Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección nació como complemento a OBRA, más abierto y flexible, con el foco en «lo poético»: el sentido, la calidad y, sobre todo la aproximación a poetas (muestras de poetas —famosos o no, o apenas—, poemas, entrevistas y ensayos, etc.). La «poesía» es hija de «alquimia y arte», por ello los tres tienen acogida en REFLEXIÓN.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Poetas iberoamericanos

Viaje por COLOMBIA-1

1 - Poeta - Pilar Bonnet (Amalfi, 1951)

La cicatriz en el espejo

Empotrado en la noche de la alcoba
el espejo
tiene la lucidez de los oráculos.
Sobre la superficie de su luna
la muchacha desnuda
va escribiendo los signos del deseo.
Abre a sus aguas duras los muslos, y en la sombra
del reflejo se busca, sorprendida.
Sobre el seno, como un pequeño oprobio,
brilla una cicatriz. Y pareciera
que en su mórbida carne adolescente
la muerte hubiera dado su primera dentellada.

Nocturno

Mi noche es como un valle reluciente de huesos.
La piel, arena, sílice. Los labios, agrietados.
Una cruz de ceniza sobre el vientre desnudo.
Héme aquí entre malezas, en medio de rastrojos,
muerta de cara al techo de la alcoba,
con la luna bailando en la pupila
y el corazón como una libre herida
que persiste en vivir. Quizá algún día
me despierte el zumbido de su vuelo
sobre mis ojos, sobre mi garganta,
y reverbere el cuerpo, luminoso,
como un mar que cantando alza sus olas.

Oración

Para mis días pido,
sueños de los naufragios,
no agua para la sed, sino la sed,
no sueños
sino ganas de soñar.
Para las noches,
toda la oscuridad que sea necesaria
para ahogar mi propia oscuridad.

The rest is silence

Tu ausencia
ha hecho que para mí la música sea triste para siempre
y que me duela Schubert de costado
y que la lluvia
su tintineo contra la ventana
parta mi pecho en dos.
Por ella
no resisto que cante la tanagra
ni que Lou Reed camine por un lugar salvaje
ni que un canto pueril se oiga en el aire
sin que le diga algo
al tonto
atribulado corazón

porque tu ausencia
es una aguja ciega
que cose a mi garganta las palabras

lo demás es silencio
y reinan los fantasmas.

2 - Poeta - Lina Gómez Ramírez (Medellín, 1970)

Ahora

Cuando los números nos parecen una mentira de la loca física
cuando ya hace infinitas edades de roca y algas marinas
que la diosa fortuna
ahora con tanta fatiga,
acumula cuentas en el telar del tiempo
cuando los dioses bostezan su catarsis de ego:
El desamparo del hombre
dejando una huella de inconfundible basura
en este cosmos infinito y deslumbrante.

A Gea

A esa mujer le crecen flores en el cuello
musgos en las axilas y entre las piernas
lleva líquenes por todo su cuerpo
su cabellera es una circunstancia de puro mangle
y sus labios un reventar de fruta
es una diosa de piedra, hierba y agua
esa mujer...

Deseo

Si pudiera
hacer de mi tristeza
un traje gris
y colgarlo
por largo tiempo
en el fondo del armario
en el fondo del armario.

Este aerolito

Yo soy
tú eres
nosotros somos:
Esta roca reverdecida
este seno tumbado en el planeta
este aerolito germinado
esta camisa enredada por el viento.

3 - Poeta - Ana María Gómez Vélez (Cali, 19xx)

Confusión de identidades

Camino por la calle
sigo huellas
rastros
encuentro signos que me hablan
miro el grafismo de los pájaros
leo las nubes y los árboles
que me recuerdan
momentos que no he vivido
aunque los sueños se recortan
contra el cielo azul
con leves velos de nubes blancas
siento que la brisa enreda mi pelo
y recuerdo una mano que juega
en otra época que remite
a momentos que viviré cuando sea mayor
y pueda soñar despierta.

Descubrimiento

¿Quién teje el delicado hilo
que va desde el camino hasta tus pies?
¿Cuántas estrellas caben
en la cuenca de tu mano cerrada?
¿Cuántos sueños vuelan en un suspiro?
¿Cuánto amor contiene una lágrima?
¿Es verdad que aparecen
cientos de ángeles en una sonrisa?
¿Cuántas veces en un abrazo
están el cielo y el infierno
mezclados e intactos?

Maternidades mínimas

La gatita lleva en la boca a sus cachorros
los llama incluso
cuando ya no existen.

Una espera en insomnio
la incertidumbre carcome
llora la madre del secuestrado.

La madre en vilo
mide la fiebre de su hijo
mientras teje escarpines para el próximo.

Ella lleva el portacomidas
él cae del andamio
otra madre huérfana

La herida en el vientre
no importa si el bebé
chupa su teta.

Sueños

Sueños consentidos
corazón agitado
sentidos atentos
fluyen en mi sangre
deseantes burbujas
suspiros leves
sueños fluyendo
flores deshojadas en mi espalda
manos en mi vientre
aliento cálido
murmullos
sueños y sedas

4 - Poeta - Sergio Ignacio DuGand Henao (Barranquilla, 1976)

¿Por qué poetizo? / "Burro"

El que piense que poetizo por el reconocimiento,
les aclaro que los aplausos me asustan.
Los que babían que el dinero me afana,
les diré que las posesiones me estorban.
O quizás mi amor a la humanidad,
que viste,
habla,
y es una mujer...
les confieso que se acercan.
Poetizo para que llueva en tiempo seco,
que fluya nueva savia en el árbol de la vida,
y recoger los frutos del árbol prohibido.
Para meter la cizaña en el horno,
quizás cambiar el rumbo del mundo,
dar vista a los ciegos,
oído a los sordos,
y enmudecer al Pluma el Burro.
Y su Señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel;
sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré;
entra en el gozo de tu Señor.

Poetas del mes

1 - Poeta Julio César Arciniegas

Julio César Arciniegas.jpg

(Rovira, Tolima, 1953)

Vida y Poemas

Notas de vida y obra

Julio César Arciniegas, trabajador de la tierra y poeta autodidacta, se propone apartar lo facilísimo solo para servirse de poemas, en permanente subversión de la realidad, como el instrumento de una liberación interior. Revelación y poder creador, dos términos que pueden acercarnos a él, invitados a un viaje de regreso a lo desconocido. Autor de La ciudad inventada, Color de miedo, Números hay sobre los templos; y Abreviatura del árbol, obra ganadora del Premio Nacional de Poesía en 2007.

JCA sostiene el reto del acceso al misterio de nuestra primera condición: "El poema es una careta que oculta el vacío". El poeta se alimenta de imágenes, de recreaciones; su palabra logra hacernos el llamado al decir poético. Un testimonio de su encuentro con el yo y el mundo de sus renuncias e invenciones que no sirven sino a sus dudas. Más alto, siempre, de todos los materiales que transmuta en su doble actividad de labrador y poeta.

DIEZ poemas

Dos memorias De: Consumaciones

Le pusieron alas ligeras, dos espacios abstractos, ojos abisales, una forma de fresco abismo; lo vistieron de abatimientos, de vientre oscuro, de acento, de glacial y de sombra. Le vendaron los ojos con dos noches y dos memorias. Le dieron dos espadas, el libro de los muertos, un hábito civil, más dos yemas que juran sobre una mujer de cansados huesos. Le dieron ondulantes hologramas, y de estar asistido de un doble misterio se sabe concebido por dos vientres.

Profecía De: Consumaciones

Nací sobre el borde de la revelación del agua,
muy próximo al milagro de la corriente pura,
del higo, la fruta temprana,
de la era del trigo y del maíz tostado,
de la arcilla porosa y la cebada verde.
Pero luego vi un agua repleta de ocasos,
de profecías untadas de aceite, las hojas caducas,
la voracidad del leño,
el pan crudo por dentro, la piedra seca,
la cosecha insípida, las vides ahumadas por el fuego,
suerte o acto de las que construyen su disolución,
el delirio de la herida,
los peces manchados de hollín,
los espectros del nuevo mundo, la lepra, la úlcera, la danza estéril, la anemia o la sangre del débil, los defectos de las entrañas y del ojo vivo, el suplicio del hombre a la vera del albañal (contagio, ofensa, ademán profano) y su sueño temprano de cloaca.

Fruto ciego De: Abreviatura del árbol

Es el encantado de la desesperación,
el no amado.
Nadie debe respirar sin horóscopo
ni hablar de las manchas de los demonios
que fluyen de sus flores nocturnas.
Su sentido lo intima con el ángel alucinado
de la roca viva, el arrojado,
el de las visiones converso.

Monólogo del árbol De: Abreviatura del árbol

Te hablo desde el radar de los significados. Es común oír en las inmediaciones de la luz. A veces pienso que se han quebrado las alturas y un león duerme incrustado en la palabra. Desde que los vientos se extraviaron soñé una visión ebria. El huracán plagiaba pueblos invisibles y los plantaba de pecho sin deseo definido. Siento el esmero de los líquidos en fuga, a veces he abordado el árbol invertido que borra la costumbre de escucharse. Bien sabes de la estatura de su nostalgia.

Cuéntame del invierno, si ya empiezan a crecer los injertos sobre las rocas de antaño.

Somos una forma sufriente, Dios sabe cuánto despliegue hemos prometido y en su lugar una prosaica ayuda nos comunica y nos apaga. Siempre amaremos la ruptura.

Ardilla De: Bestiario un día después

Con su carne débil sobre los mástiles revolviéndose
a un tiempo.
Hija de la sombra del vacío,
de los desencadenamientos
de las memorias del árbol
entre aplazados aires,
mordisqueo lo escrito
en los pactos del comienzo,
por donde oye a través de una tierra invertida
la orden de desembarco.

Aún caían las extremidades de la ira cuando creó las monstruosas lianas que conducen a la libertad.

Piojos De: Bestiario un día después

En tanto expandan los abismos
sorprendidos de ese sol
que se pondrá sobre los ángeles caídos
insensibles a las progenituras
o purismos con su sonido de apóstrofe
justo en los designios de ser libres
de pensar en sus fastidios
a una sangre que adoran
donde estará asegurado su reino de suciedad.

Sin respuestas del mundo De: Bodas de sombra

Cuántas veces asistí
a la huida de los partos
y cuántas he encontrado
el testimonio escrito sobre la roca.
A veces camino sobre el resplandor
a punto de tocar al dios desconocido.
Encuentro en el lugar de la sospecha
las luces ya ganadas.
Cuánto más he descendido sin responder al mundo
devorado por la ciega fuga de los tiempos.

Suficiente para las muertes De: Bodas de sombra

He vivido lo suficiente para vencer la ambigüedad
saber que el amor es el más ausente
de los asuntos
lo suficiente para que la muerte
sea el cumplimiento del deber oscuro
he vivido con la voz de la noche que nos acuna,
oído henchirse el campo de la oscuridad
de las confesiones.
Sin embargo
no he vivido lo suficiente
para la defensa de las blancuras.

Arthur Rimbaud De: El último poeta

Los diluvios obedecen al demonio subastado en las ciudades
De cristal
los oscilantes pianos de las terrazas
Ángel sin parientes
Tal vez el adelanto de naciones que caen de sus abismos alados
O el navío de la temporada con vírgenes locas
La pierna en los infiernos
La renuncia a ser el maldito peregrino de la tinta

El ángel contrahecho que le custodió hasta el golpe que lo apartó del mal.

Gonzalo Rojas De: El último poeta

«Son estas piedras que nos tapan el viento.»
De aire es la piedra gastada.
Afuera el aire de la palabra dibuja moscas.
Allá en lo extremo de la música
los números hicieron el viento sobre la ola heredera
de la rosa sucia,
en el blanco país de los exilios
del aire de las copas te colgarán de los ojos
y tu piel entera arderá sobre los abedules.
Habías dicho no oímos el talento encima de los tercos
árboles del hielo.

FIN de los poemas de Julio César Arciniegas

Poetas del mes

2 - Poeta Meira Delmar

Meira Delmar.jpg

(Barranquilla, Colombia, 1922-2009)

Vida y Poemas

Notas de vida y obra

Meira Delmar (Barranquilla, 1922-2009), de nombre real Olga Isabel Chams Eljach, era hija de padres libaneses que se conocieron en Colombia y se quedaron en la costa caribeña. En su generación, fue poeta en español entre los importantes. En los años cuarenta, en su ciudad, conoce al grupo de artistas e intelectuales más famoso del país, entre ellos Gabriel García Márquez. Meira solía pasar con ellos un buen rato por las tardes, hasta que se iban al famoso bar La Cueva, donde no podía entrar porque en esa época no estaba bien visto que una muchacha anduviese por los bares, tal como ella contó en una entrevista.

Fue miembro de la Academia Colombiana de la Lengua y durante 36 años directora de la Biblioteca de Barranquilla. Su primer libro lo publicó en 1942 bajo el título de Alba del olvido, en sus versos resuena la cara y el envés de los mismos: amor/desamor, recuerdo/olvido, vida / muerte, ausencia / presencia... Obtuvo varios premios literarios, entre ellos el Nacional de Poesía en 1995, y el título de Honoris Causa en la colombiana Universidad del Norte.

DIEZ poemas

Breve encuentro

No sé nada de ti. De mí
no sabes nada.
Sólo que
al encontrarse nuestros ojos
un día,
tuvimos la certeza
de haber hallado al fin
lo que por tantos
años —la vida, esta
vida y aun otra anterior— perseguimos
en vano.

Y fue como un relámpago
en medio de la sombra.

De paso

No es el tiempo
el que pasa.
Eres tú
que te alejas
apresuradamente
hacia la sombra,
y vas dejando caer,
como el que se despoja
de sus bienes,
todo aquello que amaste,
las horas
que te hicieron la dicha,
amigos
en quienes hubo un día
refugio a tu tristeza,
sueños
inacabados.
Al final, casi
vacías las manos,
te preguntas
en qué momento
se te fue la vida,
se te sigue yendo,
como un hilo de agua
entre los dedos.

Deshora

Cuando llegué te habías
ido del brazo de otro amor.

Y no quise decirte: «Vuelve,
perdóname esta vez,
se me hizo tarde,
fue un pequeño descuido
de la vida, una leve
distracción del destino».

Aquel silencio que selló mis labios
me hiere todavía el corazón.

El llamado

Yo dejaré la vida
como un ramo de rosas
que se abandona para
proseguir el camino,
y emprenderé la muerte.

Detrás de mí, siguiéndome,
irán todas las cosas
amadas, el silencio
que nos uniera, el arduo
amor que nunca pudo
vencer al tiempo, el roce
de tus manos, las tardes
junto al mar, tus palabras.

Si donde estés tú oyes
que alguna voz te nombra,
seré yo que en el viaje
te recuerdo.

Huésped sin sombra

Nada deja mi paso por la tierra.
En el momento del callado viaje
he de llevar lo que al nacer me traje:
el rostro en paz y el corazón en guerra.

Ninguna voz repetirá la mía
de nostálgico ardor y fiel asombro.
La voz estremecida con que nombro
el mar, la rosa, la melancolía.

No volverán mis ojos, renacidos
de la noche a la vida siempre ilesa,
a beber como un vino la belleza
de los mágicos cielos encendidos.

Esta sangre sedienta de hermosura
por otras venas no será cobrada.
No habrá manos que tomen, de pasada,
la viva antorcha que en mis manos dura.

Ni frente que mi sueño mutilado
recoja y cumpla victoriosamente.
Conjuga mi existir tiempo presente
sin futuro después de su pasado.

Término de mí misma, me rodeo
con el anillo cegador del canto.
Vana marea de pasión y llanto
en mí naufraga cuanto miro y creo.

A nadie doy mi soledad. Conmigo
vuelve a la orilla del pavor, ignota.
Mido en silencio la final derrota.
Tiemblo del día. Pero no lo digo.

Muerte del olvido

Se me murió el olvido
de repente.

Inesperada-
mente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.

En busca suya el corazón tocaba
todas las puertas.
Nadie. Nada.

Y allí donde estuviera se instaló
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminable-
mente.

Muerte mía

La muerte no es quedarme
con las manos ancladas
como barcos inútiles
a mis propias orillas,
ni tener en los ojos,
tras la sombra del párpado
el último paisaje
hundiéndose en sí mismo.

La muerte no es sentirme
fija en la tierra oscura
mientras mueve la noche
su gajo de luceros,
y mueve el mar profundo
las naves y los peces,
y el viento mueve estíos,
otoños, primaveras.

¡Otra cosa es la muerte!

Decir tu nombre una
y otra vez en la niebla
sin que tornes el rostro
a mi rostro, es la muerte.
Y estar de ti lejana
cuando dices "La tarde
vuela sobre las rosas
como un ala de oro".

La muerte es ir borrando
caminos de regreso
y llegar con mis lágrimas
a un país sin nosotros
y es saber que pregunta
mi corazón en vano,
ya para siempre en vano,
por tu melancolía

Otra cosa es la muerte.

Narciso

Asomado a la fuente ve que el agua le mira
con el trémulo asombro de su propia belleza.
Los ojos ya no pueden rescatar la mirada
que ha olvidado en las redes hialinas del espejo.

Nunca nadie en la tierra
quedara como él, ensimismado
en el reflejo fiel de su hermosura,
nunca nadie perdiera
como él la certeza de las horas,
fijo en la verde orilla e inclinado
sobre el tiempo sin tiempo de su imagen.

Y cuando acerca el beso
a los labios que ascienden,
no sabe cómo cae, cómo huye por fin
su desbordado amor entre las ondas.

La flor que así lo cuenta
lleva su nombre gualda
entre las manos.

Otra presencia

Ahora estamos unidos
para siempre.

No importa que te hayas
marchado,
que la puerta
no se abra más
para esperar tus pasos,
ni importa que en las manos
que me encuentran
no me rocen las tuyas.

Andas conmigo,
vas, vienes a mi lado,
y miras con mis ojos
derramarse en el mar
el ocaso.
Oyes el viento en la noche
cuando pasa estremeciendo
las ventanas,
y me sigues constante
por la oscura comarca
del insomnio.

Revestida de ausencia
tu perdida presencia
me acompaña.

Reminiscencia

Un breve instante se cruzaron
tu mirada y la mía.

Y supe de repente
—no sé si tú también—
que en un tiempo
sin años ni relojes,
otro tiempo,
tus ojos y mis ojos
se habían encontrado,
y esto de ahora
no era más que un eco,
la ola que regresa,
atravesando mares,
hasta la antigua orilla.

FIN de los poemas de Meira Delmar

Fuentes utilizadas

Libro de Arciniegas y páginas varias de internet, entre ellas::
«http://escritorescolombianos.blogspot.com.es/»
«http://www.colombiaaprende.edu.co/html/mediateca/»
«http://circulodepoesia.com/2011/12/antologia-de-poesia-colombiana/»
«http://casa-barbieri.blogspot.com.es/2012/03/poemas.html/»
«http://manzanadiscordia.univalle.edu.co/volumenes/articulos/»

Xoán A. Leiceaga Baltar, Julio de 2015

BIBLIOTECA de REFLEXIONES —> Apunte

Inicio: Desde febrero 2010 Reflexión ofrece reflexiones sobre entrevistas a poetas (G. Rojas, por ejemplo) y otros artistas; después, desde octubre 2011 se extiende hacia el poema-libro Descripción de la mentira del maestro A. Gamoneda. Surge pronto la decisión de conservar el carácter mensual y así nace la creciente biblioteca de consulta, que supera ya el mes de meses y se almacena en Biblioteca de reflexiones, al final de Reflexión.

Segunda parte: En julio 2012 se abre un camino de especial dedicación a la mujer poeta, porque sí y por ir en contra de olvidos improcedentes; además, me sirve de gracias a mis lectoras, que asombrosamente existen. Y ahí comienza el ABeCé de Mujeres Poetas, que la Z completa este diciembre de 2014 y que va de la rusa Anna Ajmátova a la alemana Unica Zürn.

Tercera parte: 2015 se aborda con nueva savia, un recorrido por poetas en español, desde la A de Argentina a la V de Venezuela. Luego, para ascender a lo iberoamericano, preveo incorporar a poetas del portugués e, incluso, a los de las otras tres lenguas existentes en Iberia, una de ellas la mía.