dejen todo lo que queda de su hogar para un día grande y serio de consejo. Que se reúnan primeramente, como mujeres, para conmemorar y llorar por los muertos. Que se aconsejen solemnemente de la manera en la que la gran familia humana pueda vivir en paz, cada uno llevando en su tiempo la impresión sagrada, no de César, sino de Dios. // En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales.»
  6. Warren, Louise (Poeta, crítica) (Ciudad, País, Fechas)
    1) ('Y partes, ataviada de abstracciones'): «Y partes, ataviada de abstracciones / y de extrañas plegarias / a visitar los muertos // Te veo irte / entre una pura soledad / drapeada de luz y / cargada de olvido // En este dédalo de huecos / no piensas más que en el verde de las hojas / en barcas, casas de estío / en un teatro de cartón / o silenciosa / tendías tu pena / al pie de los árboles / de los bosques, después / como al inicio del amor / ponías el mantel / y esperabas que el mundo / se introdujera entre tu pelo // Ahora / todavía ahora / depositas finas hierbas / y pétalos / entre las páginas de los libros / que te regalan el don de su presencia / hasta terminar en ti //entre los pliegues de tu frente / todo aquello que ignoras / siembra la confusión / debajo de tu lengua // de quién eres tú la sombra / tú que no tienes los ojos azules / ¿con quién estás profundamente ligada?»
    2) (De 'El sol como oráculo'): «Cuando no tenga a nadie / a quien hablar de ti / nadie / a quien mostrar tu rostro / me amoldaré a tu ausencia / dejaré que tome forma / me inclinaré hacia ti.»
  7. Weil, Simone (Escritora) (Francia, París 1909 – Londres 1943)
    1) ('Frase'): «Hay una relación muy estrecha entre la verdad y la derrota.»
    2) ('Frase'): «El verdadero héroe, el verdadero tema, el centro de la 'Iliada' es la fuerza"... La fuerza es lo que hace una cosa de cualquiera que le esté sometido. Cuando se ejerce hasta el extremo, hace del hombre una cosa en el sentido más literal, pues hace de él un cadáver.»
    3) ('Frase'): «El alma no está hecha para habitar una cosa; cuando se la obliga a hacerlo no hay ya nada en ella que no sufra violencia.»
    4) ('Frase'): «Que se empeore progresando es una de las paradojas más lacerantes del hombre contemporáneo... Quizá pudiéramos recuperar ese don —el poema épico— cuando supiéramos no confiar en la suerte, no admirar la fuerza, no odiar a nuestros enemigos y no despreciar a los desdichados... Es dudoso que suceda pronto.»
    5) ('Frase'): «Sé perfectamente que no me ama. ¿Cómo podría amarme? Y, sin embargo, en el fondo de mí, algo, un punto de mí misma, no puede dejar de pensar, temblando de miedo, que quizá, a pesar de todo, me ama.»
  8. Wharton, Edith (Poeta, escritora) (Nueva York?, EEUU, 1862-1937)
    1) (De 'Almas rezagadas' / 'Frase'): «Sabes, creo que empiezo a comprender para qué sirve el matrimonio. Para mantener a las personas separadas.»
    2) ('Frase'): «Hay solamente dos maneras de esparcir la luz, ser una vela o el espejo que la refleje.»
    3) ('Frase'): «La vida es siempre una cuerda floja o una cama de plumas. Dame la cuerda floja.»
    4) (De 'La edad de la inocencia' / 'Versos'): «¡Oh, amor mío! ¿Dónde está ese país? ¿Has estado alguna vez en él? /…/ Conozco tanta gente que ha tratado de encontrarlo /…/ Y, créeme, todos se apearon por error en estaciones intermedias.»
  9. Wheeler Wilcox, Ella (Poeta) (Wisconsin, EEUU, 1850-1919)
    1) ('Soledad'): «Ríe, y el mundo ríe contigo: / llora, y lloras solo. / Lo que la triste vieja tierra debe prestar es alegría / pero ella misma tiene suficientes problemas. / Canta, y las colinas te contestarán; // Suspira, y se pierde en el aire. / Los ecos rebotan en un alegre sonido, // pero retroceden sin considerar la voz. // Alégrate, y los hombres te buscarán: / aflígete, y ellos se darán la vuelta y se irán. / Ellos quieren todo tu placer, / pero no necesitan tu infortunio. / Muéstrate feliz y muchos serán tus amigos; / muéstrate triste y los pierdes todos. // No hay nadie que decline tu nectar de vino, / perodebes beber la hiel* de la vida en solitario. / Festeja, y tus salones están llenos de gente. / Ayuna, y el mundo te ignora. / Ten éxito y da, y eso te ayuda a vivir, / pero nadie puede ayudarte a morir. / Hay espacio en los salones del placer / para un largo y digno tren, / pero uno por uno todos tenemos que desfilar / por los estrechos pasillos del dolor.»
    2) ('Una dama a su espejo'): «Ha dicho que me ama! Luego llamó a mis cabellos / hilos de seda, donde Cupido tensa su arco; / a mi mejilla, una rosa que cae sobre la nieve fresca; / y juró solemne, que mi cuello era la desesperación / de Psique, la envidia de Venus. // El Tiempo y el cuidado / desvanecerán estas ternuras. / El Dios Alegre, lo sé, / no usa cuerdas en su arco. / Cómo podría hacerlo, cuando yo, decrépita, / suplique por un beso en la mejilla? / La helada nieve de mi piel se derretirá, / La rosa que cae morirá, / y sobre su tumba cetrina yacerán / las huellas profundas de la vida, / y las garras del descarnado cuervo. // Cuando este altivo cuello se desgarre, / cuando su tersura se pierda en infinitos pliegues, / como una fruta madura expulsada del árbol, / o como un cansado y abandonado acordeón, / cuya última melodía ha exhalado... / el Amor... también se volverá helado?»
  10. Wiethüchter, Blanca (Poeta) (La Paz, Bolivia, 1947-2004)
    1) (De 'Territorial'): «Sólo tengo este cuerpo. Estos ojos y esta voz / Esta larga travesía de sueño cansada de morir. / Conservo el temor al atardecer. / No se comunica con nadie. // Por mi modo de andar / algo descubierto un poco esperando / cambio frecuentemente de parecer / conmigo no puedo vivir segura. // Habito un jardín de palabras / que han dejado de nombrarme / para nombrarla. No me atrevo / pero es necesario decirlo. Es un secreto. / En realidad somos dos. // Ahora debo inventar a la otra.»
    2) ('Huesos de un día'): «Como un amante el miedo vuelve. Mansa se esconde en la huesa de una voz para buscar las palabras precisas que harán crecer el árbol en la frente en claro olvido de sus miserias. // No persigo la imagen reflejada en el agua sí la dicha del pez en el mar que desconoce la embestida del reflejo de la imagen que regresa. // ¿Y si es niebla la piedra que arrastra al subsuelo de los huesos? // Cuando el día se torna del lado perverso está lejos el mar y la piedra la sola como un pájaro en su nido me sueña amando. // Cuando mi animal duerme desaparecen los ruidos del deseo. Cautivo el vuelo del día me hace pensar que soy hueso a pesar de ser ceniza. // Fatigar el cuerpo hasta llegar al silencio ahí está esa otra arrodillada pidiendo la palabra. // Oír la noche es oír las olas lamer con furia las voces y callar.»
  11. Williams, Lauren (Poeta, actriz) (Australia, 1958)
    1) ( 'Capricho'): «Un demonio enorme / continuamente devora el mundo / pero hay pocos / poetas en su vientre. // Ellos vuelan como ángeles / a través de la oscuridad / hacia la estrella / de su ano.»
    2) ('Cayendo'): «En el contestador / su voz se percibe sutilmente distinta / como si se hubiera abierto una puerta / en el hueco muro de su alma. / Entonces creí que una puerta estaba por siempre cerrada / pero se abre de pronto en mí / y me dejo llevar / sin noción alguna del arriba o el abajo / sólo un sentimiento del abismo / como penetrar en el aroma de una rosa. / Los pétalos se abren ante mí / y yo, después de tanto arrojarme / ¿qué soy yo para creer.»
    3) ('Lo que va arriba'): «Los culos de los jóvenes / parecen llenos de helio, / templando el tejido de sus pantalones / como bellos globos destinados a la aventura. / Los culos de los viejos / son como paracaídas, la seda desinflándose / en un suave aterrizaje.»

Reflexión 2

ABECÉ de MUJERES POETAS – Letra W

Teresa Wilms Montt.jpg

TERESA WILMS MONTT - Vida y poemas

(Viña del mar, Chile, 1893- París 1921)

Reflexión 2

Con la primera versión de Reflexión-2, procuré ser tímido —ineficaz el exceso— para no desorientar al improbable lector con lo inestable o brusco. Así, una buena temporada trabajé sobre entrevistas que llamaban mi atención, como la de Rojas y enseguida otros artistas; después me surge una euforia tranquila hacia el sublime poema-libro Descripción de la mentira del maestro Gamoneda. Decido pronto conservar lo mensual y así nace la creciente biblioteca que hoy supera el mes de meses y brota desde el botón Ir a reflexiones anteriores, situado al final de Reflexión.

Mediado 2012, creí que era el momento de otro camino, esta vez largo pues sigue la vía del abecedario, tal como apuntaba ya la Reflexión-1. Además, el corazoncito me venía reclamando una mayor dedicación a la mujer, la de melena poeta, para torcer el excesivo defecto secular y, a la vez, reconocer su valía en este campo de la creación. Y, naturalmente, servir de agradecimiento a mis lectoras, que asombrosamente insisten.

En julio de 2012 he iniciado pues, como Reflexión-2, este ABECÉ de Mujeres Poetas, que de la A a la Z se completa mes a mes, desde la selección posible de autoras y textos. En cada letra rastreo recojo lo accesible y elijo lo oportuno (mi preferencia es elegir poetas en español, pero algunas letras se resisten y, además, más de una vez me vence la devoción). La primera, Anna Ajmátova, y las sucesivas, ya extensa serie, pueden verse en Ir a reflexiones anteriores). Intento que cada elección actual resulte óptima.

Fuentes: Páginas varias de internet, entre ellas:
«http://es.wikipedia.org/wiki/Teresa_Wilms_Montt/»
«http://teresawilmsm.blogspot.com.es/p/biografia.html/»
«http://laseleccionesafectivaschile.blogspot.com.es/2008/04/teresa-wilms-montt.html/»
«http://www.belelu.com/2013/09/14-frases-y-extractos-de-la-intensa-teresa-wilms-montt/»
Selección y comentarios: Xoán A. Leiceaga Baltar

Vida de Teresa Wilms Montt

Nació en una familia aristocrática y acaudalada; talentosa, bella y culta, desde muy joven se rebeló contra el orden establecido, razón por la cual la familia la condenó al claustro. Se casó contra la voluntad familiar con un sobrino del presidente Balmaceda, del que tuvo dos hijas; desastroso el matrimonio se separó y tras un juicio despiadado el marido le quitó la tutoría de las hijas. En 1916, se autoexilió en Argentina, acompañada por el poeta Vicente Huidobro, que la ayudó a escapar del convento.

En su destierro escribió varios libros, uno de ellos inspirado en el suicidio de un enamorado: Anuarí. Luego se trasladó a Madrid y, finalmente, a París donde murió producto de una dosis de veronal a los veintiocho años. De su vida se conocen trazos aislados; en España visitaba los cafés del momento, participaba en recitales, p.ej. en El Ateneo, alternaba con Valle Inclán, Azorín, Pío Baroja, posaba para pintores como Anselmo Miguel Nieto y Julio Romero de Torres. Vicente Huidobro, dijo de ella que “es la mujer más grande que ha producido América: perfecta de cara, de cuerpo, elegante e inteligente, perfecta de fuerza espiritual...”. Y Juan Ramón Jiménez dijo "tú das una cosa que no es usual, pero que lo será desde que tú la tocas. Tus caminos son otros, otros que no son unos, uno, en el momento mismo en que tú pones en ellos tu pie, tu planta, mística tú diferente en todas las místicas y los místicos, mística del amor y el dolor impensados, con tu pensamiento pleno de distancias...”.

La escritora chilena Ruth González-Vergara, ocupada en rescatarla, dijo que “la obra de TWM, aunque escueta, ofrece un enorme interés por el aporte innovador de temas e improntas y el manejo del lenguaje. Y eso se une a su extraordinaria personalidad, la singularidad de sus actuaciones y, en especial, por ese hálito emancipador que animó todas las cosas que emprendió en su corta existencia”. Teresa WM dejó algunas de las páginas más angustiadas de la poesía en español, huellas de su contradicción fundamental con las ideas de su época y sobre el papel de la mujer, y se adelantó a su propio destino: “Nada tengo, nada dejo, nada pido. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había. Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido”. Aunque determinados intelectuales, tales como Jorge Edwards, Juan Ramón Jiménez o Cristina Peri Rossi, la defendieron, el hecho es que fue marginada, convertida incluso en símbolo sexual y empujada al suicidio, al mismo tiempo que la crítica y los medios silenciaban su obra, que fue prácticamente desconocida hasta las publicaciones realizadas por Ruth González en 1994.

Obra poética de Teresa Wilms Montt

Diario de un dolor inefable (En escritura desde 1916)
Inquietudes Sentimentales (Buenos Aires, 1917)
Los tres cantos (Buenos Aires, 1917)
Con las manos juntas (Buenos Aires, 1917)
Del diario de Silvia (Buenos Aires, 1917)
En la quietud del mármol (Casa Ed. Blanco, Madrid, 1918)
Anuarí” (Prólogo de R. del Valle Inclán, Casa Ed. Blanco, Madrid, 1919)
Cuentos para hombres que son todavía niños (Ed. Otero & Co., Buenos Aires, 1919)
Lo que no se ha dicho (Antología, Ed. Nascimento, Santiago de Chile, 1922)
Obra completa (Ed. Grijalbo,Barcelona, 1994)

DIEZ poéticas de Teresa Wilms Montt

De ANUARÍ: XVII

Toda la felicidad de mis días estaba en tu ataúd, donde yo iba a recostar mi cabeza y desparramar mis flores.

En mi inmensa soledad, era esa una dulce ocupación.

Criatura, te sentía, y en mi locura de cariño, creí que nadie más que yo tenía derecho a tu cadáver.

Fue como un golpe de hierro en la cabeza, cuando al penetrar en la fosa vi que no estabas en el lecho familiar.

Y cuando, buscándote como una leona busca su guarida, te encontré en un estrecho nicho, fue mi dolor tan horrible como si te hubieras muerto por segunda vez.

¡Qué frío tuve!, y ¡cómo sentí en mi cuerpo el martirio de tus miembros estrechados, en esa angosta cárcel de piedra!

Allí no podré llevarte mis flores; no podré comunicarte la sensaci6n de primavera, refrescando tu cofre con pétalos, besos y lágrimas.

De ANUARÍ: XXXV

Anuarí. Hasta pronto. Desde aquí mis pensamientos irán a ofrecerse a ti cruzando los mares; desde aquí vigilaré tus restos con el más inmenso y fervoroso recuerdo. Pronto nos encontraremos, amor mío.

Mi cabeza es un abismo de dolor donde mis pensamientos ruedan, sin detenerse, como ágiles piedras.

Trato de meditar y mis cogitaciones se ahogan y ruedan como cuentas oscuras en el despeñadero de la nada.

Solo existe una verdad tan grande como el sol: la muerte.

De DIARIO: Este es mi diario

En sus páginas se esponja la ancha flor de la muerte diluyéndose en savia ultraterrena y abre el loto del amor, con la magia de una extraña pupila clara frente a los horizontes.

Es mi diario, soy yo desconcertantemente desnuda, rebelde contra todo lo establecido, grande entre lo pequeño, pequeña ante el infinito...

soy yo...

De DIARIO: (Mis hijas)

¡Qué lindas son! Y cómo refresca mi corazón la tibieza de sus brazos en mi cuello...
Mis hijas, con sus largas pestañas... me muestran la seriedad y la experiencia de los siglos.
Mis hijas, son la realidad del poema "Vida".
Mis hijas dormidas en lánguidos éxtasis, son la albura casta y profunda de mi espíritu.
Mis hijas duermen.
¡Dormid, criaturas adoradas!
La madre vela vuestros sueños con santa serenidad.
Extraeré de vuestros destinos el veneno, extrayendo para mi corazón todos los pesares...
¡Dormid hijas mías!

De DIARIO: (Madrid, 1920)

No deseo el amor, ni el oro.
Mi alcoba pequeña es cofre de soledad.
Sobre la cama extiende su flexible manto la muerte.
En el brasero rebrillan un montón de astros.
Gloria y sueño también los tengo, a muerte.

De DIARIO: (Me siento mal)

Me siento mal físicamente. Nunca he tributado a mi cuerpo el honor de tomar su vida en serio, por consiguiente no he de lamentar el que ella me abandone.

Vida, fuiste regia, en el ruido hueco de tu seno me abrigaste como el mar y, como él tempestades me diste y belleza.

Nada tengo, nada dejo, nada pido. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había.

Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido.

De LO QUE NO SE HA DICHO: Belzebuth (Madrid, 1919)

Mi alma, celeste columna de humo, se eleva hacia la bóveda azul.
Levantados en imploración mis brazos, forman la puerta de alabastro de un templo.
Mis ojos extáticos, fijos en el misterio, son dos lámparas de zafiro en cuyo fondo arde el amor divino.
Una sombra pasa eclipsando mi oración, es una sombra de oro empenachado de llamas alocadas.
Sombra hermosa que sonríe oblicua, acariciando los sedosos bucles de larga cabellera luminosa.
Es una sombra que mira con un mirar de abismo,
en cuyo borde se abren flores rojas de pecado.
Se llama Belzebuth, me lo ha susurrado en la cavidad de la oreja, produciéndome calor y frío.
Se han helado mis labios.
Mi corazón se ha vuelto rojo de rubí y un ardor de fragua me quema el pecho.
Belzebuth. Ha pasado Belzebuth, desviando mi oración azul hacia la negrura aterciopelada de su alma rebelde.
Los pilares de mis brazos se han vuelto humanos, pierden su forma vertical, extendiéndose con temblores de pasión.
Las lámparas de mis ojos destellan fulgores verdes encendidos de amor, culpables y queriendo ofrecerse a Dios;
siguen ansiosos la sombra de oro envuelta en el torbellino refulgente de fuego eterno.
Belzebuth, arcángel del mal, por qué turbar el alma que se torna a Dios,
el alma que había olvidado las fantásticas bellezas del pecado original.
Belzebuth, mi novio, mi perdición...

De LO QUE NO SE HA DICHO: Lo que no se ha dicho

Hay en mi alma un pozo muerto, donde no se refleja el sol, y del que huyen los pájaros con terrores de virgen ante un misterio de cadáveres.

Mi alma es un palacio de piedra, donde habitan los ausentes, trayéndome la sombra de sus cuerpos para alivio y compañía de mi vida.

Mi alma es un campo desbastado donde el rayo quemó hasta las raíces, y donde no puede florecer ni el cardo.

Mi alma es una huérfana loca, que anda de tumba en tumba buscando el amor de los muertos.

Mi alma es una flecha de oro perdida en un charco de fango.

Mi alma, mi pobre alma, es una ciega que marcha a tientas sin apoyo y sin guía.

De LO QUE NO SE HA DICHO: Soy Teresa Wilms Montt

Soy Teresa Wilms Montt… y aunque nací cien años antes que tú, mi vida no fue tan distinta a la tuya. Yo también tuve el privilegio de ser mujer. Es difícil ser mujer en este mundo. Tú lo sabes mejor que nadie. Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida.

Destilé mujer. Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo.
Cuando me dieron la espalda, yo di la cara.
Cuando me dejaron sola, di compañía.
Cuando quisieron matarme, di vida.
Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad.
Cuando me amaban sin amor, yo di más amor.
Cuando trataron de callarme, grité.
Cuando me golpearon, contesté.
Fui crucificada, muerta y sepultada por mi familia y la sociedad.
Nací cien años antes que tú y sin embargo te veo igual a mí.
Soy Teresa Wilms Montt, y no soy apta para señoritas.

De LIBRO: El último poema (11 set 2009)

Mi alma es un palacio de piedra, donde habitan los ausentes, trayéndome la sombra de sus cuerpos para alivio y compañía de mi vida.

Mi alma es un campo desbastado donde el rayo quemó hasta las raíces, y donde no puede florecer ni el cardo.

Mi alma es una huérfana loca, que anda de tumba en tumba buscando el amor de los muertos.

Mi alma es una flecha de oro perdida en un charco de fango.

Mi alma, mi pobre alma, es una ciega que marcha a tientas sin apoyo y sin guía.

Hay en mi alma un pozo muerto, donde no se refleja el sol, y del que huyen los pájaros con terrores de virgen ante un misterio de cadáveres.

FIN de los poemas de Teresa Wilms Montt

Xoán A. Leiceaga Baltar, Octubre de 2014