Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

REFLEXIÓN

Esta sección nació como complemento a OBRA, más abierto y flexible, con el foco en «lo poético»: el sentido, la calidad y, sobre todo la aproximación a poetas (muestras de poetas —famosos o no, o apenas—, poemas, entrevistas y ensayos, etc.). Como la «poesía» es hija de «alquimia y arte», por ello tienen acogida en REFLEXIÓN.

[Ver más en VIDA y SAL / SALudo]

Poetas iberoamericanos

Viaje por Bolivia

1- Poeta - Alejandra Barbery Zanutti (Santa Cruz, Bolivia, 1973)

Ausencia

Sin dormir.
Lejos el sueño,
cierro los ojos.
Hay una luna
hay una imagen,
etérea
una sombra
una habitación vacía
un poco de sobras.

El final

La espiral:
el ícono del pensamiento.

ésta
que
crece

que se instala en el bidet,
mezcla de agua y carne
el husmear de los dedos,
los tuyos,
debajo de mí
tu mano

cierro los ojos

volar
volar

la sensualidad de los cuerpos
en la entrega

Dejarse caer
con sabor a eternidad

Llévate de mí, el aliento
mi ajayu.
Promesa de mí tus manos sobre mis senos,
dibujando dos montañas,
la boca, la mama dentro de tu boca.
La mía.

La historia del hombre

El cuerpo:
la perpetua promesa de amar.
El inicio de otra época,
una promesa
una obscuridad
difícil
indescifrable
la historia:
Otro poeta
descreído de las reglas.
De trajes gastados
de personajes posados
de crítica incestuosa;
altamente politizada!
El juego:
Revivan las ideas.
Reviva el arte.
Complejo.
Contradictorio.
Una aproximación del mundo.

8

Hay una voz,
es el olvido.

La búsqueda de un tiempo.
Sin tiempo.
La carne una máquina;
fabrica recuerdos.

Desolación.
Acariciar el sueño.

Mundo
de laberintos.
Sin salidas.
NO EXIT.

A nadie,
a ningún lugar.

2- Poeta - Yolanda Bedregal de Cónitzer (La Paz, Bolivia, 1916-1999)

Canción de la esperanza

Canción de la esperanza
en el camino inútil
de mi vida, tus manos
cruzan como dos alas
cargadas de ternura.

Juan Gert ... [su hijo]

Mi sueño se hizo dulcemente cal.
La bóveda perfecta de tu cráneo
enclavada en la mariposa de mis huesos
es frágil tulipán
coronando las alas abiertas de la pelvis.

Sacas el molde al mundo
en mi cintura breve;
recogido y devoto como un rezo,
hilas con mi sangre el Universo,
hijo mío.
Creces dentro de mí
como en vaso ritual.

Por ti conozco
la humildad de ser la tierra fértil,
por ti el orgullo del vital milagro;
por ti soy urna bíblica,
por ti soy comunión y penitencia.

Por ti la muerte en su medalla acuna
perfil de piedra en querubín de niebla.
El vivo tulipán de tu cabeza
saca de nuevo el molde al Universo

Ojos para un llanto ajeno

Déjame llorar el llanto de todas tus soledades
y de todos tus cansancios.
Siempre he llorado abandonos y pena de los demás,
mi amor nunca fue mi amor.
Siempre fue cubrir heridas abiertas por otra mano.
Mi vida nunca fue mía.
Cada vida es algo mía, yo soy de todas las vidas.
No será mía mi muerte.
¡Ni eso tengo sólo mío! Todos se mueren en mí…
sólo lloro el llanto ajeno y el dolor de los demás.

Has de olvidarme mañana, lo mismo que él me olvidó.
Tengo en mí, sino de madre;
todos lloran en mi falda y yo siempre lloro sola.
¿será que rechazo al hijo
eterno que duerme en mi y su lamento obstinado
es un gong de negación?
Lloro por todos los hombres en cansancio y soledad.

¡Nada es mío! ¡Nada es mío!
Ni mis ansias, ni mi hijo, ni mi vida, ni mi amor.
Sobre el sordo Cosmos lloro
cansancios y soledad.

Rebelión

Miraba yo la pampa inmensa soñando con el mar.
Miraba yo la pampa tensa, tan alta, tan serena,
tocando con el cielo su frente de cristal;
un acorde de grises y violetas su manto,
¡qué altura en la belleza!
¡qué altura en la belleza!
¡qué majestad estática en el día altiplánico!

De pronto un niño llora.
Entre la paja brava, con su ponchito viejo
llora un niño. ¿Por qué?
Quién sabe...

El indio aymará se lleva el grito en su raza,
y su clamor innato
desgarra la serena nobleza del paisaje.

Un niño, un llanto humano es una herida abierta
que ensangrienta este mundo.
Tiemblan y se estremecen los monolitos míticos:
se rompen y entreveran los caminos de paz.
Hay maldad en la tierra.
Arde lo que era de hielo.

Las palabras suaves se crispan en los puños
desafiando al relámpago.
Corro sobre la pampa desaforadamente;
me quema el corazón como una brasa.
Hay maldad en la tierra, hay injusticia.

Quizás más lejos halle la bandera que busco.
Quiero la gleba abierta con sus labios de surcos
como un libro de música.
Quiero que se calme este llanto de niño
que es llanto del mundo.

3- Poeta - Héctor Borda Leaño (Oruro, Bolivia, 1927)

A la serpiente

Lloró en la noche grande la serpiente
y lloraron los pájaros de arena
el agua temblorosa en su corriente
y la sombra vibrando en la falena.

Lloró en la noche grande la serpiente
como insuflando su dolor de quena,
quemando como fuego en el sufriente
corazón de la piedra y de la pena,

Lloró en la noche con dolor ajeno,
con voz de polvareda y de veneno,
con voz de soledad y de regreso.

Mas la piedra sonora en trizadura,
acomodó a la sierpe en la ternura
de su matriz cantora y de su hueso.

Celda Nro. 5

Todavía mi hueso no ha aprendido
a rendirse,
no puede todavía enumerar la angurria
de la muerte;
esta vieja osamenta hecha de cal y de amargura,
trabajada por el hambre,
enraizada por los ensueños
y emancipada en mi bandera.

Mineros Uno

Caminas todavía entre sílice y cal,
entre martillos
con lacerado pulmón que te acompaña
en la tos terminal de tu apellido.

¿Subes acaso, desgastando sueños
que en cachorro de ruido y polvareda
encoraginan puños y adjetivos?

Atento ante la muerte,
drásticamente amortajado un hueso
reseco en sus raíces
enumeras tu pan y las heridas
de tu famoso grito,
de tu rabia inconclusa
y la prédica inmemorial de tu andadura.

Subes o bajas desbastando sombras
con la luz consecuente de lentos lamparines,
te lleva de la mano un salario agostado
y te llevas tú mismo y sin pretextos
como tapa de tumbas desmedidas.

Está tu grito tenso,
tu joroba ancestral,
la tenaz ilusión de hollar la roca
sin macular sus sacras desnudeces,
está el trajín de tus zapatos
cloqueando en los charcos de tus charcos.
Sin embargo prosigues,
martillo de ocho libras, barreta, dinamita,
como puñal sangrante en medio de la veta
vistiendo de crepúsculos
el tendón magistral de tu estatura.

Sin embargo prosigues,
yugulada tu voz entre las sombras,
tributario de orígenes, nictálope veraz,
locura sin retorno entre cristales
de venenosos filos trasnochados.

¡Cuánto más! Un salario de alcoholes edifica
catástrofes de coca,
secretos rituales, donde la muerte misma
empieza a retejer sus misereres.

Sin embargo prosigues,
cerrado a cal y canto en tus angustias,
debajo de tu piel un puño alzado,
debajo de tu piel el hambre y los fusiles.

4- Poeta - Julio de la Vega Rodríguez (Santa Cruz, Bolivia, 1924-2010)

The strongest

Era una multitud sin alegría
y el alumbre del Sol en vano era;
cuando la noche oscura con el día
se dieron a volar con su bandera.

Se dieron a volar porque nacía,
una coral de tarde dominguera,
sentada multitud de idolatría
al puntapié inicial sobre la esfera;

y el tigre estaba ahí, desde ese entonces,
los fantasmas del tedio exorcisando
en una voluntad que fueron once
y fueron mil y miles más y son ahora
desde Zelada hasta Alarcón volando
una sola emoción que enluta y dora …

¿Quién es Ninoskha Méndez? ... [fragmento]

No me veréis con ella nunca
porque el amor es el secreto de la cita.
Sabed que camino con ella entre árboles nocturnos,
que su casa
está situada en los límites
de lo real y el sueño
que para verla debo tomar el ‘Viento de las Once’
que pasa por la ruta láctea
y me deja en las luces de su puerta donde debo
decir el santo y seña:
‘Viva la oscuridad
y me estrello en la angustia como el mar en la roca,
por eso vengo a ti a iluminar mi boca!

Poetas del mes

1 - Poeta Óscar Cerruto

Óscar Cerruto.jpg

(La Paz, Bolivia, 1912-1981)

Vida y Poemas

Notas de vida y obra

Óscar Cerruto fue poeta y novelista y su obra se ubica en la vanguardia del posmodernismo hispanoamericano; además fue diplomático y periodista, aunque vivió volcado en su vocación literaria. Fue miembro de la Academia Boliviana de la Lengua y realizó numerosas giras por América, Europa y Asia. Se inició en el seno de la llamada "generación combativa" con la publicación de la novela Aluvión de fuego (1935), en la que narró los crueles y sangrientos episodios de su experiencia personal durante la guerra del Chaco (1932-1935).

De su producción narrativa destacan los cuentos recogidos en Cerco de penumbras (1958), en los que reproduce las escenas de la vida cotidiana del país. Con la madurez desvió su creación hacia la forma lírica y depurada, con obras de valor como Cifra de Rosas (1957), Estrella segregada (1973), Reverso de la transparencia (1975) y Cántico traspasado (1978). Según él mismo, su poesía se caracteriza "por el sentimiento que piensa y el pensamiento que siente" y se concentra en el trabajo del lenguaje poético y el gusto por la imagen. La alegoría es parte de su estilo y su libertad formal se alía con lo depurado, sin alardes retóricos ni adornos vanos.

DIEZ poemas

Calígula

Es la hora que más odias,
cuando la tarde cae
como si se desplomara del tejado.
Lobregueces rastreras
corren bajo tus pies y sientes
que eso que pasa enfriándote la cara
no es el viento.
Comienzas a oír voces
que nadie más oye.
Crees ver centuriones de niebla entre la niebla,
manos que flotan,
lenguas arrancadas, y disolverse en la noche
la tediosa muralla que te aísla.
Tu sombra acobardada te precede
por los polvorientos salones del palacio.
Y llegas a tu lecho
en los hostiles dormitorios
sabiendo que allí sólo te aguardan
sueños enemigos.
Sueños con dientes sin fatiga,
puntuales, pertinaces
como la oscura rata que noche a noche
roe en las tablas del piso.

Cantar

Mi patria tiene montañas,
no mar.

Olas de trigo y trigales,
no mar.

Espuma azul los pinares,
no mar.

Cielos de esmalte fundido,
no mar.

Y el coro ronco del viento
sin mar.

Cuya boca ardía

Me niego.

Me niego a entrar en el coro
a corear
al perpetrador con sombrero
de probidad
el abogado de la carcoma
el que dicta las normas
y sacude
en la plaza
el árbol del usufructo.

El amor

Como un vino de guerra la tarde
se nos brinda
y en lo alto canta la alondra.
¿para qué más?
La alondra en lo alto
y aquí abajo dos copas
colmadas por un vino de guerra.
A qué inquirir sin causa
los números del cielo
si tu piel desafía
su imperio de amapolas
si en la azulada sombra
lecho de amor
tu labio solicita
el sello que devora.
Acerbo el aire pasa
sobre tu vientre sientes
su alado fuego y es mi mano
la que pulsa la dicha
y hace cantar el oro del verano.

El pozo verbal

Nada se sabe
pero las palabras
se conjuran
hostiles
chillan y se acuchillan
saltan en el aire
lo infestan
movilizan llamaradas
como ráfaga de toros
como tizones vivos
que caldean
la pedana del escándalo.

Una sola palabra
la no pronunciada
porque en ella está
inscrita
la dispersión de lo que amas.

Las palabras te ensalzan
te festejan
te miman
te enjoyan
te besan las manos
luego te muerden.

Las palabras te encumbran
te glorifican
te esmaltan con azúcares
te visten de luz
te visten de flores
luego te escupen.

Las palabras te calzan de oro
te coronan con laureles
te reverencian
te abruman de lisonjas
luego te lapidan.

Las palabras te santifican
te cantan alabanzas
te levantan en el aire
¡qué alto vas!
luego te entierran.

La noche

No en silencio, delirante caes
de la inculpable atmósfera
donde los astros mecen sus vacías
aguas. Y tu voz precipitas
de sombra y negaciones
apenas conjurando la gastada
rosa de la calle,
el compromiso del suicida
y ese olor malvado que demarca
sus estragos.
Vicio cambiante,
mano de la depredación.
Si tu capa arrastra resplandores
de polvo, también trae
ráfagas de un azul tembloroso,
y las palabras del alcohol
gesticulantes,
o las mujeres que pasan
haciendo que cambie el color del aire.

Poco antes nada, y poco después humo

Ay más que sangre somos
huesos, cal que nos roe
lágrima a lágrima.
Huesos encorvados por el fuego
del orgullo,
astillándose de rencor,
helados.
Tallos voraces, eso somos.
Y así es nuestra férula
ciega
y cae en torno
como gota de plomo.
También caemos,
más abajo caen
nuestros pronombres pedazo a pedazo.
Eso somos,
rescoldos de caducidad,
dioses llameantes, hundidos
hasta el cuello,
y todavía llenos de fiebre y polen.

Poética

No eres sólo el fulgor que sin mesura
estalla, ni su estrépito previsto.
Ni las apelaciones de la esfinge,
o la avidez, o la otra idolatría.
Lúcida sí, flagrante certidumbre,
región de transparencia en la que inmerso
está el tiempo, zumbando, lo que somos,
la boca memorable del augurio.
En un trono de hierro y santidades,
abiertas las heridas, y la flecha
de las perpetuas causas en las sienes,
eres esa palabra no gastada:
amor; una mitad, como la aurora,
en sombra. Otra mitad deslumbramientos.

Que van a dar a la noche

Cada uno muere solo
con una rosa en la sien
o pasajero
en un carro de llamas
solo
en ese acto
que nadie comparte donde cae
la soledad sobre la soledad
y ese silencio
de nieve
por el que van
por el que irán siempre
los incomunicables
prendida

en el pecho
la sentencia de olvido.

Soledad, única herencia

Degradados templos
de arena que la noche lame
y el tiempo lame y desintegra
y pacientemente reconstruye
la soledad de nuevo.

Su anillo es infinito y es
consustancial, quema
mis sienes como un remordimiento.
Con desvelado oficio alumbra
la fuga de mi sangre.

Mi soledad, esposa taciturna
de toda hora o cicatriz que no se borra.
Si sueño que la sueño me embriaga como un vino.

Pero no basta y sólo cuando solos,
ya redimidos ambos y ordenados,
la imperturbable atmósfera
sin esplendores del enigma
y la ceniza compartamos,
será incesante nuestra alianza.

FIN de los poemas de Óscar Cerruto

Poetas del mes

2 - Poeta Alfonso Gumucio-Dagron

Alfonso Gumucio-Dagron.jpg

(Buenos Aires, Argentina, 1950)

Vida y Poemas

Notas de vida y obra

Escritor, cineasta y periodista boliviano, nacido en el exilio en Argentina. Su labor de periodista incluye un millar de artículos publicados en más de cien diarios, revistas especializadas y publicaciones en Internet; como cineasta ha dirigido una docena de documentales sobre temas sociales y culturales y además tiene una decena de ensayos sobre cine y comunicación; como fotógrafo destacan sus exposiciones relativas a regiones de África, Asia, América Latina y El Caribe en las que ha trabajado como especialista en comunicación para el desarrollo.

Como escritor tiene más de veinte libros publicados, que incluyen los poemarios Antología del Asco (1979), Razones Técnicas (1980), Sobras Completas (1984), Sentímetros (1990) y Memoria de Caracoles (2000). Su libro-testimonio sobre el golpe militar de García Meza, La Máscara del Gorila (1982) obtuvo en México el Premio Nacional del Instituto Nacional de Bellas Artes.

DIEZ poemas

Albañil

Al que madruga
no lo ayuda nadie. Solo
con su pan bajo el brazo
con su manzana brillante en el bolsillo
con las rodillas que le suenan
llena la calle vacía,
a las seis de la mañana
ladrillo sobre ladrillo asegura
con las manos partidas cementosas
la manzana madura de mañana.

Antología del asco

este verso saca un recuerdo:
un recién nacido recién muerto
de hambre caballero del subdesarrollo
señora con-olor-a-chanel-five
qué caradólares son ustedes!

pagué un rescate de miedo
rosado horriblemente blando y desgajado
se lo arranqué a un perro de la boca

una caja de zapatos y ese
pobre peso putamente parido por la vida
que lo reciba la tierra que le conceda
dios cinco minutos de su eternidad

enterrarlo lejos de garras y colmillos
me amargó la boca babosa de bilis
en este instante reproduzco mi gesto de asco
pero usted se lo acaba de perder.

Año nuevo

Te escribiré una carta
con mi garrapata loca que se tiende
y se despliega, que se agacha
que se esconde, que salta
y se transforma.

Tal vez tan sólo una tarjeta.
Cuatro frases locas y un moderado
signo de exclamación para que rime
con próspero, con feliz
que son palabras en boca de cualquiera
cuestan poco, están en el mercado
no se agotan, no pasan de moda
no se cansan de mentir.

Escribiré despreocupadamente, una tarjeta
no es más que una tarjeta, formalidades
entre tu y yo, quién lo diría

Lameré el sobre con lengua de turrón
y que seas feliz, que un día
en el futuro, quiera el tiempo
el otoño, los barcos grandes y el azul
del maratún que nos separa,
que un día, digo, de cuyo nombre
no quiero ya acordarme
nos juntemos.

Autopsia

A Neruda le abrieron
el vientre a bayoneta
y encontraron:
un grito de la selva
un corazón rojo
que era hígado y cerebro
un poema azul
una cordillera entera
y un Chile
armado del vientre hasta los dientes.

A través de la noche

A la una la montaña se llenó de gritos
de mujeres distantes, gritos
que bañaron las laderas
con un timbre acre.

A las dos, quince perros aullaron al unísono
creí que iba a temblar la tierra
cuestión de decibeles.

A la tres se encendieron las luces de la casa
pero no era brujería
simplemente volvió la electricidad
tan austera en estas alturas.

A las cuatro volví a despertar
o volví a soñar, no estoy seguro
porque tenía un agujero negro en el pecho.

De cinco a seis te tuve muy presente
hasta que el alba
me devolvió la paz.

Creación

El hombre es una creación de Dios,
un animal que sufre
que recuerda en un parque,
alimenta palomas huecas,
lleva la mano al bolsillo pelusa
confirma con las yemas
una mancha de cera
una carta amarga y el frío oscuro
del metal con el que desafiará a Dios
creación del hombre.

Tarot

En el horizonte invertido
nubes secas anuncian desamores.
Las cartas lo contienen todo,
la claridad de los signos
el presagio de los gestos.
Frente al antiguo espejo imperturbable
conviene guardar respeto, asomarse
discretamente sobre estanque de agua firme
con la inquietante sospecha de encontrar
el propio rostro.

Todos los caminos

Todos los caminos conducen
a su piel
a sus pechos de manzana pálida
a sus palmas menudas
anudadas a mi espalda, a sus uñas
partiéndome en la boca
un amago de sonrisa.

Inevitablemente todos
conducen a su sangre,
a la cáscara blanca
de mis labios secos en el viento.

Trizas

No queda mucho, apenas
romper el último poema, éste
cadáver de caimán lleno de humo
a las cuatro de la mañana no revive, hay
que dejarlo caer en pedacitos
en el baño, tirón de cadena y de gatillo
que se lo trague
el vientre podrido de la tierra
que escriban esta vez las cloacas
su fétido poema.

Pero no es fácil
andar trizándose los dedos
en púas, relámpagos y versos.

Lo sé desde mi asombro infinito
desde mi dolor ancestral
no se puede rasgar dos veces
la misma cuerda al rojo vivo
acallar el mismo convulsionado latido
seamos sinceros, poetas, es falso
que nos rompamos desde adentro
que en medio de la noche
rasguemos papeles dolorosos.

Yo siempre tan sereno

Siempre tan sereno
recogiendo las plumitas de tu vuelo
extrañándote sin lágrimas
sin dramáticos primeros planos
risas nerviosas tampoco
tranquilo, tranquilo
transparente y claro, sencillamente
recogiendo pedazos del muro
que destrocé con la frente
tan sereno, tan callando entre escombro
vencida ya la furia primeriza
pobre primitivo primer impulso
ahora y siempre tan sereno
al desarrollar este poema también
tan lúcido, tan estupendo, tan
tan que me duele, tan
tan que no soporto este silencio
tan tan tan
campana de bronce viejo
y de dolor.

FIN de los poemas de Alfonso Gumucio-Dagron

Fuentes utilizadas

Páginas varias de internet, entre ellas:
«http://www.artepoetica.net/Alejandra_Barbery1.htm/»
«www.poemasde.net/poemas-de-yolanda-bedregal/»
«www.poemasde.net/poemas-de-hector-borda-leano/»
«http://litecomparada.blogspot.com.es/2012/08/vida-e-obra-de-julio-de-la-vega.html/»
«http://www.cervantesvirtual.com/obra/la-poesia-de-oscar-cerruto/»
«http://www.enfocarte.com/7.32/poesiadestacado.html/»

Xoán A. Leiceaga Baltar, Marzo de 2015

BIBLIOTECA de REFLEXIONES —> Apunte

Inicio: Desde febrero 2010 Reflexión ofrece reflexiones sobre entrevistas a poetas (G. Rojas, por ejemplo) y otros artistas; después, desde octubre 2011 se extiende hacia el poema-libro Descripción de la mentira del maestro A. Gamoneda. Surge pronto la decisión de conservar el carácter mensual y así nace la creciente biblioteca de consulta, que supera ya el mes de meses y se almacena en Biblioteca de reflexiones, al final de Reflexión.

Segunda parte: En julio 2012 se abre un camino de especial dedicación a la mujer poeta, porque sí y por ir en contra de olvidos improcedentes; además, me sirve de gracias a mis lectoras, que asombrosamente existen. Y ahí comienza el ABeCé de Mujeres Poetas, que la Z completa este diciembre de 2014 y que va de la rusa Anna Ajmátova a la alemana Unica Zürn.

Tercera parte: 2015 se aborda con nueva savia, un recorrido por poetas en español, desde la A de Argentina a la V de Venezuela. Luego, para ascender a lo iberoamericano, preveo incorporar a poetas del portugués e, incluso, a los de las otras tres lenguas existentes en Iberia, una de ellas la mía.