Xoán Leiceaga Baltar

POESÍA

Vida y sal

Su CV tecnológico

Es Dr. Ingeniero Mecánico por la Universidad Politécnica de Madrid. Inició su vida profesional en la empresa privada y, más tarde, en la Universidad de Vigo ha sido Catedrático, Vicerrector, Director de la Escuela Superior de Ingeniería y de las Oficinas de Transferencia e Iniciativas Empresariales.

Fue el primer Presidente de la Asociación Española de profesores de su área y del Comité de AENOR, patrono del Instituto Tecnológico de Galicia y, hasta su renuncia en 2012, consultor de proyectos de innovación de los sistemas español e italiano de Ciencia y Tecnología. A lo largo de muchos años ha sido invitado como conferenciante en numerosos congresos y ejercido como coordinador en un buen número de redes universitarias hispanoamericanas.

Como responsable de equipo de trabajo en su universidad, y con especial intensidad a partir de 1990, ha concentrado sus esfuerzos en la innovación (I+D+i), orientada al Diseño e Ingeniería de producto, a las tecnologías CAD/CAM/CAE y al binomio Biomecánica y Ergonomía de Producto. En sus última etapa universitaria ha impulsado la creación de dos empresas de base tecnológica, Azteca Ingeniería y Umana Ingeniería, de la cuales fue socio fundador. Finalmente, en octubre de 2008, se le presenta la oportunidad de jubilación voluntaria y decide dar el paso para poder dedicarse en exclusiva a la escritura o, con más precisión, a la poesía.

Su Hoja de vida literaria

Nace en la villa de Noia (Galiza, España) en noviembre de 1941, comienza su actividad literaria con el siglo y en 2012 ya no es una hoja en blanco, pese a que no ha publicado en formato papel ninguno de los doce libros de poesía escritos hasta el momento, ni ninguna de sus ya no pocas reflexiones sobre poesía. Sin embargo, o precisamente por eso, el número de lectores en principio anónimos se mantiene en un volumen absolutamente inesperado; y algunos, no tantos ni tan pocos, le contactan a través del propio sitio web.

Hereda de la adolescencia su afición a la literatura, medio adormecida durante largo tiempo, quizá por aquello de la batalla vital. En coincidencia con el progresivo agotamiento del siglo XX, se inicia la propia decadencia de su interés por la tecnología y, desde ahí, resucita su viejo interés por la literatura. En 1999, cae en sus manos el libro Cantar por cantar, del poeta Darío Jaramillo Agudelo (Antioquia, Colombia) y, sucesivamente, le van llegando otros poetas del alto nivel tales como Edmond Jabés, José Ángel Valente, Antonio Gamoneda, Rosalía de Castro, Gonzalo Rojas, José Hierro, Juan Gelman, Ángel González, Nâzim Hikmet, José Emilio Pacheco, Joan Margarit, Emily Dickinson, Adam Zagajewski, etc. A partir de ahí, elige la poesía como devoción sin fe y el nuevo afán va ocupando progresivamente el espacio que desaloja su extinto oficio.

Desde 2009 dispone, en consolidación, de un nutrido corpus poético y en 2012 edita su duodécimo libro, en su sitio web como todos. Hacia el final de 2012, le late la idea de que ahí es cuando está aprendiendo a escribir, y por ello decide hacer una revisión general de toda su obra, labor en la cual está todavía enfrascado y que alterna con las actualizaciones mensuales de su página y con la escritura de un nuevo libro; en la sala de espera, pacientemente, le aguarda una fila con abundante material en versión preliminar.

Mi SALudo

Al cabo de ya más de una década escribiendo poemas, he pasado del natural entretenimiento a la oportuna duda sobre la conveniencia o no de publicar y en qué formato; ahora, la duda ha madurado y ya es comestible. Al comienzo no se piensa en publicar, uno escribe apenas porque no puede evitarlo pero con la dulzura de ver crecer lo insospechado; se escribe, pues, en inconsciente camino de lo serio aunque sólo para uno mismo y algunos que otros despistados sufridores. Sea como sea, el caso es que el tiempo pasa y, asombrado, uno ve lo inimaginable, el mar de la producción y el horizonte de los lectores.

Por otro lado, y después de un rotundo marear a mis neuronas, continúo todavía sin pensar con interés en el soporte papel y simplifico las razones aludiendo apenas a su rigidez, al inalcanzable e incómodo acceso global y al imposible mantenimiento personal e inmediato. Por otro lado, la dimensión comercial de la poesía, además de enana, aún hoy la siento lejos de lo que busco. Y ahí aparece internet, que es muchas cosas, vanas y ricas, pero en su siglo estamos; además, a escala doméstica ofrece unas condiciones muy flexibles, controlables y veloces para la puesta en escena, pero sobre todo para el mantenimiento y la actualización: asunto tan simple que he logrado resolver incluso yo. Y en eso ando, ahora mismo, en la oferta gratuita de mi modesta obra de esa decena de libros que constituyen mi corpus poético de hoy.

En un comienzo —diciembre, 2009—, además de editar la OBRA que ya tenía y a modo de desvergonzado anzuelo, pensé que no sería pecado grave añadir un poco de miel para mis quiméricos lectores en forma de muestra o sondeo, de ahí la palabra CALA: o sea, una cata o selección de unos pocos poemas de cada libro. A fuer de sincero, debo indicar que la primera selección no fue exclusivamente mía, sino de algunos amigos —sobre todo ellas, siempre en mí ella, la mujer—, decisión que nada tiene que ver con un pudor que no tengo sino con los restos de mi pragmatismo, porque el caso es que confío más en la agudeza de las lectoras (y algunos 'os') que de la mía.

Algo más tarde —julio, 2010—, el hecho en sí de CALA me obliga a reconsiderar a mayores la estrategia, consciente de que una cosa es un poema, o un puñado de sueltos, y otra bien distinta un libro, y resulta que yo estimo que más bien escribo libros, o en eso ando. Y otra , aún más amplia es la del corpus poético, y resulta que también en eso ando. Así, un tiempo después de alumbrada la página y la OBRA, sentí que era llegado el momento de hacer una revisión completa y pausada de cada libro a medida que los iba subiendo a mi web; por ello, cercano el final de 2012 me lancé a la versión final de toda la obra. Y así, con ese vicio del retoque o poda, al cabo no más ni menos que abrir el grifo de la evolución, me aplico a la preparación de las actualizaciones de cada primero de mes, siendo frecuente que alguna coma o verbo o vocablo, nazca o muera o aligerado cambie de lugar. Sigo así la recomendación de poetas veteranos, vivos o no, como apuntaba certero Paul Valéry: «Un poema nunca se termina, simplemente se abandona».

En cuanto a la sección de REFLEXIÓN, se me ocurrió para poder disponer de un espacio complementario a lo anterior pero más flexible — abierto a los lectores, p.ej.— aunque siempre orientado a la poesía y lo poético, y, más en concreto, a aspectos como su sentido, lo estético, la valoración de su calidad, las aproximaciones a otros poetas y poemas, algún que otro homenaje o reconocimiento, y a un amplio continuo de buenas ideas (entrevistas, ensayos sobre las diferentes manifestaciones artísticas, etc.). Se debe entender que, naturalmente, los conceptos de poesía y poeta son para mí hermanos de la magia del arte y el artista y por ello tienen cómoda acogida en REFLEXIÓN.

Mis Avisos amables

1 - Esta página web vive, o sea, modestamente evoluciona y así, el día primero de cada mes, envío un correo a la lista que dispongo de lectores (posibles e improbables) y les marco las novedades del mes. Esto lo llevo haciendo desde el comienzo y, mientras la mente aguante, preveo seguir con el hábito.

2 - Agradecido por tus entradas en este sitio web, te recuerdo que en esta misma página se encuentra el botón CONTACTO, que permite al lector el envío de mensajes con el oportuno comentario, consulta o sugerencia; en suma, navegación conmigo un poco más allá de la distante rigidez de la lectura virtual.

3 - Y si —a la inversa— el lector siente la fatiga de recibir mensualmente mis avisos de actualización y cree llegado el momento de liberarse de ello, no tiene más que escribir un correo pidiendo la baja en mi lista de envíos y su petición será cumplida de inmediato.

Mi Conclusión

Ustedes crean lo que quieran y tomen lo que les parezca de lo que se le ofrece en este sitio Web. Y mientras, yo, en descarado robo a Epiménides (Creta, s. VI a.C.), seré con ustedes sincero, solo por una vez:

1. La frase que sigue es falsa.
2. Todo lo dicho anteriormente es verdadero.

Xoán A. Leiceaga Baltar

Por problemas de salud, la web no se actualizará hasta nuevo aviso, aunque el contenido publicado anteriormente estará disponible. Disculpad las molestias.
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